Domingo, 22.04.2018 - 08:05 h
La investigación continuará

La mandíbula del Ebro no coincide con el ADN de las desaparecidas en Reinosa

Fue hallada en el embalse del Ebro y sacó a la luz de nuevo el caso de la desaparición hace 25 años de Virginia Guerrero y Manuela Torres.

Fotografía de Virgina Guerrero y Manuela Torres, desaparecidas hace 25 años.
Virgina Guerrero y Manuela Torres, desaparecidas hace 25 años.

El cotejo del ADN de la mandíbula localizada en el embalse del Ebro, en Cantabria, no refleja "ninguna coincidencia" con los datos de familiares de personas desaparecidas, aunque la investigación sobre este resto humano continuará para averiguar su procedencia.

Así lo ha informado esta mañana de jueves, 1 de febrero, a través de un comunicado la Guardia Civil, tras las pruebas de ADN realizadas por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Madrid y su cotejo con el programa Fénix, que cuenta con muestras genéticas de familiares de personas desaparecidas.

El hallazgo de la mandíbula a consecuencia de la bajada del agua en el embalse por la sequía sacó a la luz de nuevo el caso de la desaparición en Reinosa (Cantabria) de dos niñas de la localidad palentina de Aguilar de Campo hace 25 años, Virginia Guerrero, de 14 años, y Manuela Torres, de 13.

Las pruebas de ADN realizadas por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Madrid, que solicitó el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Reinosa tras abrir diligencias al localizarse la mandíbula, indican que no existe "ninguna coincidencia" entre el ADN de ese resto humano y que tiene el programa Fénix de familiares de personas desaparecidas.

Según han precisado a Efe fuentes de la Guardia Civil, los datos de ADN que hay en ese programa son de familiares de todas las personas desaparecidas en territorio nacional o fuera del país que tengan relación con España, que han dado permiso para que se disponga de su ADN, aunque esos datos están protegidos.

La investigación sigue abierta

El hallazgo de esta mandíbula, el pasado 12 de octubre, por un hombre que paseaba por un embalse del Ebro más seco de lo habitual, llevó a la Guardia Civil a iniciar una investigación y el Juzgado abrió diligencias y encargó un informe forense.

Ese primer informe forense reveló que el hueso era de apariencia humana y podría pertenecer a una adolescente que llevaría muerta 25 años.

En principio, una de las hipótesis de trabajo de la Guardia Civil fue que dicho resto humano procediera de alguna persona enterrada hace muchos años en un cementerio que quedó bajo las aguas del pantano, construido en 1945.

Tras el informe, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción numero 1 de Reinosa solicitó al Instituto Nacional de Toxicología de Madrid cotejar el hueso con la base de datos del programa Fénix.

En el comunicado remitido hoy por la Guardia Civil, se indica que "las pruebas de ADN interesadas al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Madrid y su posterior cotejo con los datos existentes en la base del "Programa Fénix" de personas desaparecidas, no han arrojado ninguna coincidencia".

Sin embargo, el Instituto Armado asegura que la investigación sobre la procedencia de este resto humano va a continuar para tratar de averiguar a quién pudo pertenecer esa mandíbula.

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