Perito rectificó su error sobre los restos óseos en un momento de iluminación

  • Josefina Lamas, la perito que dictaminó que los restos óseos hallados en la hoguera que José Bretón hizo en la finca de "Las Quemadillas" de Córdoba, eran de origen animal, ha manifestado hoy en el juicio que rectificó su informe al darse cuenta de su error en un momento de "iluminación".

Córdoba, 3 jul.- Josefina Lamas, la perito que dictaminó que los restos óseos hallados en la hoguera que José Bretón hizo en la finca de "Las Quemadillas" de Córdoba, eran de origen animal, ha manifestado hoy en el juicio que rectificó su informe al darse cuenta de su error en un momento de "iluminación".

Lamas ha asegurado que en la finca recogió restos que creía de origen animal y otros que "podían ser compatibles con humanos", si bien meses después de elaborar su informe y al analizar las fotos se "iluminó" y se dio cuenta de que los restos "eran de origen humano".

La perito ha relatado que cuando llegó a la finca el 10 de octubre de 2011, dos días después del suceso, se encontró con que la hoguera había sido "manipulada" teniendo en cuenta las fotografías que se habían hecho con anterioridad a su presencia.

Ha especificado que agentes policiales le comentaron en la finca que la hoguera había sido "removida" hasta tal punto que se habían "avivado" las llamas.

Además, ha precisado que su labor en ese momento fue la de "recogida" de los restos y "no de análisis", si bien inicialmente desechó "restos faunísticos" que dejó en la hoguera y guardó "aquellos que no podía determinar su origen".

Lamas ha mantenido que al día siguiente analizó las muestras en Córdoba "con pocos medios" y que el comisario encargado de la investigación en ese momento, Manuel Piedrabuena, le "ordenó" que hiciera el estudio en esas dependencias.

En este sentido, ha apostillado que el Cuerpo Nacional de Policía esta "jerarquizado" y las órdenes "están para cumplirlas", por lo que no insistió en la necesidad de analizar los restos en Madrid, lo que "podía haber dado un resultado diferente".

La perito ha lamentado que no pudiera hacer su análisis en "condiciones adecuadas" ya que "entraba y salía mucha gente" del cuarto donde estaba analizando los restos, que determinó que eran de "origen animal".

Sin embargo, a finales de agosto y antes de acudir a la sede del Instituto Nacional de Toxicología, vio una fotografía de una vértebra y leyó el informe del antropólogo forense Francisco Etxeberria, momento en el que se "iluminó" y se dio cuenta de que se había equivocado.

La perito ha confirmado que los huesos que recogió en la hoguera y los que posteriormente vio en el Instituto Nacional de Toxicología eran "los mismos aunque muy deteriorados", por lo que ha descartado que se hubieran cambiado en algún momento.

Por otro lado, la perito ha relatado que cuando se encontraba en la sede policial donde se custodiaban los restos escuchó el "rumor" y el "cotilleo" de que los huesos "se habían ido de copas" entre los días 26 de julio y 3 agosto.

Concretamente, se refería a que en las dependencias policiales se hablaba de que los restos óseos fueron sacados de allí para llevarlos hasta un local de restauración para que el forense Etxeberria los pudiera ver.

Una imputación que ha calificado el forense de "absolutamente falso" y un "disparate" que todos los restos los hubiera visto antes del 14 de agosto y "menos en un bar", algo que le parece "muy chusco".

Esta declaración será objeto de una investigación diferente dada la "gravedad" de las acusaciones, según ha afirmado el magistrado presidente del tribunal.

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