La madre de una de las niñas de Alcàsser dice que "ellas no tuvieron derechos cuando estaban con esos criminales"

    • Rosa Folch, madre de Desireé, una de las tres niñas de Alcàsser brutalmente asesinadas en noviembre de 1992, ha afirmado que se siente "indignada" tras la orden de excarcelación de Miguel Ricart, único condenado por el triple crimen.
    • La madre ha sentenciado: "Las niñas no tuvieron derechos cuando estaban con esos criminales".
Rosa Folch, madre de una niña de Alcàsser: "ellas no tuvieron derechos cuando estaban con esos criminales"
Rosa Folch, madre de una niña de Alcàsser: "ellas no tuvieron derechos cuando estaban con esos criminales"
Raquel Rivera / Agencias

Rosa Folch ha afirmado tras conocerse la decisión de la Audiencia de Valencia de excarcelar a Miguel Ricart, que tiene "mucha rabia" de ver "lo que han hecho porque no hay derecho". "No hay derecho porque las niñas no tuvieron derechos entonces, no tuvieron nada, no tuvieron derechos humanos cuando estaban esos criminales con ellas".

Y ahora que Ricart --ha lamentado-- podría estar más tiempo en prisión con la 'doctrina Parot', "se va como todos a la calle, mientras que nuestras hijas ya no se sabe ni donde estarán. Esto es una vergüenza", ha apostillado.

"Presentamos todas las alegaciones y nada", ha indicado, al tiempo que ha añadido que todavía no sabe si recurrirán la resolución del tribunal valenciano, para lo que tienen un plazo de tres días. "No sé, ya veo que aquí no hay solución", ha dicho.

Y ha insistido: "Ricart tendría que estar toda la vida encerrado, y ahora todos los criminales y asesinos y violadores salen a la calle. Esto es increíble, en mi vida me lo hubiera imaginado", ha lamentado. "Estoy desecha", ha aseverado.

La rabia que siente al saber que en cuestión de días Miguel Ricart saldrá de la cárcel la mitiga con el calor de su familia, con la dulzura de sus nietos. Rosa Folch, madre de Desireé, habla por teléfono con una mezcla de resignación y aflicción sobre la inminente excarcelación del único condenado por el triple crimen que convulsionó el país. "Con todo lo que hizo a nuestras niñas es una vergüenza. El daño que nos ha hecho es tremendo, a mí y a mucha gente".

Rosa ya no confía en fórmulas legales para impedir la excarcelación. No tiene esperanza, piensa que los recursos judiciales no retrasarán la puesta en libertad de Ricart, entre rejas desde enero de 1993 y que fue condenado a 170 años de cárcel por el rapto, violación y asesinato de las adolescentes Toñi, Miriam y Desirée. Siente que han perdido la batalla judicial.

"He luchado con todas mis fuerzas para que se aplicara la doctrina Parot. Los jueces dicen que hay que cumplir la ley….Pues nada, la ley no sirve para nada y ha sido injusta con mi hija", lamenta.

Rosa comparte el sentimiento de humillación de las víctimas del terrorismo. El pasado 10 de noviembre participó en un acto de protesta con la Asociación de Víctimas del Terrorismo de la Comunidad Valenciana, en la que pidió al Gobierno sensibilidad y que no permita que pisoteen su memoria y dignidad. Considera muy insuficiente la condena que ha cumplido Ricart. "Se merece que esté toda la vida en la cárcel".

No se plantea ver de cerca, en Alcàsser, a Miguel Ricart. No se pone en esa situación. Pero recuerda que él residía en Catarroja, que está prácticamente solo, tiene una hermana y no sabe si renegará de él.

Rosa asegura que vive su presente en casa, con el recuerdo permanente de Desirée y el cariño de su familia. "¿Qué adónde me agarro para tener fuerzas?... A mis nietos, mi otra hija. No puedo estar de otra manera. Mis días son para mi casa".

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