Martes, 17.10.2017 - 15:29 h

El almacenaje de carbono en suelo podría estar más influenciado por el clima del pasado que por el actual, según estudio

El almacenaje de carbono en los suelos podría estar influenciado en mayor medida por el clima del pasado que por el actual, según se desprende de un estudio publicado en la revista 'Science Advances' realizado por un equipo internacional de investigadores en el que participan los doctores Manuel Delgado Baquerizo y Fernando Tomás Maestre, investigador postdoctoral Marie Curie y profesor titular del Departamento de Biología y Geología, Física y Química Inorgánica de la URJC, respectivamente.

El estudio constata cómo a través del clima del pasado se puede llegar a entender la cantidad de carbono que almacenan los suelos en la actualidad. "Imaginemos por un momento que vamos a pasar el día al campo y paramos en dos pinares con un clima lluvioso. Los dos pinares tienen la misma vegetación y el mismo clima actual. Aparentemente parecen iguales a nuestros ojos y, sin embargo, uno de los pinares almacena hasta tres veces más carbono que el otro", expone el doctor Manuel Delgado Baquerizo, investigador principal del estudio.

"Por ejemplo, imaginemos que uno de estos pinares era un pastizal con un clima más seco hace 20.000 años y que el otro pinar siempre fue un bosque de pinos en una zona lluviosa. Con esta información acerca del clima del pasado sería posible llegar a comprender mejor por qué un bosque de pinos tiene más carbono que el otro en la actualidad", añade Delgado.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores estudiaron más de 5.000 ecosistemas terrestres incluyendo desde zonas desiertas a bosques tropicales o ecosistemas polares situados en todos los continentes excepto la Antártida.

"Este estudio es el primero en evaluar de forma explícita la importancia relativa del clima pasado respecto al clima presente en predecir el almacenaje de carbono en ecosistemas terrestres a una escala global", afirma Maestre, investigador principal del proyecto BIOCOM, financiado por el Consejo Europeo de Investigación, que ha respaldado parte de esta investigación.

"La información derivada de este estudio podría usarse para mejorar nuestra capacidad para predecir cambios en el almacenaje de carbono en respuesta al cambio climático", indica Delgado.

Además de evaluar el papel que juega el clima del pasado para explicar la cantidad de carbono almacenado en zonas naturales en la actualidad, los autores de este estudio también han analizado su capacidad de predecir la cantidad de carbono de zonas agrícolas.

"Nuestra capacidad de predicción se redujo drásticamente cuando nos centramos en zonas agrícolas. Es bien conocido que la erosión del suelo derivada de la actividad agrícola reduce la cantidad de carbono a nivel global. Sin embargo, nuestro estudio proporciona nuevas evidencias de que la agricultura también elimina el legado del pasado en estos suelos, reiniciando el sistema", asevera Delgado.

Los datos publicados tienen implicaciones para la comprensión del funcionamiento del almacenamiento de carbono a lo largo de los siglos, ya que según Maestre, los resultados "indican que conforme la extensión de zonas agrícolas aumente a lo largo de los años para mantener una población humana en constante crecimiento, la capacidad de predecir cambios en el almacenaje de carbono usando los legados del pasado se verá cada vez más mermada".

LA IMPORTANCIA DEL ALMACENAJE EN LOS SUELOS

Los suelos almacenan hasta tres veces más carbono que las comunidades vegetales y la atmósfera juntas (unas 2.000 gigatoneladas). Dicho almacenaje es un proceso de vital importancia para la humanidad, ya que actúa como un sumidero del CO2 emitido a la atmósfera con la quema de combustibles fósiles.

De esta manera, contribuye a mitigar el calentamiento global y a mantener algunos de los servicios más importantes que brindan los ecosistemas terrestres, como la fertilidad del suelo o su capacidad para producir alimento. Sin embargo, y a pesar de la importancia de este proceso, la capacidad de explicar la cantidad de carbono en ecosistemas terrestres es limitada.

Por tanto, en la actualidad numerosos científicos de todo el planeta están a la búsqueda de nuevos parámetros que se puedan incluir en modelos y que ayuden tanto a explicar la cantidad de carbono que se almacena en el suelo como a predecir cómo el cambio climático afectará a la capacidad de almacenaje de carbono de los ecosistemas terrestres.

El estudio constata cómo a través del clima del pasado se puede llegar a entender la cantidad de carbono que almacenan los suelos en la actualidad. "Imaginemos por un momento que vamos a pasar el día al campo y paramos en dos pinares con un clima lluvioso. Los dos pinares tienen la misma vegetación y el mismo clima actual. Aparentemente parecen iguales a nuestros ojos y, sin embargo, uno de los pinares almacena hasta tres veces más carbono que el otro", expone el doctor Manuel Delgado Baquerizo, investigador principal del estudio.

"Por ejemplo, imaginemos que uno de estos pinares era un pastizal con un clima más seco hace 20.000 años y que el otro pinar siempre fue un bosque de pinos en una zona lluviosa. Con esta información acerca del clima del pasado sería posible llegar a comprender mejor por qué un bosque de pinos tiene más carbono que el otro en la actualidad", añade Delgado.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores estudiaron más de 5.000 ecosistemas terrestres incluyendo desde zonas desiertas a bosques tropicales o ecosistemas polares situados en todos los continentes excepto la Antártida.

"Este estudio es el primero en evaluar de forma explícita la importancia relativa del clima pasado respecto al clima presente en predecir el almacenaje de carbono en ecosistemas terrestres a una escala global", afirma Maestre, investigador principal del proyecto BIOCOM, financiado por el Consejo Europeo de Investigación, que ha respaldado parte de esta investigación.

"La información derivada de este estudio podría usarse para mejorar nuestra capacidad para predecir cambios en el almacenaje de carbono en respuesta al cambio climático", indica Delgado.

Además de evaluar el papel que juega el clima del pasado para explicar la cantidad de carbono almacenado en zonas naturales en la actualidad, los autores de este estudio también han analizado su capacidad de predecir la cantidad de carbono de zonas agrícolas.

"Nuestra capacidad de predicción se redujo drásticamente cuando nos centramos en zonas agrícolas. Es bien conocido que la erosión del suelo derivada de la actividad agrícola reduce la cantidad de carbono a nivel global. Sin embargo, nuestro estudio proporciona nuevas evidencias de que la agricultura también elimina el legado del pasado en estos suelos, reiniciando el sistema", asevera Delgado.

Los datos publicados tienen implicaciones para la comprensión del funcionamiento del almacenamiento de carbono a lo largo de los siglos, ya que según Maestre, los resultados "indican que conforme la extensión de zonas agrícolas aumente a lo largo de los años para mantener una población humana en constante crecimiento, la capacidad de predecir cambios en el almacenaje de carbono usando los legados del pasado se verá cada vez más mermada".

LA IMPORTANCIA DEL ALMACENAJE EN LOS SUELOS

Los suelos almacenan hasta tres veces más carbono que las comunidades vegetales y la atmósfera juntas (unas 2.000 gigatoneladas). Dicho almacenaje es un proceso de vital importancia para la humanidad, ya que actúa como un sumidero del CO2 emitido a la atmósfera con la quema de combustibles fósiles.

De esta manera, contribuye a mitigar el calentamiento global y a mantener algunos de los servicios más importantes que brindan los ecosistemas terrestres, como la fertilidad del suelo o su capacidad para producir alimento. Sin embargo, y a pesar de la importancia de este proceso, la capacidad de explicar la cantidad de carbono en ecosistemas terrestres es limitada.

Por tanto, en la actualidad numerosos científicos de todo el planeta están a la búsqueda de nuevos parámetros que se puedan incluir en modelos y que ayuden tanto a explicar la cantidad de carbono que se almacena en el suelo como a predecir cómo el cambio climático afectará a la capacidad de almacenaje de carbono de los ecosistemas terrestres.

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