Viernes, 14.12.2018 - 18:55 h
Semana de infarto para Moncloa

Sánchez desata la ira de Rajoy pero le da vida con una moción sin elecciones ya

El presidente del Gobierno se enteró durante el Consejo de Ministros de la moción de censura del PSOE y se mostró especialmente irritado.

Mariano Rajoy durante su comparecencia ante los medios en Moncloa
Mariano Rajoy durante su comparecencia ante los medios en Moncloa. EFE

Se acaba una semana negra para Rajoy. Ni una victoria del Real Madrid en la final de la Champions pueda probablemente rebajar el 'cabreo' del jefe del Ejecutivo con Pedro Sánchez por una moción de censura que le deja herido de cara a la segunda mitad de la legislatura. Sin embargo, la decisión del PSOE de no anunciar elecciones inminentes, como le ha exigido Ciudadanos, da vida a un Gobierno que todavía puede levantarse. Han sido cinco días de infarto para Moncloa y los Ministerios, a quienes la alegría de haber aprobado los Presupuestos que garantizaban llegar a 2020 les duró apenas 16 horas, hasta que se conoció la sentencia de Gürtel. En el Gobierno ya se preparan para la próxima semana, que también será complicada.

Hace hoy once días, Rajoy y Sánchez se reunían en La Moncloa para acordar prorrogar el 155 si Quim Torra decidía mantener el órdago independentista. Ahora la situación es totalmente diferente y el Rajoy que echaba mano de la ironía en el escaño cuando se sentía atacado ha tornado a un Rajoy "irritado" y molesto. "Hacía tiempo que no le veía así", explican una fuente gubernamental tras la declaración extraordinaria que ofreció el jefe del Ejecutivo en Moncloa como respuesta a la moción de censura de los socialistas. 

La moción del PSOE sorprendió al Consejo de Ministros reunido. A las 10 en punto se sentaban el Gobierno en la mesa ovalada y apenas 40 minutos después Ferraz confirmaba que habían registrado en el Congreso la misma. El Ejecutivo en pleno salía de esa sala más de tres horas después y Moncloa informaba que Rajoy ofrecería una declaración pública en la que dejó claro que estaba especialmente disgustado. Tenía previsto viajar el sábado a Kiev para ver a su equipo favorito 'in situ' y "pasar de puntillas" sobre la sentencia de Gürtel, pero los acontecimientos obligaron a su gabinete a reaccionar de inmediato. Ha sido la primera gran crisis de José Luis Ayllón al frente del gabinete tras sustituir a Jorge Moragas en diciembre.

Días antes, Rajoy había pasado el lunes en Vigo, en la Asamblea General del Círculo de Empresarios Gallegos. El martes estuvo en Salamanca clausurando el IV Encuentro Internacional de Rectores. Y el miércoles comenzó lo que en el Gobierno pensaban que iba a ser la alegría de la semana para ellos: la votación de los Presupuestos. Esa tarde, Rajoy salió del Congreso arropado por Soraya Sáenz de Santamaría y Ayllón y ofreció unas declaraciones que contrastan con las que hizo el viernes. El tono fue totalmente diferente:

Al día siguiente, jueves por la mañana, Rajoy concedió una entrevista a la Cadena COPE (donde dijo que está "animado a ser de nuevo el candidato") y a partir de ahí se encerró en la intimidad de Moncloa. Había sabido 'torear' los casos Zaplana (hablando de 10 ó 15 casos de corrupción) y Fernández de Moya, pero unos minutos más tarde se conoció la sentencia de Gürtel y todo cambió. A partir de ahí Gobierno y PP entraron en barrena. La reacción de Génova fue prácticamente inmediata, anunciando que recurrirían el fallo, pero no lograron frenar algo que el PSOE de Sánchez venía avisando desde hace tiempo. En la noche del mismo jueves Ferraz y los barones pactaron presentar la moción de censura el mismo viernes a primera hora en el Congreso con el objetivo de echar a Rajoy del Gobierno y obligar a Ciudadanos a retratarse.

En el Gobierno tienen poca confianza en que la iniciativa prospere, pero son conscientes de que el daño que va a provocar a la economía este movimiento político puede ser importante. El propio Rajoy dijo en su comparecencia que la decisión de Sánchez es "mala para España" y "lesiva" por la "incertidumbre" que se va a generar en nuestro país en los próximos meses. Si la moción no saliera adelante, en el PP vaticinan una segunda mitad de legislatura tensa como se comprobará la próxima semana en una sesión de control al Gobierno que prevén caldeada.

Ahora, el objetivo del Ejecutivo es que la moción de censura del PSOE no ponga en riesgo la aprobación de los Presupuestos de 2018. El debate en el Senado está previsto para los días 19 y 20 de junio, una sesión que no debería reportar ningún riesgo ya que el PP cuenta con mayoría absoluta en la Cámara Baja y podría aprobar el proyecto de ley que ha salido del Congreso sin tocar una sola coma. La responsabilidad de fijar la fecha de la moción es de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, que determinará con Rajoy el día y la hora.

Hay que recordar que hace justo un año, cuando los diputados debatieron la moción de censura que presentó Unidos Podemos, Pastor retrasó tres semanas la sesión que podía haber hecho presidente del Gobierno a Pablo Iglesias. La formación morada habló entonces de "cacicada" por una demora que también se podría producir en esta moción de los socialistas con el objetivo de salvar las cuentas públicas. En el periodo de impasse del año pasado el Gobierno consiguió aprobar los Presupuestos de 2017.

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