Las empresas se cuelan en la política forestal

  • El sector privado financia cada vez más proyectos de reforestación de los bosques españoles apoyado en la Responsabilidad Social Corporativa
Sara Acosta

Valores que empaticen con el consumidor. En esta búsqueda se mueven las empresas hacia potenciales clientes, y en este Año Internacional de los Bosques, la masa forestal española está sirviendo de gancho a las compañías para ganar visibilidad responsable entre el consumidor y entre sus propios empleados. Gigantes como Orange, Santander y Ono financian cada vez más proyectos de reforestación de la mano de organizaciones no gubernamentales y fundaciones de perfil ambiental.

Desde la organización WWF, una de las primeras en abrirse a la colaboración de las empresas para reforestar zonas dañadas de monte, se reconoce el creciente papel del sector privado en la política forestal, que sufre la asfixia de las cuentas públicas y un creciente abandono en los últimos veinte años. Entre 1990 y el año 2000, el Estado reforestó una media de 100.000 hectáreas anuales. Hoy, esa cifra se ha reducido a 40.000, azuzando el fuego cada verano, que encuentra a su paso cada vez más masa arbolada porque los montes no se limpian. El éxodo rural hacia la ciudad ha acentuado la lacra de los incendios, por falta de manos que se dediquen, como antaño en los pueblos, a retirar los restos forestales.

En este hueco dejado por la Administración, las empresas buscan el apoyo de organizaciones no gubernamentales que montan proyectos forestales entre sus empleados, a través de su departamento de Responsabilidad Social Corporativa. Una de las últimas en sumarse a esta tendencia es Plantemos por el Planeta, auspiciada por Naciones Unidas.Esta ONG elige proyectos de reforestación que han sido diseñados por la Administración pero que no han sido ejecutados. Una vez obtenido el permiso para ocuparse de una determinada zona, se llevan a cabo jornadas sobre el terreno en las que participan los empleados.

El problema de este creciente papel de las empresas en el cuidado de los montes es que en ocasiones adolece de falta de conocimiento y de coherencia ecológica. Por eso, los gobiernos regionales ceden al sector privado terrenos que no supongan un problema ecológico, simbólicos para la política forestal. Aunque minoritarios, las compañías se sirven de este reclamo para potenciar su imagen verde, especialmente este año, designado Año Internacional de los Bosques por Naciones Unidas.

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