Sábado, 18.11.2017 - 03:50 h
Moncloa y soberanistas preparan ya los mensajes para el día después

Los independentistas rebajan las expectativas y ya hablan del 2-0

El Gobierno cree que el referéndum como tal es imposible y considera que el 1-0 será un simulacro

Urna del referéndum ilegal
Urna del referéndum ilegal

Moncloa y el Govern ya preparan sus mensajes post 1-O. El de los independentistas ya está siendo el milagro de poder votar ante un estado de sitio encubierto y la necesidad de hacerlo para ser una palanca para echar a Rajoy. ¿Independencia inmediata el 2-O? Las respuestas de los dirigentes del Govern están repletas de dudas y prudencia.

El mensaje del Gobierno lo expresan claramente fuentes del mismo que se muestran convencidas ya de que el referéndum como tal ha sido evitado. La sindicatura renunció a sus puestos ante la posibilidad de ser multados, la Guardia Civil ha desarticulado censos, urnas y la capacidad del voto telemático... Lo que sea que ocurra este domingo será cualquier cosa menos un referéndum. Y ese será el mensaje. El ministro portavoz, Méndez de Vigo lo ha vuelto a repetir ante los medios.

El segundo eslogan es que todo se ha hecho bajo mandato judicial, para evitar las críticas de que el Gobierno se ha excedido en sus funciones, tanto de cara a la opinión pública como de una oposición que apoya al Gobierno con reticencias por su inmovilidad. 

El ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, ha seguido la línea del ejecutivo al señalar a la cadena británica Sky News que en Cataluña se celebrará un "simulacro de votación en algunos lugares. No hay locales para votar, no hay papeletas, no hay autoridades para comprobar la autenticidad de los resultados", ha repetido. Dastis también ha hablado de diálogo, pero siempre "sin la precondición de aceptar un referéndum de independencia" porque "la Constitución se puede enmendar a través de procedimientos ordinarios, legales y democráticos, está previsto y ciertamente podemos hacerlo". Albiol parece ser el único que se salta la línea de moderación marcada y es capaz de hablar del 1-0 como un picnic.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, seguirá desde el Palacio de la Moncloa junto a Soraya y Méndez de Vigo los acontecimientos que se desarrollen en Cataluña ante el referéndum que pretenden celebrar los independentistas, en contacto con el Rey y con "todas las conversaciones que sean necesarias" con Pedro Sánchez y Albert Rivera.

La ANC, con expectativas por debajo del 9-N

Por parte de los independentistas el mensaje será que se ha podido votar pese a todas las dificultades, pero también se rebajan de forma notable las expectativas. Las declaraciones del presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sànchez considerando un éxito desbordante el hecho de llegar al millón de votantes es significativo.  Si tenemos en cuenta que el 9N el número de votos fue de 2,3 millones, este éxito es más que relativo.

El líder de la ANC ha empezado a vender el mensaje post 1-O. El primero, que el Gobierno ha implantado bajo cuerda un estado de sitio que pone "muy difícil una alta participación", y  que haber llegado al 1 de octubre es una "heroicidad".

¿Habrá declaración de independencia?

¿Declararán los soberanistas la independencia tras el 1-O? Esa posibilidad se diluye si se analizan las últimas declaraciones de Jordi Sànchez y de Puigdemont.

Sànchez ha señalado que "indudablemente" se debería seguir con la hoja de ruta soberanista -que incluye una proclamación de independencia-, pero de forma instantánea ha añadido que "las derivadas de la jornada del 1-O las tendremos que analizar a partir de mañana". No descarta Sánchez declarar la independencia... pero habla también de que a partir del 1-O es tiempo de negociación.

Puigdemont ha ido un poco más allá en su visión del post 1-O. Preguntado sobre si declarará la independencia unilateral el 2-O ha hablado de consenso. "Se deberá buscar una "agenda política para aplicar los resultados" que sea "razonable, realista y efectiva". Con estas tres condiciones, declarar la independencia no parece lo más sensato. Más aún. Puigdemont se ha preocupado también de su situación personal. "¿Qué sentido tendría mi detención? ¿Piensan que se acabará el movimiento independentista?", ha señalado.

También se ha mostrado más comedido Junqueras, que ha convertido el referéndum del 1-O en una moción de censura contra el presidente al señalar que mientras más gente vote, más posibilidades hay de que "Rajoy y el Gobierno del PP caigan". Ese será otro de los mensajes a partir del lunes. El referéndum no ha sido en vano porque "el voto de los catalanes será una palanca de cambio también en España". Mientras, seguirán los llamamientos a votar, a concentrarse frente a los colegios electorales a altas horas de la madrugada, pero las cartas (salvo mayúscula sorpresa) están marcadas. En el camino lo que sí puede perdurar son los recelos en un país en el que ya se ven manifestaciones por la unidad de España y por la independencia catalana. Y mucha frustración y recelos mutuos. Ese puede ser el dramático resultado de cinco años de tensión.

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