Martes, 12.12.2017 - 09:30 h

Científicos españoles refutan el incremento continuado de las temperaturas en la Península Antártica

Científicos españoles refutan el incremento continuado de las temperaturas en la Península Antártica

En las conclusiones de la investigación los científicos ponen de relieve que no solamente no está aumentando la temperatura en la región sino que, al menos desde 1998, se ha producido un enfriamiento "significativo" en toda la Península, especialmente en las zonas más septentrionales, donde alcanza en torno a un grado menos de temperatura de media.

Concretamente, los valores medios de temperatura han descendido significativamente, en casi 1ºC, en la última década (2006-2015) con respecto a la anterior (1996-2005) en las zonas norte y nordeste de la Península, y valores similares en las Islas Shetland del Sur, donde se localizan las bases científicas españolas Juan Carlos I y Gabriel de Castilla. Los cambios observados en el extremo sur de la Península han sido mucho más modestos.

"Llevábamos ya seis años yendo a las bases españolas en la Antártida y algunos iban desde los años 90 y cada vez que íbamos veíamos que había más nieve, que había más hielo marino y que en verano ya no llovía sino que muchas veces nevaba --explica a Europa Press el doctor en Geografía Física Marc Oliva--. Teníamos la obligación de acudir a los datos para comprobar qué estaba ocurriendo".

El investigador, que forma parte del Instituto de Geografia e Ordenamento do Território de la Universidad de Lisboa, ha puntualizado que, hasta ahora, el estudio de referencia sobre la evolución de las temperaturas en la región era una investigación realizada por científicos ingleses y que abarcaba el periodo 1950-2005.

Según ha señalado, dicho estudio apuntaba a un incremento de las temperaturas que, sin embargo, se veía afectado por el fenómeno climático 'El niño' de 1998, el más fuerte de las últimas décadas, que produjo un incremento de las temperaturas.

"Si se coge el paquete entero, de 1950 a 2005 se ve un aumento de temperatura, pero si se va por series y se ve lo que está pasando recientemente se ve que este aumento global es menor y que a partir de 1998 la temperatura empieza a descender", subraya.

Oliva ha explicado que el territorio de la Península Antártica es una región fundamental para la observación de la climatología en el polo sur, debido a que es la zona del continente en la que las temperaturas son más cercanas a los cero grados, con una temperatura media de -2 grados. "Eso significa que cualquier pequeña variación en las temperaturas puede hacer pasar de temperaturas negativas a temperaturas positicas, con implicaciones fácilmente observables", señala.

Por ello, pone de relieve que, una vez constatado el enfriamiento de la región durante la última década y media, queda pendiente estudiar con más detenimiento sus efectos, que se traducen en un incremento de la masa de los glaciares, del permafrost, del hielo marino que rodea la masa terrestre y la mayor permanencia de la superficie de los lagos en estado sólido.

Además, recuerda que, dado que el año pasado se repitió el fenómeno de 'El niño', es necesario estudiar las temperaturas de este año para ver si se repiten los efectos que provocó en 1998, mediante un incremento considerable de las temperaturas.

"Lo que hemos visto es que después de un año del niño suben las temperaturas y después bajan. tendremos que continuar monitorizando las temperaturas a nivel del aire pero también a nivel del suelo, de lo que se denomina el permafrost, que tiene unas implicaciones a nivel global. También habrá que evaluar cómo está repercutiendo el enfriamiento en la Península", concluye.

RECHAZAN "SIMPLIFICACIONES" DEL CAMBIO CLIMÁTICO

El investigador ha explicado que el descubrimiento del enfriamiento de la Península Antártica pone de relieve la necesidad de rechazar "enfoques simplistas" sobre el Cambio Climático y señala que, pese a que la concentración de dióxido de carbono en el Ártico y la Antártida "es la misma" las temperaturas "responden de manera diferente".

"Esto lo que nos demuestra es que cuando se habla de Cambio Climático no se puede ser tan directo ni tan simplista como muchas veces se lee en algunos sitios. El sistema climático y el sistema Tierra son más complejos de lo que mucha gente cree", manifiesta.

Por ello, advierte de que "aunque es muy fácil usar el Cambio Climático como respuesta para todo", los datos de temperaturas en la Península Antártica demuestran que "ni todo es tan lineal ni todo es tan fácil y esquemático como decir que si aumenta el dióxido de carbono aumentan las temperaturas a nivel global". "El sistema tiene sus propios mecanismos para autorregularse a nivel espacial y temporal", asegura.

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