Miércoles, 26.09.2018 - 07:28 h
Más relajado y de buen humor en Baleares

Rajoy presume de su "buena" gestión económica con el PNV cerca de los PGE

El presidente cambia el tono de su discurso y saca pecho de su gestión económica tras los últimos aplausos internacionales confiado en aprobar los PGE

Mariano Rajoy
Mariano Rajoy

Rajoy se ha mostrado hoy optimista y de muy buen humor en Baleares y ha presumido de su gestión económica, "buena, todo hay que decirlo". El presidente ha vuelto a echar la vista atrás, y ha llamado a reconocer la labor de su Gobierno. "En 2011 nos amenazaban con todos los males del mundo, en aquel tiempo algunos se vieron obligados a congelar las pensiones, bajaron el sueldo de los funcionarios, y ahora todas las agencias de rating suben la nota de España, el Fondo Monetario Internacional (FMI) mejora las previsiones de crecimiento económico...", ha resaltado, escenificando que las cosas sí han cambiado.

Ha vuelto el presidente a arremeter en Baleares contra los que solo ven las noticias negativas y solo saben crear problemas, desde la turismofobia al uso de la lengua como una barrera, y ha llamado a valorar al país. En un tono con mucho humor, que ha provocado las risas y aplausos del auditorio, Rajoy ha protagonizado uno de sus discursos más relajados de los últimos tiempos. Algo ha cambiado en su humor, tal vez, el gesto del PNV de no llevar a cabo una enmienda a la totalidad de los presupuestos que abren la puerta a que estos puedan ser aprobados y la posibilidad de agotar la legislatura. 

"España tiene las mejores infraestructuras del mundo junto con China y un Estado de bienestar con grandes pilares, somos el primer país del mundo en trasplantes, uno de los primeros en Ciencia, vienen aquí 84 millones de personas, somos el líder en Europa en Erasmus, ¿por qué? Será por un cúmulo de cosas buenas...", se ha preguntado Rajoy. 

El presidente del Gobierno pues, sigue fiel a su trayectoria política y apuesta por agotar la legislatura mientras que Rivera saca pecho y se muestra convencido de que su tiempo ha llegado. Es la dinámica política en una legislatura paralizada por la falta de acuerdos y las luchas intestinas de los partidos, incapaces de llegar a pactos de Estado. En el limbo aún la financiación autonómica (aunque ahí Rajoy se está fajando con intensas reuniones), la reforma educativa paralizada y estancado el pacto de Toledo parece que el único objetivo de los partidos es sobrevivir. Y ahí Rajoy sí que cuenta con un máster. 

La decisión del PNV de no hacer una enmienda a la totalidad de los presupuestos es un balón de oxígeno para Rajoy, que ve más cerca agotar la legislatura y ganar tiempo para erosionar en lo posible a Ciudadanos. No parece fácil cuando la sentencia del caso Gürtel se acerca (y todo parece indicar que será negativa para el PP), pero si algo ha sabido hacer el presidente a lo largo de su trayectoria ha sido aguantar. Hasta hoy le dio resultado, pero el auge de Rivera lo pone ahora en duda.

El conflicto catalán y la falta de Govern es, pese a todo, el único dique que impide que Rajoy pueda aprobar los presupuestos. A nadie le interesa un adelanto electoral. Rivera, que busca ahora fichajes independientes como Valls, para formar equipos y ganar cuerpo, Podemos porque mantiene sus luchas fratricidas (Bescansa es el último ejemplo) y pierde pie como alternativa y el PSOE, porque las encuestas (salvo las suyas) ponen en evidencia su proyecto político y el liderazgo de Sánchez mientras el trasvase de votos a Ciudadanos sigue en marcha (ya se estima en más de un millón de votos) aunque el sorpasso de Podemos sea menos claro. 

En este tesitura agotar una legislatura inane parece el mal menor para todos. Queda por ver si el Govern se forma. Y ahí parece que los intereses de Rajoy y los independentistas, por raro que parezca, su unen. Otras elecciones pueden ampliar la victoria de Arrimadas y alejar a los nacionalistas del poder, y sin poder, no habrá más conflicto. Así se entienden las palabras del presidente del grupo del PDeCAT en el Ayuntamiento de Barcelona y exalcalde de la capital catalana, Xavier Trias, que se muestra convencido de que "el 22 de mayo habrá Govern" y que será Carles Puigdemont quien decida quién será el nuevo president.

El dirigente demócrata considera que hay que dejar a Puigdemont que "haga y dirija la operación de hacer gobierno" y "lleve la puesta en escena", y advierte que el nuevo ejecutivo catalán "tendrá muchos problemas porque nacerá con la presión del Gobierno". Todo un guiño a los más soberanistas.

En el camino, la consigna del PP será desgastar a Rivera. Lo ha intentado con el caso Cifuentes, pero no lo tiene fácil. Rivera ha vuelto a pedir un candidato limpio y ha usado como cortafuegos su apoyo a los socialistas en Andalucía. Gabilondo no es un extremista y la actual presidenta de la Comunidad de Madrid es un cadáver político a la espera de que sea su propio partido o la moción de censura la que provoquen su adiós de Madrid.

Ciudadanos, en boca de Rivera, insistirá en su discurso de regeneración y de partido reformista liberal, que actúa, y que quiere captar a los mejores en contrapartida con los que devalúan el valor de la meritocracia en la universidad. "No tengamos miedo al talento, vamos a abrir la puerta a nuevas caras independientes”, ha dicho hoy en clara referencia a la posibilidad de enfrentar al ex-primer ministro de Francia, Manuel Valls con Colau. Una operación de alto voltaje e impacto político que marca el camino de la marca naranja. Mientras Rivera prepara el desembarco, Rajoy ve más cerca aguantar con el timón de las nave entre las manos, al menos dos años más.  

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