Nuevo órdago de Gómez a Ferraz

  • Esta vez el secretario general del PSM, Tomás Gómez, no iba de farol y ha consumado el órdago que lanzó a la dirección federal del PSOE en disconformidad con el apoyo de Ferraz a que el juez recusado por los socialistas madrileños, Gerardo Martínez Tristán, forme parte del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Nacho Pacho

Madrid, 27 nov.- Esta vez el secretario general del PSM, Tomás Gómez, no iba de farol y ha consumado el órdago que lanzó a la dirección federal del PSOE en disconformidad con el apoyo de Ferraz a que el juez recusado por los socialistas madrileños, Gerardo Martínez Tristán, forme parte del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Después de que Ferraz haya hecho oídos sordos a sus advertencias de que iba a dejar su escaño en el Senado, hoy, el líder de los socialistas madrileños ha tirado por la calle de en medio y ha decidido abandonar la Cámara alta, en lo que supone un nuevo desencuentro con el líder del partido, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Gómez dice que lo ha hecho por "coherencia" y que es un "acto de rebeldía contra el PP", por lo que, según él, cualquier otra lectura sería interesada, pero lo cierto es que también es un nuevo capítulo en una relación complicada, que, en algunos momentos, casi parece imposible.

El enfrentamiento viene de lejos y se ha hecho patente de manera intermitente durante los últimos meses y cada vez que los socialistas viven una cita importante.

Ya en el congreso del PSOE celebrado en Sevilla en febrero de 2012, el secretario general del PSM tomó partido por Carme Chacón en lugar de por Rubalcaba.

Desde entonces, han sido muchas las ocasiones en las que Gómez se ha enfrentado a las posturas defendidas desde al dirección federal.

Uno de sus caballos de batalla ha sido la reclamación de que los socialistas celebren cuanto antes unas elecciones primarias para elegir a candidato a la Presidencia del Gobierno.

Pero no se ha quedado ahí y llegó incluso a reclamar en un Consejo Territorial del PSOE, celebrado en diciembre del año pasado, "generosidad" a Rubalcaba y a su Ejecutiva para que cedan el testigo en un congreso extraordinario a personas nuevas con ideas nuevas.

El pasado mes de mayo, y durante un tiempo, las aguas parecían que volvían a la calma tras una reunión entre Gómez y el propio secretario general del PSOE.

El líder de los socialistas madrileños aseguró entonces que no había diferencias entre la dirección federal y la regional, aunque sí que reconoció que tenían "diferentes ritmos".

Tras el verano, ya en octubre, Gómez eligió a Chacón para le que presentase en una conferencia, aunque desde el PSM explicaron que eso no suponía "ningún conflicto externo o interno" ni debía ser visto en la misma "clave" del congreso de Sevilla.

Sin embargo, nadie de la dirección federal acompañó al secretario general madrileño en ese acto.

La cuerda entre la dirección regional y la federal volvía poco a poco a tensarse y Gómez abogaba siempre que podía por la celebración de primarias para elegir al candidato a Moncloa el próximo mes de febrero.

El secretario de Organización del PSOE, Óscar López, salió entonces al paso y dijo que la fecha de las elecciones primarias no la iba a poner Gómez, sino que lo harían entre "todos los socialistas donde corresponde, en el Comité Federal".

La tensión fue aumentando hasta la celebración, este mismo mes de noviembre, de la Conferencia Política, en la que Gómez volvió a reclamar la celebración de primarias antes de las elecciones europeas.

Este enfrentamiento entre el PSM y Ferraz se produce mientras en el Ayuntamiento de Madrid el portavoz socialista es Jaime Lissavetzky, que reconoce abiertamente que aprecia "como un hermano" a Rubalcaba.

Gómez teme también que desde la dirección federal se impulse una candidatura para enfrentarse a él en unas primarias para elegir al candidato socialista a la Comunidad de Madrid.

El apoyo del PSOE al juez recusado por el PSM en el caso de la externalización de seis hospitales públicos madrileños y la dimisión como senador de Gómez es sólo el penúltimo capítulo en este choque de trenes entre los socialistas madrileños y Ferraz, pero las espadas siguen en todo lo alto.

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