Lunes, 16.12.2019 - 06:21 h
Problemas con la herencia

El polémico 'pisito' del duque: la guerra sin fin del alcarreño Palacio del Infantado

Ministerio de Cultura, Ayuntamiento y la duquesa del Infantado están enfrentados por un apartamento en el edificio más emblemático de Guadalajara. 

Fachada del palacio del Infantado
Fachada del palacio del Infantado / D.R.

Las herencias de los Grandes de España nunca han estado exentas de polémica. Y la de los duques del Infantado, uno de los linajes con más solera del país, no se libra. La escritora e historiadora María de la Almudena de Arteaga y del Alcázar (Madrid, 1967) tras la muerte de su padre, don Íñigo de Arteaga y Martín, a los 76 años, es la heredera de los títulos de Duque del Infantado, señor de la Casa de Lazcano y conde de la Monclova, todos ellos con grandeza de España; además de conde de Corres, conde del Real de Manzanares, dignidad de Almirante de Aragón y marqués de Casal de los Griegos. Y a pesar de todos los títulos, dentro de su herencia lo más polémico (y aún no resuelto desde la muerte de su progenitor en verano de 2018) es un apartamento situado en el corazón del Palacio de los Duques del Infantado, en Guadalajara. 

El señorial piso de 400 metros cuadrados se encuentra ubicado dentro del palacio, uno de los edificio más emblemáticos de mencionada ciudad que destaca por el imponente gótico isabelino con elementos renacentistas de su fachada. Fue ordenado construir por Íñigo López de Mendoza y Luna, segundo duque del Infantado, a finales del siglo XV. Actualmente en de propiedad municipal, aunque según ha podido corroborar este medio registralmente permanece a nombre de Mariano Téllez Girón (1814-1882), XII duque de Osuna y XV duque del Infantado, un noble de vida alocada que murió sin descendencia y prácticamente en la ruina. Ahora, la duquesa del Infantado lucha para ejercer su derecho habitacional sobre el piso que está el palacio que un día fue de su familia.

Infantado
Plano del apartamento del Duque del Infantado dentro del palacio. / L. I.

Y lo hace con fuertes argumentos jurídicos. Su defensa se basa en una sentencia judicial de 2009 que otorgaba al actual Duque del Infantado el derecho de habitación ocasional en alguna de las dependencias del palacio renacentista, ubicado en el centro de Guadalajara. El noble reclamó entonces al Ministerio de Cultura, titular del edificio, que satisficiera este derecho. La nueva edificación privada, según detallaba la resolución judicial, no debía interferir en el uso cultural que desempeña el palacio como sede del Museo Histórico Provincial de Guadalajara.

Ahora se debe dilucidar si ese derecho que reclama la autora de 'La princesa de Éboli' queda extinto tras la muerte de su progenitor o debe hacerse valer para ella y sus descendientes. El Ayuntamiento, presidido por el popular y candidato a senador Antonio Román explica a este medio que él denegó (y seguirá denegando) la licencia para construir la vivienda de lujo destinada al aristócrata por su incompatibilidad con la normativa urbanística de la ciudad. En concreto, la ordenanza nº 9 del Plan de Ordenación Urbana (POM), que cataloga al palacio como una parcela para equipamiento sociocultural, prohíbe la construcción de una residencia privada en el Infantado.

En paralelo a la decisión del consistorio, se montó la Plataforma Abraza al Infantado que ha intentado movilizar a los alcarreños en contra del llamado 'pisito del duque'. Jorge Riendas, arquitecto y portavoz, explica que actualmente el proceso judicial ha entrado en fase contencioso-administrativa y se está a la espera de la fecha del juicio. Riendas está seguro que la duquesa no tendrá piso en el palacio: "Creo en la justicia y en las normas urbanísticas, que no se pueden saltar ni Almudena de Arteaga ni nadie. En mi opinión la única decisión lógica del juez es denegar la licencia de la vivienda porque la ley no permite que la haya en el palacio. El derecho de habitación pertenecía a su abuelo y, como mucho, a su padre". 

¿Pero en qué momento los duques del Infantado ceden el palacio? Para esto hay que volver la vista al siglo XIX. Mariano Téllez-Girón y Beaufort Spontin, decimoquinto duque del Infantado, realizó una venta/cesión de la mitad del palacio al Ayuntamiento. Posteriormente la Casa Ducal y Ayuntamiento lo cedieron al Ministerio de Guerra, que lo utilizó como colegio para huérfanas de militares. En 1936 el palacio fue bombardeado y destruido. Tras la guerra, termina la cesión al Ministerio de Guerra, y los propietarios del palacio, es decir, el decimooctavo duque del Infantado (reservando una zona para vivienda y archivo familiar) y el Ayuntamiento de Guadalajara, cedieron el inmueble a la Diputación Provincial en 1961 para realizar un gran proyecto museístico. Y aquí entran en escena la maraña de titularidades públicas y distintos usos. En 1972, por ejemplo, fue sede de una biblioteca en sus almenas, de la que hoy no existe rastro.

Del Soto de Viñuelas al Castillo de Manzanares

El resto de la herencia del duque del Infantado sigue un curso más tranquilo. De hecho, este linaje es el propietario del imponente castillo de Manzanares El Real, que está cedido a la Comunidad de Madrid. El duque también tuvo que desprenderse en 1991 de su Finca El Humoso, en el término municipal de Marinaleda, que fue reiteradamente ocupada y finalmente expropiada y que actualmente está gestionada por una cooperativa agrícola. 

La joya de la corona de la herencia es la gran y emblemática Finca La Monclova ubicada la localidad sevillana de Fuentes de Andalucía. Un emporio muy rentable de 7.000 hectáreas, que dedican a bodas y la producción de aceite. Además mantienen algunos edificios nobles como el castillo fortaleza de La Calahorra (Granada), el Palacio de los Lazcano en Guipúzcoa y el Palacio de Barrena en Ordizia. Todavía está en su poder la Finca El Cuartico situada en Villanueva de la Fuente en Ciudad Real. 

En los años 90 se desprendieron del Castillo y heredad del Soto de Viñuelas, que siempre ha fascinado a los historiadores ya que e convirtió en la residencia de Leonor Núñez de Guzmán, personaje que pasó a la historia como amante del rey Alfonso XI y que luego fue ejecutada por la esposa del monarca. La Comunidad de Madrid tuvo un intento fallido de hacerse con su titularidad y actualmente se explota como un lugar de bodas de postín. 

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