Lunes, 25.03.2019 - 11:38 h
Medio año de continuos enfrentamientos 

Nadal prepara el duelo final con Galán tras la aprobación de los Presupuestos

Las empresas temen que el enfrentamiento entre el Ministerio de Energía e Iberdrola afecte al conjunto del sector

El ministro de Energía, Álvaro Nadal; el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera; el presidente de Asturias, Javier Fernández; y el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán.
Álvaro Nadal (segundo por la izquierda), con Juan Vicente Herrera; el presidente de Asturias, Javier Fernández; y el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. / EFE

El ministro de Energía Álvaro Nadal y el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, no se llevan bien. La última vez que se reunieron -noviembre de 2017- el encuentro acabó entre amenazas de demandas y con Galán saliendo por la puerta de atrás del Ministerio; de forma voluntaria según versión oficial, "invitado" a salir, según  la versión de la empresa. El enfrentamiento ha continuado desde entonces por los planes de cierre de centrales de carbón y las nucleares, entre otros temas. Nadal quiere acabar con la disputa una vez se aprueben los presupuestos generales de 2018.

El responsable de Energía y el empresario salmantino-17 años en Iberdrola y 12 como presidente ejecutivo- son duchos en el cuerpo a cuerpo. Tienen experiencia y han ganado peleas, algunas de ellas sonadas, para mantenerse en lo más alto de la Administración y de la empresa. Ninguno de los dos está acostumbrado a perder, pero uno de ellos -Nadal- dispone de un arma fundamental: el Boletín Oficial del Estado (BOE) para acabar la disputa.

El responsable de energía quiere poner fin al debate con Iberdrola, ganándolo, una vez se despeje el trámite de aprobación de los presupuestos. Nadal, explican fuentes conocedoras de la estrategia ministerial, está dando la batalla para que el PP y su grupo parlamentario saquen adelante la proposición de ley ya presentada en el Congreso para controlar el cierre de centrales, un  tema crucial para Iberdrola, que quiere clausurar sus instalaciones de carbón en España y se lamenta por las pérdidas que, según afirma, registra con las nucleares.

Un momento delicado

Nadal espera a la aprobación de los presupuestos porque el momento es delicado para sus posiciones: el grupo parlamentario del PP no muestra excesivo entusiasmo por sus planes; la CNMC y el comisario comunitario de Energía Arias Cañete también los han cuestionado y el PSOE de Pedro Sánchez -más cercano ahora al PP- ha pedido que no se agite el tema del cierre de instalaciones porque le provoca divisiones internas en comunidades que gobierna como en Asturias.

El enfrentamiento es abierto. Uno de los siete asistentes a la reunión de noviembre entre Nadal y Galán califica el choque entre ambos de "tremendo". En el entorno de Nadal, sin embargo, se rebaja la tensión en muchos grados: son tensiones lógicas, explican, entre el regulador (el Gobierno) y el regulado (la empresa).

Sin embargo, el choque ha adquirido una intensidad pocas veces vista. Un ejemplo: la pasada semana Iberdrola envió un comunicado a los medios  para criticar las declaraciones de Nadal en las que éste afeaba a la eléctrica que estuviera dispuesta a vender centrales térmicas en Reino Unido  y no estuviera dispuesta a hacerlo en España. Entre otras cosas, Iberdrola sostenía y sostiene que el ministro mezcla interesadamente centrales de carbón -que Iberdrola quiere cerrar y no vender- y centrales de gas, menos contaminantes y con más futuro, con las que la eléctrica sí quiere hacer negocio.

Un duelo sin padrinos

En el duelo Nadal-Galán no hay padrinos. La asociación patronal eléctrica Unesa, que durante años fue la tabla redonda en la que se analizaban y se concretaban las estrategias del sector, se ha convertido en un órgano técnico, alejado de las batallas empresariales más intensas. Cada unas de las empresas guerrea por su cuenta y con estrategias muy distintas.

Mientras Iberdrola y su presidente consideran que merece la pena ir al choque con la Administración para defender los intereses de sus accionistas, Endesa -propiedad de la italiana Enel- tiene una posición más proclive al diálogo.  Es mas, Endesa, como el resto de las empresas del sector, temen que la guerra entre Galán y Nadal acabe por salpicarlas. Porque el BOE, en ocasiones, funciona más como un machete que como un bisturí.

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