Lunes, 15.10.2018 - 22:05 h
Más de 230 litros por metro cuadrado

Hallan la mochila del niño arrastrado por la tromba de agua en Sant Llorenç

Continúa la búsqueda del pequeño de cinco años que iba en el coche con su madre, fallecida, y su hermana que consiguió escapar del agua.  

Tromba Mallorca
En Mallorca cayeron cerca de 230 litros por metro cuadrado.  / EFE

El desbordamiento en la tarde del martes de varios torrentes en el Levante de Mallorca ha matado, al menos, a doce personas, tras el hallazgo hoy de una pareja de alemanes, mientras continúa la búsqueda de un niño de 5 años arrastrado por la corriente. Los servicios que rastrean el torrente de Ses Planes en busca del pequeño han encontrado objetos que podrían ser del pequeño en la zona de Son Carrió, una mochila y ropa. Según ha confirmado la Guardia Civil, los efectivos que trabajaban en esa zona, el siguiente núcleo de población en el curso del torrente después de Sant Llorenç, han encontrado esta tarde los objetos que podría pertenecer al niño desaparecido.

El saldo de víctimas mortales hasta el momento asciende a 12 personas, seis españolas y seis extranjeras, siete hombres y cinco mujeres. Once de los cadáveres están identificados; los últimos, Petra Kircher, de 63 años, y Mike Kircher, de 61, a quienes se buscaba desde ayer. Queda por confirmar que el duodécimo cuerpo hallado es un hombre del también se tienen indicios de que podría ser alemán, según ha informado la Guardia Civil. Si se confirman estos datos, la mitad de los fallecidos eran extranjeros, puesto que ya fueron identificadas una pareja de británicos y una ciudadana holandesa.

Según la relación oficial de víctimas mortales, ya han sido identificados también Bernat Estelrich, quien fue encontrado en su casa de Sant Llorenç, el pueblo más afectado por la tromba de agua; Joana Lliteras, madre del niño de 5 años que permanece desaparecido, y Gabriel Mesquida, un herrero de la localidad de Sant Llorenç.

También figuran en la lista Joana Ballesteros, una octogenaria que murió en su casa, una planta baja del pueblo de Sant Llorenç; Rafael Gili, exalcalde de Artà, y Juan Grande, un taxista que transportaba en su vehículo a los pasajeros británicos Anthony Bernon Green y a Delia Mary Green, quienes también perdieron la vida. Además, ha sido identificado el cadáver de la ciudadana holandesa Tine Noig.

Mientras prosiguen las tareas de búsqueda del niño desaparecido y los rastreos para descartar nuevas víctimas cuya desaparición no haya sido denunciada, en Sant Llorenç, el pueblo más dañado, continúan los trabajos de limpieza de casas, almacenes y calles, en las que participan cientos de profesionales y voluntarios. El pequeño de cinco años iba con su madre en el coche cuando les pilló la riada que arrasó la localidad. La madre murió, pero antes logró salvar a la hija de unos ocho años.

En cuanto a las infraestructuras públicas, en Consell de Mallorca, responsable de las carreteras de la isla, ha decidido destinar 22,7 millones de euros para rehabilitar las 22 carreteras afectadas por la torrentada.

La institución invertirá de manera inmediata 2,7 millones de euros para realizar obras "hiperurgentes" en las cuatro carreteras que aún siguen cortadas y en la travesía de Sant Llorenç. Desde mañana, una veintena trabajadores sociales valorará junto a las personas afectadas las necesidades básicas de emergencia y qué material debe cambiarse para garantizar unas condiciones básicas para permanecer en sus viviendas. Los vecinos afectados rellenarán un formulario con la ayuda de una treintena de trabajadores sociales para atender sus necesidades básicas y solicitar ayudas económicas, ha informado hoy el Govern.

Hoy se ha reunido el recién creado grupo de intervención social urgente, integrado por la Conselleria de Servicios Sociales y Cooperación, el Instituto Mallorquín de Servicios Sociales y los servicios sociales de los ayuntamientos de Sant Llorenç, Capdepera y Son Servera para coordinar las ayudas económicas de emergencia social para las familias afectadas.

"Lo más triste es la gente que ha muerto, lo otro en un par de años...", explica Antoni, uno de los afectados. Vacía el almacén, situado a escasos metros del torrente que atraviesa Sant Llorenç, y explica que el más nuevo de los turismos de la familia, el "flamante" vehículo de su mujer, fue arrastrado más de 300 metros por el agua hasta que quedó empotrado en un pino que lo detuvo.

"No creo" que pueda salvar nada, afirma Antoni, que dejó el trabajo cuando la lluvia se hizo más copiosa y se protegió de la crecida en el piso superior de su casa. También subió a la planta alta de su casa, pegada al cauce del torrente, Pedro, un octogenario que estaba acompañado por su mujer cuando el agua empezó a entrar en la vivienda. Hasta unos 180 centímetros llegó a alcanzar el caudal desbordado en su casa, pero peor lo pasó uno de sus hijos: "Se encontró con dos mujeres y subieron al tejado, con los niños y todo".

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