Las Madres de Tiananmen piden a Xi Jinping que acabe el olvido a las víctimas

  • Los familiares de las víctimas de la matanza de Tiananmen de 1989, agrupados en el colectivo Madres de Tiananmen, han pedido al futuro presidente de China, Xi Jinping, que el régimen desentierre del olvido esa negra página de su historia y discuta en el Poder Legislativo un reconocimiento a los fallecidos.

Pekín, 28 feb.- Los familiares de las víctimas de la matanza de Tiananmen de 1989, agrupados en el colectivo Madres de Tiananmen, han pedido al futuro presidente de China, Xi Jinping, que el régimen desentierre del olvido esa negra página de su historia y discuta en el Poder Legislativo un reconocimiento a los fallecidos.

En una carta publicada hoy a través de la organización Human Rights in China (HRIC), Madres de Tiananmen pide a Xi y a los legisladores que a partir de marzo se reunirán para aprobar el cambio de liderazgo que debatan abiertamente aquella represión, tras 24 años de silencio.

"Ahora que una nueva generación de líderes asume el poder, las Madres de Tiananmen, parientes de las víctimas de la tragedia del 4 de junio, pedimos una vez más a los nuevos altos cargos que corrijan los errores de líderes pasados y lidien con el asunto de una forma valiente y perdurable en el tiempo", dice la misiva.

El colectivo, que lidera Ding Zilin (madre de 76 años cuyo hijo murió en las protestas), pide que en las reuniones de marzo se discuta abiertamente "y se avance en una solución justa", después de que la matanza, actualmente un tabú en el país, "haya sido silenciada por nuestros líderes generación tras generación".

La carta recuerda que Xi, quien desde noviembre ya es secretario general del Partido Comunista y jefe del mismo Ejército que desalojó violentamente las protestas de Tiananmen, ha debatido recientemente con otros líderes chinos los cambios que en aquellos mismos años hubo en la Unión Soviética.

La misiva también tiene palabras de recuerdo para el ex secretario general del PCCh Zhao Ziyang, quien ostentaba en 1989 el mismo cargo que ahora tiene Xi y se opuso a la represión violenta de éstas, lo que le valió su destitución y un arresto domiciliario que duró hasta su muerte en 2005.

El próximo 5 de marzo comienza en el Gran Palacio del Pueblo, en el ala oeste de la propia Plaza de Tiananmen, la sesión plenaria del Legislativo en la que se elegirá a la nueva jefatura del Estado y el Gobierno, una trascendental reunión que grupos de derechos humanos aprovechan para hacer llegar a los futuros líderes peticiones que no fueron escuchadas por sus antecesores.

Un número nunca reconocido oficialmente de personas -cientos o miles, según grupos defensores de los derechos humanos-, muchos de ellos estudiantes, murieron en Tiananmen y otras áreas de Pekín en la noche del 4 al 5 de junio de 1989, después de que el Partido Comunista ordenara al Ejército que pusiera fin a más de dos meses de protestas pro democracia.

Además de la carta de las Madres de Tiananmen, el miércoles se publicó otra firmada por 120 intelectuales chinos en la que se pide al Legislativo que ratifique el Pacto Internacional sobre Derechos Políticos y Civiles, "para promover los principios de los derechos humanos y el constitucionalismo".

Al mismo tiempo, circula internacionalmente una nueva petición, redactada por el premio Nobel de la Paz Desmond Tutu y que se acerca al medio millón de firmas, para que sea liberado el escritor chino Liu Xiaobo, encarcelado desde 2009 por "subversión" y que en 2010 también recibió el prestigioso galardón noruego.

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