Sábado, 24.08.2019 - 23:14 h
Las 'perlas' del libro del presidente

Sánchez acusa al Ibex 35 de querer acabar con el PSOE y de haber paralizado el país

Habla de una "maquinaria mediática, ideológica y económica" que sirvió para sostener "a Rajoy contra toda racionalidad política".

Sánchez libro
Sánchez acusa al Ibex de querer acabar con el PSOE y de haber paralizado el país / EFE

Pedro Sánchez arremete con dureza contra los grandes empresarios del Ibex 35 en su libro 'Manual de resistencia' (Editorial Península) que este martes 19 acaba de ser puesto a la venta. El presidente habla de una "maquinaria mediática, ideológica y económica" que sostuvo a Rajoy "contra toda racionalidad política" después de las elecciones del 26-J y que defendía la abstención del PSOE para que el PP pudiera gobernar, como así acabó ocurriendo. La obra, redactada al alimón junto a Irene Lozano, es una enmienda a la totalidad contra los poderes empresariales y mediáticos que consiguieron echarle de Ferraz.

Sánchez habla así de los grandes empresarios: "La llamada presión del Ibex yo la sentí a través de los medios de comunicación. Ha habido un poder económico que ha jugado a la división de la izquierda y verdaderamente ha coqueteado con la idea de que el PSOE dejara de ser una opción, pero no porque creyeran que Podemos era una fuerza regeneradora, sino porque sabían que no es una fuerza de Gobierno. Querían pasar de un sistema pluripartidista a un sistema monopartidista. Fueron los principales aliados de Rajoy".

El hoy presidente del Gobierno relata de esta forma cómo fueron los momentos previos a lo que él llama "la caída", es decir, cuando fue apartado de la secretaría general del PSOE en septiembre-octubre de 2016. "Me he reunido y me reúno con grandes empresarios -añade sobre la relación entre empresarios y medios de comunicación-; con ellos, siempre tuve muy claro que hay una línea muy fina entre respetar la autonomía de tu proyecto político y no hacerlo [...] En ese sentido algunas veces tenía conversaciones con grupos mediáticos a los que explicaba esta posición. He de reconocer que eran respetuosos conmigo, a fin de cuentas era el secretario general del PSOE. La respuesta la encontraba al día siguiente en los editoriales". Y concluye: "Esa gente que habla del Estado debe entender que el Estado y el sistema es la voluntad de sus ciudadanos".

A continuación Sánchez dice que el centro-derecha "gana muchas batallas culturales porque cuenta con el beneplácito de numerosos medios y el apoyo del establishment económico". Y concluye: "Estos supuestos defensores del Estado -que sostuvieron a Rajoy contra toda racionalidad política- deberían reflexionar sobre qué Estado quieren y bajar a la realidad, porque viven muy lejos de ella. La parálisis se produjo también gracias a su contribución. España ha perdido varios años y ellos también son los responsables". Unas palabras que recuerdan a la confesión que realizó en 'Salvados' a Jordi Évole sobre el empresariado español:

El problema de las 'tarjetas black' de Caja Madrid

Sánchez también relata en 'Manual de resistencia' cómo se enfrentó al escándalo de las 'tarjetas black', un caso en el que él se vio involucrado de rebote. Esto es lo que cuenta: "Pusimos en marcha un procedimiento veloz, pero con todas las garantías. Había que actuar enseguida porque hoy en día el juicio más rápido se da en los medios de comunicación. Y si un mes después de que se publicaran los nombres de socialistas involucrados en eso se descubre que son inocentes, da igual. Le van a dedicar diez segundos en una noticia de quinta fila. Por eso hay que actuar rápido".

El caso más polémico era el de Virgilio Zapatero. Sánchez le abrió expediente y lo expulsó del PSOE. El presidente desvela que recibió "presiones de antiguos dirigentes del partido para que no actuáramos de forma tan contundente contra las personas involucradas, pero hice caso omiso. Primero, porque las acusaciones era muy graves; segundo, porque me daba cuenta de que estábamos tocando fondo con el tema de la corrupción, el clientelismo, la opacidad... Algunos me llamaron, me insistieron, me presionaron, pero me mantuve firme".

Sobre los intentos de vincularle al escándalo de las 'black', Sánchez explica que había formado parte de la asamblea de la antigua Caja Madrid en su condición de concejal del ayuntamiento entre 2005 y 2009. "Es el Consejo de Dirección el que toma las decisiones, y yo nunca formé parte de él", afirma desvinculándose y acusando a Podemos. También reconoce que el caso le granjeó antipatías en el socialismo: "Mi contundencia me granjeó el rechazo de antiguos dirigentes, entonces aún con peso, que mantenían afinidades personales con los afectados". No ofrece ningún nombre.

El artículo 135 y la ruptura con Zapatero

Pedro Sánchez también relata en esta obra las consecuencias internas que tuvo plantear la reforma del artículo 135 de la Constitución, el que priorizaba el pago de la deuda y que pactó Zapatero con Rajoy. "Por supuestos que éramos, y somos, partidarios de la estabilidad presupuestaria: es un principio socialdemócrata porque esa estabilidad es la que hace que las cuentas cuadren y asegura la atención de las prestaciones, de la sanidad, de la educación y de las pensiones". Y explica por qué lo propuso.

Sánchez asegura que había dos opciones dentro del PSOE: derogar el artículo, defendida por Susana Díaz al principio, y modificarlo, que él mismo apoyaba. "Por lo tanto, el moderado era yo", dice. "En cambio José Luis [Rodríguez Zapatero] se molestó conmigo. Es cierto que yo no le avisé cuando anuncié que votaríamos por reformarlo en el Congreso. Debí haberlo hecho y solo se lo dije una hora antes de anunciarlo. Pero en cuanto al fondo de la cuestión, el partido había asumido esa rectificación desde hacía ya mucho tiempo, desde el año 2013", cuando en una Conferencia Política el entonces secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, defendió su modificación, "con el beneplácito de anteriores líderes socialistas". Sánchez, por tanto, defiende que estaba trasladando lo que aprobó el partido sin oposición. 

El presidente del Gobierno comenta que aquel hecho sirvió para distanciarse de Zapatero, pero reconoce que "fue solo durante una temporada". Y añade: "Hace ya tiempo que mantenemos una comunicación muy fluida, comemos de vez en cuando y me interesa siempre mucho el intercambio de puntos de vista con él".

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