Miércoles, 17.07.2019 - 21:08 h
El Gobierno regional, en juego

El pulso por el barrio más VIP de Madrid, Salamanca, marca la negociación PP-Vox

El alcalde Martínez Almeida mantuvo ayer una reunión de urgencia con Javier Ortega Smith para avanzar en la entrada de los de Abascal en el Ejecutivo.

Almeida y Ortega Smith se reúnen por primera vez desde el 26M: "Se aleja la amenaza de Carmena en el Ayuntamiento"
El pulso por el barrio más VIP de Madrid, Salamanca, marca la negociación PP-Vox / Vox

Vox ya ha dejado claro al PP qué puestos de responsabilidad quiere en el nuevo Ayuntamiento de Madrid. Las concejalías de distrito de Chamberí, de Usera y de Salamanca, este último considerado el barrio más VIP de Madrid y donde los populares han ejercido la hegemonía en los últimos años. Génova está dispuesta a ceder las dos primeras plazas a los de Abascal pero se resisten a entregar la 'joya de la corona' en la capital, esa de donde proviene, precisamente, Íñigo Henríquez de Luna, que ha comandado el PP del distrito durante veinte años... hasta pasarse a las filas de Vox.

Salamanca es un barrio donde viven destacados empresarios, el expresidente Felipe González, exministros... o, sin ir más lejos, Pablo Casado. Por eso el PP se resiste a ceder a Vox esta plaza que para ellos es santo y seña de la idiosincrasia popular en los últimos años. Es, además, uno de los feudos donde el partido ha sustentado sus victorias electorales en la capital.

Vox, por su parte, es consciente de la importancia del distrito, y va a seguir apretando a sus teóricos socios. En el equipo de Santiago Abascal, además, creen que pueden 'plantar un pica' en Salamanca. Es decir, si terminan dirigiendo el barrio y realizan una buena gestión consideran que pueden robar votos a sus rivales. El pasado 26 de mayo lograron 8.497 papeletas, muy lejos de las 31.356 que fueron para el PP.

Reunión de urgencia Almeida-Ortega Smith

En este ambiente, ayer martes por la tarde José Luis Martínez-Almeida mantuvo una reunión de urgencia con Javier Ortega Smith, según informan fuentes conocedoras de los contactos. El recién elegido alcalde de Madrid ha tomado las riendas de una negociación que los populares no presumen fácil. Están dispuestos a dar entrada a Vox en "concejalías de gobierno y puestos de responsabilidad directiva de entes municipales", tal y como se recoge en el acuerdo suscrito el 15 de junio y como han admitido los populares. Incluso el PP se ha mostrado partidario de hacer público el documento una vez finalice la integración del equipo 'verde' en el gobierno municipal.

Almeida y Génova pidieron ayer a Vox "tranquilidad". El pacto contempla un margen de veinte días para dar entrada a esos dirigentes de Vox en base a su resultado electoral a contar desde la constitución del Ayuntamiento. Han pasado tres y aún tienen más de dos semanas por delante para completar un encaje en el que también debe participar, aunque solo sea para ser informado, Ciudadanos y Begoña Villacís. El 'sudoku' no va a ser sencillo.

Lo cierto es que Vox tiene motivos para sentirse ninguneado. Tras la primera junta de Gobierno de Almeida, el pasado lunes, el alcalde anunció que 12 concejalías de distrito irían para el PP y 9 para Ciudadanos. ¿Y Vox? Los populares han nombrado temporalmente a dirigentes de su entorno y, según como avancen las negociaciones, les cesarán para dar entrada a los de Vox.

El Gobierno de Ayuso, en el aire

El partido de Abascal se mantiene firme en las negociaciones. Quieren Salamanca y van a pelear hasta el final. Rocío Monasterio ha ido un paso más allá y ha condicionado la investidura de Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid a que el PP cumpla lo pactado y dé entrada a sus compañeros en áreas del ejecutivo de Almeida. O lo hacen o Ángel Gabilondo será el presidente autonómico.

En previsión de las duras negociaciones que se prevén entre Ayuso y Monasterio en la Comunidad, el PP ya está trabajando qué áreas del Gobierno regional podría ceder para que fueran ocupadas por dirigentes de Vox. Hay un informe encargado a los servicios jurídicos autonómicos para delimitar qué es gobierno y qué no lo es. Además, los dirigentes populares están estudiando organigramas y mirando hacia las empresas públicas para conocer hasta dónde pueden llegar. 

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