Lunes, 19.08.2019 - 02:17 h

Un maquinista deja tirados a 80 viajeros en Teruel al terminar su jornada laboral y no estar el relevo

El conductor del convoy, que cubría la línea Valencia- Teruel- Zaragoza, tenía que haber sido sustituido en Teruel por otro conductor que faltó, según RENFE, por enfermedad. 

Hace 15 días otro conductor abandonó a los 109 viajeros del Alvia en Osorno, (Palencia) al haber terminado su jornada laboral. 

Un maquinista deja tirados a 80 viajeros en Teruel al terminar su jornada laboral y no estar el sustituto

Ha vuelto a suceder, esta vez en Teruel. El maquinista del tren que cubría la línea Valencia-Teruel- Zaragoza dejó tirados este viernes a los 80 viajeros del tren. El trabajador abandonó, sin previo aviso, el convoy alegando que había terminado su jornada laboral y no estaba el sustituto.

RENFE justificó la ausencia del conductor que tenía que hacer el relevo por enfermedad. Y solucionó la situación fletando dos autocares para continuar el viaje de los 80 afectados por carretera en lugar de esperar en la estación las dos horas que tardaba en llegar el siguiente tren. 

La Plataforma "Teruel Existe" ha intervenido en la polémica denunciando los continuos retrasos y problemas con las conexiones ferroviarias en la provincia. Según la Plataforma estos percances, unidos al plantón del viernes, son "un agravio más" para disuadir a los pasajeros a viajar por la línea Valencia-Teruel-Zaragoza.

Los sindicatos y la Plataforma achacan el incidente del viernes a la escasez de la plantilla de maquinistas en Teruel. En los últimos veinte años se ha perdido la mitad del personal destinado a la capital turolense. Aseguran que se ha producido un recorte paulatino y las vacantes por jubilación o traslado no se cubren.

No es la primera vez que un maquinista abandona su puesto de trabajo dejando tirados a los viajeros del tren. Ya ocurrió hace dos semanas Osorno, Palencia. En esa ocasión se quedaron tirados 109 pasajeros que viajaban en el Alvia que cubría el trayecto entre Santander y Madrid.

El tren debía haber llegado a las 23.15 a la capital, pero a la altura de la localidad palentina, el conductor detuvo la máquina y dejó los mandos de control porque su jornada laboral había concluido.

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