Recetas para seguir creando más empleo y reducir el trabajo temporal

    • La elevada tasa de temporalidad de nuestro mercado laboral se ha reducido en la última década en casi 10 puntos porcentuales: desde el 34% al 25% actual.
    • Los economistas consideran que la clave para acercarla de una vez por todas a los niveles europeos es reducir el coste del despido de los indefinidos.
El Instituto Flores de Lemus asegura que el paro no bajará de seis millones hasta el año 2015.
El Instituto Flores de Lemus asegura que el paro no bajará de seis millones hasta el año 2015.

Los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA) conocida hoy recoge buenas noticias: más de 400.000 nuevos empleos y una reducción del paro cercana a los 300.000.

Sin embargo, cuando cada mes se conocen los datos de afiliados a la Seguridad Social y paro registrado, o cuando cada trimestre se publica una nueva EPA, muchas voces, especialmente sindicatos y oposición política, señalan que la generación de nuevos puestos de trabajo se basa en la precariedad y la eventualidad, y que responde a causas estacionales. En este caso, al ser la encuesta del segundo trimestre del año, achacan la creación de empleo a la temporada alta turística, pero advierten de que será pan para hoy y hambre para mañana.

Ya se sabe que la política, y más en una época de casi precampaña electoral como la actual, no se distingue precisamente por el rigor en los análisis. Tampoco los grandes discursos de los líderes sindicales nacionales se salen desde hace varias décadas de frases manidas y casi escritas de antemano.

Para conocer mejor las causas históricas y económicas que explican la elevada tasa de temporalidad que presenta tradicionalmente nuestro país hay que realizar un análisis mucho más fundamentado.Anomalía histórica

Y lo cierto es que nuestra economía, ateniéndose a los datos empíricos, alcanzó en el año 1995 su máximo nivel de trabajadores temporales en proporción al número total de ocupados. En aquel año, 35 de cada 100 personas empleadas en nuestro país lo era de forma eventual. Es decir, la tasa de temporalidad se elevaba al 35%.

Durante más de una década esta excesiva temporalidad en nuestro país, muy superior a la media europea, se mantuvo sostenidamente en tasas superiores al 30%. En 2006, año de cambio en la tendencia y que dio inicio a un progresivo descenso que se mantiene en nuestros días, el porcentaje de contratados temporales respecto al total de empleados del país fue del 34,1%.

Desde entonces, la tasa de temporalidad de nuestro mercado de trabajo se ha visto reducida año a año, hasta situarse en la anterior EPA, la del primer trimestre de año, publicada en abril, en un más esperanzador 23,6%. Ahora, en la nueva EPA del segundo trimestre ha repuntado hasta el 25,09%. Sigue siendo más alta que en los países más avanzados de Europa, pero son 9 puntos porcentuales menos en una década escasa.

Las causas de esta mejora no parecen muy esperanzadoras según los estudios realizados sobre este comportamiento anómalo del mercado de trabajo español. Se debe, concluyen, sobre todo a la destrucción masiva de puestos de trabajo en el sector de la construcción, que había alcanzado un nivel de actividad exageradamente grande en nuestra economía y que se ha visto reducido drásticamente en esta crisis económica.Muy por encima de las potencias europeas

Pero lo cierto es que más allá de los ciclos económicos, España siempre ha mantenido un nivel de temporalidad en el empleo muy superior a los países de su entorno europeo. Cuando en 1995 se alcanzó el récord de temporalidad en nuestra historia reciente, con una tasa de eventuales del 35%, la Comunidad Económica Europea (CEE), por aquel entonces con 12 Estados miembros, presentaba un nivel de temporalidad muy inferior, del 11,6%. Y las mayores potencias europeas (Francia, Alemania y Reino Unido) tenían una temporalidad también muy por debajo de la española: 12%, 10% y 7%, respectivamente.

En 2006, cuando España seguía teniendo un porcentaje de contratados temporales del 34,1% en plena etapa de expansión económica, la media europea era del 15%, mientras que Alemania y Francia estaban en ese mismo entorno del 14-15% y Reino Unido no llegaba al 6%.

La denominada estacionalidad, el protagonismo en nuestro mercado de trabajo de sectores con ciclos de actividad muy distintos a lo largo del año, como el turismo o la hostelería, o el peso de actividades como la construcción que son grandes generadoras de empleo temporal, tienen buena parte de culpa.El origen último de la temporalidad

Pero los estudiosos que han llevado a cabo análisis históricos sobre esta particularidad de nuestro mercado de trabajo y no pocos economistas, empresarios e intermediarios laborales, coinciden en señalar que es más importante aún otra característica de nuestro mercado de trabajo a la hora de explicar el alto porcentaje de contrataciones temporales.

Y éste no es otro que la rigidez de nuestro mercado laboral, la falta de herramientas para los empleadores a la hora de adaptar sus plantillas a los ciclos económicos, la escasez de opciones más allá de los recortes de personal a la hora de adecuar sus costes laborales a nuevas circunstancias del mercado cuando las cosas comienzan a estropearse.

Algo que se ha corregido en parte tras la última reforma laboral, que da más instrumentos para poder flexibilizar el trabajo y adaptar los costes de personal a los vaivenes de las fases económicas expansivas o depresivas. Ante las escasas opciones para la movilidad geográfica o funcional dentro de las compañías, o para reducir los salarios, la alternativa había sido siempre hasta ahora la del recorte de plantilla. Y, evidentemente, siempre ha sido mucho más barato y sencillo reducir empleados temporales que indefinidos.

Desde comienzos de 2008, año de inicio de la crisis, en España se han perdido 1,4 millones de asalariados temporales, mientras que la reducción de asalariados indefinidos ha sido de 850.000, en términos de la EPA.

Esto explica que se hable de la famosa dualidad del mercado de trabajo español. Con unos trabajadores indefinidos que contaban con un elevado nivel de protección y unos eventuales muchos más desprotegidos. De ahí que organismos internacionales como la OCDE vengan señalando la conveniencia de que nuestro país reduzca la diferencia en cuanto a protección en el empleo entre ambos colectivos.Medidas para acelerar el empleo y bajar la temporalidad

Una idea con la que coinciden los economistas consultados por Lainformacion.com. Rafael Pampillón, director del área de Economía de IE Business School, señala que "la temporalidad sigue siendo una enfermedad de nuestra economía" y apunta que hay que avanzar en la flexibilidad para dinamizar el mercado de trabajo y reducir la eventualidad. Para ello, habría que ir hacia dos únicos tipos de contrato, uno fijo y otro temporal, con costes de despido que tiendan a ir igualándose progresivamente con el tiempo. También indica que tenemos un problema de formación de la población trabajadora, porque 2 millones de desempleados tienen sólo estudios básicos o ni siquiera los han terminado.

Y, en general, aconseja luna reducción de los costes del trabajo para seguir creando empleo con intensidad, a través de reducciones en las cotizaciones a la Seguridad Social que se compensasen con subidas de otros impuestos y de la moderación salarial. Aún no es el momento de alegrías en los sueldos, considera.

Por su parte, Valentín Bote, director de estudios e investigación del grupo de recursos humanos y empleo Randstad, cree que la economía española tiene unas características que explican la alta temporalidad, en muchos sectores necesaria. No cree que sea un cáncer para el país una proporción del 25% de trabajadores temporales.

Y apunta que la causa de que se contrate trabajadores temporales en actividades que no lo son es la histórica diferencia entre el coste del despido de los eventuales y el de los indefinidos. Para él el debate no es tanto si se igualan esos costes entre ambas formas de contratación, sino en qué nivel quedaría establecido el coste del despido en caso de que alguna vez se decidiera igualar las indemnizaciones en ambos tipos de contratos.

Para Bote es fundamental para seguir creando empleo dejar libertad de actuación al sector privado poniendo las menores trabas regulatorias posibles. Es decir, seguir desregulando y liberalizando la actividad económica en el mayor número de sectores posible y eliminar las incertidumbres regulatorias.

De una opinión similar es Sandalio Gómez, profesor del IESE y economista. Para este experto del mercado laboral la reducción de la tasa histórica de temporalidad superior al 30% hasta el 25% señala el buen camino y destaca que además se está produciendo en los años de la crisis y de la primera salida de la misma.

Cree que a medida que vaya mejorando la situación, las empresas irán transformando parte del empleo temporal en estable, y la tasa de eventuales podría reducirse hasta niveles del 23% o el 22% en no mucho tiempo.Un reto para el futuro

El experto del IESE cree que la mejora del empleo va a continuar porque se viene produciendo de manera continuada desde hace año y medio y se ha consolidado e intensificado. Así, cree que este año 2015 puede terminar con una tasa de paro reducida al 20% o incluso por debajo.

Gómez coincide con Bote en que el problema de la temporalidad radica fundamentalmente en el coste del despido indefinido, de 33 (a partir de la última reforma laboral) o de 45 días por año trabajado (para la antigüedad anterior a la fecha de la reforma), cuando la media europea está situada en 20 días por año, asegura.

Los países europeos, explica, apuestan por una alta indemnización o por una protección económica del desempleado. Pero en España se dan ambas cosas: indemnizaciones superiores a las europeas más prestación por desempleo. Será un tema a abordar, afirma el profesor, en el futuro, cuando se haya consolidado la recuperación.

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