Los dos milagros que llevan a la Madre Teresa de Calcuta a ser declarada santa

  • La india Mónica Bersa y el brasileño Marcilio Andrino fueron sanados por la intercesión de la Madre Teresa de Calcuta.

    Ella tenía un tumor en el abdomen que desapareció tras ponerle una medalla de la santa. Él sobrevivió a una dolencia terminal.

Una mujer que superó un tumor en el abdomen del tamaño de un balón y un hombre que se curó de una infección en el cerebro fueron los dos milagros de la Madre Teresa de Calcuta en su camino a los altares.

El Papa acaba de declarar Santa a la Madre Teresa de Calcuta 19 años después de su muerte. Antes de que alguien sea canonizado, tiene que haber sido beatificado. Para beatificar se necesita al menos un milagro, el cual debe ser atribuido. La salvedad son los cristianos martires, cuyo proceso es diferente.

En el caso de la canonización se necesitan dos milagros, uno en la etapa del proceso de beatificación y otro que haya tenido lugar después de la beatificación.  

El primer milagro lo recibió la india , quien salvó su vida en 1998, un año después de la muerte de la Madre Teresa. Bersa, de 34 años, tenía un tumor ginecológico del tamaño de un balón.

Cuando estaba desahuciada le colocaron sobre el vientre una medalla de Agnes Gonxha Bojaxhiu, nombre secular de la monja ahora santa y se curó sin que hubiera explicación médica.

El segundo milagro que se ha registrado para la canonización fue la curación del brasileño Marcilio Andrino, de 35 años, diagnosticado en diciembre de 2008 de una infección en el cerebro e hidrocefalia. 

Andrino, ingeniero mecánico de profesión, fue ingresado de urgencia presentando grandes trastornos en la esfera neurológica. Los exámenes mostraron la presencia de ocho abscesos cerebrales.

'El lado izquierdo de mi cuerpo estaba totalmente paralizado. Mi situación empeoró. Tuve una convulsión muy fuerte, perdí la conciencia y me llevaron a un hospital donde me ingresaron de gravedad', relató él mismo.

Los médicos tomaron la decisión de operarle y fue entonces cuando sucedió algo inexplicable para la ciencia. Marcilio abrió los ojos, y, entre el estupor de los presentes, preguntó por qué se encontraba allí. 'Me sedaron y, tras estar poco tiempo en el quirófano, me desperté. En ese momento sentía una paz muy grande y sin dolor de cabeza', ha revelado.

Tras varios exámenes médicos, el paciente no presentaba ninguna secuela de la grave patología que había padecido y le dieron finalmente el alta. 'Los médicos constataron la reducción del 70% de los abscesos cerebrales.

'Salí caminando por mi propio pie. Seis meses después, volví al trabajo sin problema. El médico nos alertó a Fernanda y a mí de que tras haber tomado tantos antibióticos difícilmente podríamos tener hijos. Poco después, Fernanda se quedó embarazada', comentaba el afortunado joven.

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