Martes, 10.12.2019 - 00:36 h
Feijóo y Cayetana, los críticos

Calma tensa en el PP: el 'abrazo' libera de presión a Casado y el ala dura se moviliza

En Génova no terminan de fiarse del pacto de Sánchez con Iglesias y mantienen cautela ante la presión del mundo económico para lograr su abstención.

Calma tensa en el PP: el 'abrazo' libera de presión a Casado y el ala dura se moviliza
Calma tensa en el PP: el 'abrazo' libera de presión a Casado y el ala dura se moviliza / PP

El PP se pregunta si la maniobra de Pedro Sánchez de cerrar un pacto contra el reloj con Pablo Iglesias es su verdadera intención. No terminan de fiarse del 'pacto del abrazo' y creen que el PSOE no quiere dejar descansar la gobernabilidad del país en manos de los independentistas. Por eso Génova vive momentos de 'calma chicha'. Por un lado se han librado, sin hacer nada, de la presión para que ofrezcan una abstención patriótica. Y, por otro lado, empieza a haber voces autorizadas en el partido que apuestan por ofrecer un pacto de Estado a los socialistas para evitar la configuración de ese "Gobierno Frankenstein".

El acuerdo entre Sánchez e Iglesias sorprendió a los 'populares' en pleno Comité Ejecutivo Nacional. El objetivo del cónclave era cerrar filas en torno a Pablo Casado y salir con un mensaje de unidad: el PP no va a facilitar, ni por activa ni por pasiva, la investidura del candidato socialista. Había cierta expectación por escuchar a uno de los barones, especialmente: Alberto Núñez Feijóo. Pero no hubo 'bomba': el presidente de la Xunta se posicionó del lado de Casado y no se salió de la línea oficial. 

En plena reunión interna en Génova llegó la noticia. A los teléfonos móviles de dirigentes nacionales y autonómicos no pararon de llegar las alertas: Sánchez e Iglesias iban a comparecer en unos minutos para anunciar un preacuerdo de Gobierno de coalición. Algunos cargos del PP interpretan que ese anuncio por sorpresa provocó la unanimidad, al menos momentánea, en las filas populares y que nadie hablara de esa solución patriótica. El barón gallego respetó la línea oficial y a la salida del Comité mantuvo lo acordado dentro.

Pero apenas unas horas después, el miércoles por la mañana, Feijóo ya habló de una solución de Estado en la que debería participar su partido para que el Gobierno de Sánchez no dependa ni de los independentistas catalanes ni de EH Bildu. La abstención del partido de Arnaldo Otegi también es necesaria tras perder el PNV su séptimo escaño en detrimento del PP. Según indican fuentes internas, el presidente de la Xunta es consciente de que esta salida auspiciada por el PP es compartida por otros cuadros del partido, aunque no la hayan manifestado en público.

Que el PP pacte con Sánchez tendría sus ventajas y sus inconvenientes. Todo ha sido analizado en el partido de Casado. Punto a favor: ayudaría a diferenciarse de Vox y situaría a los de Santiago Abascal como un partido antisistema junto a la CUP. Este sector del PP introduce en la solución de Estado a Ciudadanos, con lo que el pacto podría alcanzar los 219 escaños, mayoría absolutísima. Punto en contra: podría provocar una crisis en Génova sin precedentes al abrirse a un pacto con Sánchez, de quien siempre se ha renegado, y dejaría a Vox como líder de la oposición.

A favor de esta gran coalición, que defiende el 'ala dura' y que sumaría los 219 apoyos, también se ha posicionado Cayetana Álvarez de Toledo. La portavoz en el Congreso durante la pasada legislatura -en la cúpula de Génova se da por seguro que repetirá- actúa por libre, aunque con el visto bueno de Casado y el secretario general, Teodoro García Egea. La solución para la número 1 por Barcelona es la de un "Gobierno de Concentración Constitucional". 

De momento la postura oficial defendida por la dirección nacional es la de mantenerse firmes y decir 'no es no' a un acuerdo con el PSOE. Pero, como decimos, no descartan que el 'pacto del abrazo' sea un "fuego de artificio" de Moncloa. En el PP afirman que conocen bien a Iván Redondo (trabajó con José Antonio Monago y Antonio Basagoiti) y algunos dudan de sus intenciones. Por si acaso se preparan para resistir a las presiones que puedan venir desde los empresarios. De momento en las conversaciones mantenidas no ha habido peticiones para que muevan ficha, admiten las fuentes consultadas.

En la cúpula nacional del PP consideran que los resultados han reforzado a Pablo Casado como líder de la oposición. Los 89 escaños conseguidos suponen todo un avance respecto a los 66 de abril. Valoran, además, que se han librado del 'sorpasso' de Cs, pero ven con cierta preocupación el avance de Vox. En la dirección ya se preparan para acometer algunos ajustes y uno de ellos tiene que ver con la última diputada conseguida, Beatriz Fanjul. La cabeza de lista por Vizcaya es una de las personas de máxima confianza del presidente y ya hay quien la sitúa en la carrera por el liderazgo del PP vasco, plantando batalla a Alfonso Alonso, un hombre cercano a Soraya Sáenz de Santamaría a quien los últimos resultados no le han sonreído. Podría ser uno de los próximos movimientos de Génova ante un posible adelanto electoral en Euskadi.

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