Sábado, 24.02.2018 - 21:15 h
Perdieron 600.000 durante la crisis

Los sindicatos ya ven brotes verdes en afiliados tras la huida durante la crisis

Durante 2016 y 2017 el número de afiliados se haya incrementado en unos 60.000, aunque la brecha respecto a niveles precrisis no se cierra.

Bañez sindicatos
Bañez junto con los lideres sindicales. / EFE

Lejos de la realidad laboral, golpeados por su cercanía a ZP y señalados tras el derrumbe económico y algunos escándalos de dirigentes emblemáticos... los sindicatos también sufrieron su crisis. En 2015 la situación era dramática. El número de afiliados no paraba de bajar, sus protestas en la calle sumaban fracaso tras fracaso, y su influencia social era más escasa que nunca. Todo, según los datos de los propios sindicatos. Ahora, ellos mismos empiezan a ver brotes verdes, aunque las cifras de afiliados siguen muy lejos de antaño. El gran reto es captar jóvenes, pero no está fácil.

El panorama es poco halagüeño, aunque los sindicatos españoles han recuperado en 2017 afiliados por segundo año consecutivo, después de experimentar una fuga durante la crisis que les llevó a perder en total casi 600.000 socios. La mejora del empleo y las campañas puestas en marcha por los sindicatos para atraer socios han logrado que durante 2016 y 2017 el número de afiliados se haya incrementado en unos 60.000, si bien aún queda camino por recorrer para recuperar sus niveles precrisis.

Los cuatro mayores sindicatos de España UGT, CCOO, CSIF y USO fueron reduciendo el número de afiliados entre los años 2009 y 2010, en los que marcaron sus máximas cifras, hasta 2015 cuando registraron el mínimo, según los datos de los propios sindicatos, ya que no existen datos oficiales. Estos afiliados permiten a los sindicatos contar con delegados sindicales en empresas y centros de trabajo, con un total de 266.118, que se reparten principalmente entre los dos grandes sindicatos CCOO (94.971) y UGT (86.530).

Pese a que el Ministerio de Empleo maneja datos sobre delegados sindicales que no quiere hacer públicos, la información a la que ha tenido acceso Efe revela que el resto de los delegados sindicales se los reparten USO (10.793), CSIF (10.334), ELA (8.425) y otros sin especificar (55.065).
Volviendo a las afiliaciones y aunque han evolucionado prácticamente a la par, el mayor sindicato de España es actualmente UGT, con 960.000 afiliados en 2017 -datos provisionales-.

Desde el máximo de afiliación alcanzado por UGT en 2010, con 1,2 millones de socios, el sindicato perdió 280.805 simpatizantes, un descenso tras el que estaba la dramática destrucción de empleo de esos años pero también el desafecto que, como al resto de instituciones políticas y económicas del país, dejó tocadas a las organizaciones sindicales. En 2016, con la recuperación, la tendencia comenzó a revertirse tímidamente y en 2017 se ha afianzado tras acumular entre los dos años una recuperación de casi 30.000 socios.

En CCOO, que cuenta de manera estimada con 920.870 afiliados en la actualidad, la caída también fue severa: de los 1,2 millones de afiliados que tenían en 2008 vieron salir durante los siete años siguientes a casi 300.000. En los dos sindicatos mayoritarios han coincidido en estos últimos años cambios de secretario general y de dirección, con Pepe Álvarez en UGT y Unai Sordo en CCOO, que entraron con ganas de dar un nuevo impulso a las organizaciones.

Acercarse 

Entre las nuevas líneas que comparten está acercarse a los más jóvenes y buscar fórmulas con las que ayudar a los trabajadores en situaciones más precarias: como los de las multiservicio, los que trabajan para plataformas digitales o los falsos autónomos.

Aunque CSIF es un sindicato con una elevada representación en las administraciones públicas, aunque con presencia en el sector privado, también ha visto cómo sus cifras de afiliación se han visto afectadas por la crisis. Desde el máximo alcanzado en 2010, con 181.842, la cifra de afiliados se redujo casi un 10 %, hasta quedarse en 163.735 en 2014. Desde entonces, el número de afiliados de CSIF se ha ido recuperando año tras año hasta marcar un nuevo máximo con 192.655 a finales de 2017, es decir, 10.813 socios más que en su peor momento de la crisis.

USO, que también ha renovado recientemente a su secretario general con la llegada de Joaquín Pérez, ha visto recuperarse sus cifras de afiliación: de los 113.700 afiliados en 2013 cerrarán este año con 117.148, unos 3.400 afiliados más o un incremento del 3 %.

Desde este sindicato reclaman un cambio en la Ley de Libertad Sindical, que les permita poder ejercer los derechos que en teoría les otorgan los afiliados que tienen. Por su parte, la Confederación General del Trabajo (CGT) ha recuperado 15.000 afiliados en los cuatro últimos años hasta alcanzar un total de 85.000 en la actualidad, que le dan derecho a 7.000 delegados sindicales.

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