Sábado, 16.12.2017 - 19:48 h

Las misteriosas frases que escribió Alfons Quintà meses antes de matar a su mujer y suicidarse

El periodista catalán escribió en octubre un artículo con frases que, tras el asesinato de su mujer y posterior suicidio, adquieren nueva relevancia.

El texto fue publicado en la edición de papel del Diari de Girona, cuyos periodistas no logran entender qué ha pasado: “Aún lo estamos digiriendo”.

El periodista catalán Alfons Quintá ha tenido una larga trayectoria en medios nacionales y autonómicos.

“Aquel que muera intentando coger la mano de la persona a quien ama siempre obrará mejor que aquel que no lo intente”. “Quienes tendremos suerte seremos aquellos que al morir tengamos en nuestras manos aquellas en las que soñamos y deseamos”.

El autor de estas frases, el periodista Alfons Quintà, asesinó este lunes a su esposa disparándole con una escopeta de caza para inmediatamente después quitarse la vida con la misma arma.

El artículo, escrito el 2 de octubre en lengua catalana y titulado ‘La sort de morir agafant la mà estimada” (La suerte de morir cogiendo la mano amada), parecía denunciar la falta de humanidad que había impregnado el sistema sanitario. En las últimas fechas el periodista había padecido graves dolencias cardíacas y había tenido que ser intervenido quirúrgicamente. Sólo sus más allegados tuvieron noticia que durante este proceso no había contado con la compañía de la que había sido su pareja, Victoria, de la que se estaba separando.

Aunque parecía un artículo de opinión más, como otros muchos que había escrito en el mismo rotativo, algunas de sus frases que adquieren una relevancia distinta tras el terrible suceso. Seleccionamos algunas de ellas. “El sentimiento de inhumanidad lo impregna todo. La norma es que no hay norma”.“Ya nos morimos de manera más banal. No lo escribo porque haya comido alguna cosa que se me haya sentado mal. Nada de eso”.“Hay personas que pueden dejar de ser atendidas por familiares suyos, cuando personalmente sería la única cosa que desearíamos algunos”.“A mí me atemoriza la propia muerte y hago todo lo posible por evitarlo. Doy vueltas y no puedo entender”.“Prefiero una atención técnicamente menos moderna a otra cargada de fraternidad y, por qué no decirlo, de humanidad”.“Hasta hace poco la medicina era un refugio de un sentimiento de humanidad. Ahora no lo sé ver. Todo se ha embadurnado. Todo se ha perdido”.“Para poder hacer un poco bien su trabajo el personal sanitario ha de ser un héroe. Efectuarlo a todas horas es imposible”.“Prefiero morir tomando la mano que amo a hacerlo tomando una otra técnicamente superior que no fuera la que quiero”.“Los enfermos son dejados cerca de una columna, para no perderlos donde pueden haber estado esperando un número infinito de horas, durante las cuales tendrán que hacer sus necesidades a la vista de todo el mundo”.“Muchos médicos han de actuar manera antagónica a como querrían. De ser unos grandes humanistas han pasado hacer lo que pueden. Hay que verlo para creérselo”.“Me aterroriza morir cerca de la persona que desee. ¿Que habría que pagar para llegar a merecerlo? Cualquier precio sería barato”.“La salud no tiene sólo un aspecto somático. Aquí está, muy olvidada, la película de Charlie Chaplin ‘Candilejas’ don de la magistral Claire Bloom salva la vida no a causa de ninguna pastilla, sino de un sentido de la humanidad que ahora llamaríamos psicosomático”.“Añoro más que nunca el sentimiento de humanidad. Pero no son tiempos de eso, sino de llanto (muchos llantos) inhumanidad, soledad, malos entendidos, vidas acortadas”.“Qué hacer para arreglarlo. Creo que vale la pena intentarlo todo, de todo, y más. Para cada uno de nosotros y para todos”.“Los que tengamos suerte seremos aquellos hacerlo tengamos en nuestras manos aquellas en las que soñamos y seamos. ¿Habrá suerte? Chi lo sa? Pero es preferible al mejor seguro de entierro”."Todavía lo estamos digiriendo"

Los periodistas del Diari de Girona que leyeron estas frases antes de publicar no vieron nada extraño en ellas.

“No nos lo podíamos ni imaginar si quiera, todavía lo estamos digiriendo”, explica a lainformacion.com desde la redacción de Diari de Girona. Alfons, un periodista de este rotativo, comenta que no notaron nada extraño en Quintà: “A veces bromeaba conmigo, porque nos llamamos igual; nadie se esperaba una cosa así”.

En la redacción tampoco tenían noticias de que, como se ha publicado, la pareja estuviera atravesando una crisis sentimental. “Al revés, pensábamos que la relación entre ellos era muy buena. Solo hace unas semanas un compañero estuvo hablando con él sobre su enfermedad y Quintà le puso al teléfono a su mujer, Victoria, que era médico, para que le explicara lo que le pasaba en el corazón. Nadie esperaba esto que ha pasado”.

Sigue @martinalgarra//

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