'Podemos' y 'Ciudadanos' blindan a sus cúpulas en los procesos de primarias

    • El umbral de avales de Ciudadanos y las "listas plancha" de Podemos convierten en predecibles los resultados.
    • Las Ejecutivas desoyen a los críticos e imponen reglamentos a medida.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias.
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias.

Pese a que tanto Podemos como Ciudadanos presumen de la participación y democracia interna como vértices de su razón de ser, las direcciones de ambos partidos se encuentran en la actualidad enfrentadas a sus respectivos sectores críticos en un motivo coincidente: el reglamento que rige sus primarias.

La formación de Iglesias y la de Rivera han ultimado recientemente las bases para diseñar las listas que presentarán en las próximas generales. Una candidatura que se advierte crucial, pero que viene marcada sobre todo por el "hiperliderazgo" de ambos: a nivel interno, nadie discute que serán el actual secretario general de Podemos, y el presidente de Ciudadanos, los futuros candidatos a la Moncloa.

Caso contrario sería una sorpresa mayúscula, habida cuenta que los partidos emergentes se han ido construyendo en torno a un liderazgo total de sus cabezas más visibles y también que las exigencias para quien aspire a rivalizar con ellos son estrictas y difícilmente asumibles.

En el caso del partido 'naranja', el principal filtro lo constituyen los avales exigidos para formalizar la candidatura: un 2% del censo total de afiliados a fecha de 20 de junio de 2015. Esto es, un total de 509 avales. Para lograrlo se dispone de plazo hasta las 10 de la mañana de este mismo jueves.

El requisito provocó ya en las pasadas primarias autonómicas y municipales el malestar de las bases. Entonces, el límite estaba fijado en el 10%, lo que se consideraba prácticamente imposible de alcanzar para aquellos candidatos que no viniesen aupados desde 'arriba'.

La corriente más crítica en la Comunidad de Madrid pidió entonces en una carta abierta a Rivera una "propuesta de mejora" de la participación interna, en la que destacaba la eliminación del requisito de presentar avales para optar a las primarias, al considerar que estos suponen un "voto anticipado sujeto a presiones" por parte del "núcleo duro" del partido.

Entre otras que las votaciones se llevasen a cabo de forma presencial, en lugar de telemática para evitar posibles irregularidades-varios procesos han sido impugnados- y un censo disponible a todos los candidatos, dos semanas antes de la celebración de las primarias. Además, con intención de evitar el "intrusismo", los críticos pedían que sólo pudiesen votar aquellos militantes con una antigüedad mínima de tres meses y presentar candidatura aquellos que, igualmente, tuviesen un mínimo de tres meses de antigüedad en el partido.

El partido de Rivera continúa exigiendo de momento a sus posibles candidatos que acrediten una afiliación de, al menos, seis meses. Si bien, como se ha demostrado en la práctica, se trata de una exigencia más que flexible, ya que los propios reglamentos dejan mano abierta a la dirección a que "mediante acuerdo expreso y motivado pueda autorizar a candidatos que no cumplan" este requisito. Tal fue el caso, por ejemplo, de la candidata al Ayuntamiento de Madrid, Begoña Villacís, que llevaba apenas dos meses afiliada cuando anunció su intención de concurrir al proceso para la alcaldía. El sector crítico denunció entonces que la candidata estaba siendo promovida desde 'arriba', en perjuicio de Jaime Trabuchelli, más cercano a las bases.

Tampoco se ha atendido a la petición de que las votaciones se celebren de manera presencial. Al igual que en Podemos, partido pionero en el uso de la vía telemática en sus procesos de primarias, los afiliados de Ciudadanos podrán votar a través de la misma página web del partido. No obstante, la formación sí ha añadido un control hasta ahora inédito, y que hará que cada voto sea supervisado por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Ésta enviará un certificado tanto al votante como al candidato al que está destinado.

Por el momento, a Rivera-quien tras meses de mutismo reveló finalmente su candidatura hace días en una convocatoria a la prensa en un hotel madrileño-le han salido cinco precandidatos, que habrán de reunir los avales necesarios.

Hasta ahora, el proceso no ha estado exento de polémicas. Varios críticos denunciaron revocaciones de afiliaciones para tratar de impedir que miembros del sector crítico se presentasen a las primarias. Es el caso de Francisco Calderón, activo miembro de la agrupación de Madrid y que vio impedida su intención de concurrir a estas votaciones después de que el partido le notificase que, en base a los reglamentos, su afiliación quedaba revocada. No le dieron explicaciones.

Otros afiliados han criticado el férreo control que ejerce la dirección en estos procesos. El propio Trabuchelli denunció la falta de "democracia real" en el partido y el escaso respeto de la Ejecutiva a las peticiones de las bases. "Un partido que ha sido asaltado por una ejecutiva que no está dispuesta a soltar las riendas bajo ningún concepto y quiere llamarse democrático, es una estafa a la sociedad", dijo tras comunicar su baja, este mismo mes.Podemos: Listas planchas y circunscripción única

La polémica, en el caso de Podemos, se llama "listas plancha". Un mecanismo que, en la práctica, convierte las primarias abiertas en un triunfo prácticamente asegurado de la candidatura respalda por el líder, Pablo Iglesias. El sistema incluye la posibilidad de votar a equipos completos con un solo 'click' y ha demostrado beneficiar a los afines al "núcleo duro", en las primarias hasta ahora celebradas por el partido.

El sistema ha encendido unas críticas que vienen de lejos. Ya en noviembre, el equipo de Pablo Echenique, hoy secretario general de Aragón y cabeza del sector crítico, retiró su candidatura al consejo ciudadano de la formación al entender que el mecanismo elegido, el "plancha", anulaba cualquier posibilidad de competencia y constituía un "sistema de elección mayoritario puro de facto".

"El efecto de esta decisión, combinada con la legítima y justificada popularidad del equipo Claro que Podemos, es que la probabilidad de que alguien que no esté en la lista de Claro que Podemos acumule el número de votos necesarios para ser elegido, es prácticamente nula. Esto reduce la pluralidad del Consejo Ciudadano y hace que el resultado final de la votación sea fácilmente predecible", decían en un comunicado.

Pese a las críticas, la formación de Iglesias las mantiene para las primarias a las generales, que arrancan el viernes y culminarán el próximo 24 de julio, día en que se harán oficiales los resultados. Las votaciones, de nuevo telemáticas, se celebrarán entre el 17 y el 22 de julio y se harán en tres fases: una para elegir al candidato a la Presidencia del Gobierno, otra para configurar la lista al Congreso, que se votarán a nivel estatal -con circunscripción única--, y otra para la lista del Senado, cuyos integrantes se elegirán por Comunidades Autónomas.

En la práctica, por tanto, parece también claro que, salvo sorpresa mayúscula, Iglesias será el candidato a la presidencia, y sus más cercanos, los futuros diputados.

Otro de los aspectos más controvertidos es el de la "circunscripción única", que ya generó polémicas en anteriores procesos, como los autonómicos. Esto significaba, por ejemplo, que los militantes de León o de Cuenca no podrían elegir al número uno, dos o tres de la provincia, sino a escala autonómica. El sistema se repite ahora con una "lista de país", como explicó ayer, en rueda de prensa, el secretario de Política,Íñigo Errejón.

E igualmente criticado, que Iglesias expresase su respaldo expreso a las candidaturas más afines. Lo hizo, de forma pública, en las primarias municipales y autonómicas, donde no ocultó sus preferencias por determinados equipos. La mayoría resultaron después ganadores.

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