Jueves, 20.09.2018 - 03:18 h
Una de las formas de financiar los atentados

Los yihadistas del 17-A recurrieron al 'compro oro' para conseguir efectivo

Los terroristas vendieron oro en una de las típicas tiendas de este tipo con el que consiguieron más de 2.000 euros cinco días antes de los atentados.

Una de las imágenes del atentado de Barcelona
Imágenes del atentado de Barcelona/ Archivo

Las revelaciones de la investigación de los atentados del 17 de agosto del pasado año en Barcelona y Cambrils siguen poniendo sobre la mesa el precario dispositivo de los yihadistas, que prepararon su macabro plan de una forma muy casera y recurriendo a diversas fórmulas. Sobre todo, para conseguir financiación para comprar explosivos de la forma más rápida posible.

Si ayer se conocía que habían solicitado créditos a entidades que ponen a disposición de los consumidores dinero en 24 horas a cambio de elevados intereses -como Cofidis-, este miércoles sabemos que, además, vendieron joyas y oro para lograr efectivo lo antes posible. Así, durante dos meses se estuvieron provisionando de centenares de litros de agua oxigenada y acetona para fabricar el explosivo conocido como "la madre de Satán".

Informes de los investigadores que obran en el sumario de la causa, al que ha tenido Efe, detallan la importancia y "capacidad de adaptación y de flexibilidad" del grupo logístico de la célula, encargados de llevar a cabo todo tipo de trámites para preparar el atentado. Los preparativos comenzaron ya en junio, cuando Mohamed Hichamy (abatido en Cambrils) comenzó a visionar tutoriales en Youtube sobre la preparación de explosivos. El 8 de julio compra por primera vez peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), necesario para fabricar el peróxido de acetona o TATP, "la madre de satán".

Lo hizo en una conocida cadena de supermercados, donde adquirió 20 botes pequeños de marca blanca, pero a partir de ahí se decidieron por compras más grandes, en fábricas y polígonos. Recorrieron establecimientos de distintas localidades, de Tortosa a Vinaroz o San Carles de la Ràpita. El 12 de julio marca, según el sumario, el punto de inflexión por el que la célula pasa de la "fase de planificación" a la "fase de acción y preparación de las acciones terroristas".

En dos ocasiones usaron para comprar litros de agua oxigenada la documentación de Said Ben Iazza, que está en prisión y que es considerado "cooperador necesario" en los atentados, ya que también prestó a los terroristas una furgoneta para hacer compras. Los investigadores han rastreado las compras realizadas durante esos dos meses muchas veces a partir de los restos hallados en los escombros de la casa de Alcanar y han comprobado que adquirieron, por ejemplo, fundas de almohada y paquetes de bridas en un establecimiento chino, o interruptores y bombillas en una tienda de electrónica.

También intentaron obtener sin éxito tela negra, similar a la que después se halló en el chaleco explosivo encontrado entre las ruinas de Alcanar. El 15 de agosto compraron en distintas gasolineras 20 bombonas de butano de color naranja (siempre de cinco en cinco), que luego intentaron sin éxito cambiar por otras de color gris. Toda una serie de gestiones que permitieron a la célula a confeccionar entre 80 y 120 kilos de TATP, que no pudieron emplear en los atentados por la explosión accidental del chalé de Alcanar donde prepararon el ataque.

Venta de oro 5 días antes

Paralelamente, desde el 12 de agosto, varios terroristas se dedicaron a la venta de oro para conseguir ingresos. Aalla fue uno de ellos, que acudió a dos locales de Vinaroz (Castellón) en los que aportó su permiso de conducir español como identificación pero no su dirección, alegando que estaba de vacaciones. La primera vez obtuvo 800 euros y aunque en la segunda ocasión la dependienta valoró las piezas en 814 euros, el trato se rompió al sospechar ésta que podían ser robadas. 

Mohamed Houli, herido en Alcanar y actualmente en prisión, fue a las mismas tiendas por separado y se identificó con su DNI. En una de las tiendas vendió una medalla, dos alianzas, un juego de pendientes, dos anillos y una pieza suelta que la dependienta valoró en 550 euros; la víspera de los atentados, consiguió en otra 1.118 euros por 18 pendientes, 4 anillos, 2 cadenas, 6 colgantes y una pulsera.

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