Reforma del Código Penal: Los pederastas, como terroristas

  • La reforma del Código Penal que el Gobierno remitió al Congreso el pasado mes de noviembre incluye nuevos delitos y modificaciones de algunos ya existentes. Respecto a delitos sexuales contra menores se aumentan las penas para los agresores y se incide de manera específica en ellos.
El abuso sexual a menores, según el ilustrador Raúl Arias.
El abuso sexual a menores, según el ilustrador Raúl Arias.
Raúl Arias
Pablo Arqued

Casos de naturaleza tan abyecta como los de 'Nanisex' o Mari Luz han conmovido en los últimos tiempos a la sociedad española. Frente a ellos, en los que delincuentes sexuales cometieron delitos contra menores, la Justicia española respondió hasta donde pudo: tirando de ley, sin el populismo que advierten ahora algunos críticos al respecto en la reforma del Código Penal. Con su aprobación se endurecerán las penas por agresión sexual a menores, haciendo especial hincapié en los abusos a los más pequeños.

Como a los terroristas (doctrina Parot), "a los pederastas les costará más acceder al tercer grado con la reforma. Deberán cumplir al menos la mitad de la condena los que tengan condenas superiores a cinco años. Ahora acceden a él casi desde el principio de sus condenadas", explica Alfonso Trayero, socio del gabinete jurídico Miguel Bajo y especialista en Penal, que advierte que, al igual que muchos otros bufetes sólo cogen casos para defender a las víctimas, nunca a acusados de estos delitos.

En opinión de Trayero, "la reforma responde a una demanda existente, pero no por el calentón, si no porque los hechos lo exigen: a esos delincuentes no se les puede dar el mensaje de que sus actos tienen poca gravedad", aunque cree que deberían tener la posibilidad de reisertarse si así lo considerasen los expertos en determinados casos.

Para otros profesionales, sí está detrás del nuevo proyecto del Código Penal los ecos de una sociedad preocupada por casos de los que se han hecho eco medios de comunicación frente al que los políticos han querido dar respuestas, quizás efectistas.

Manuel Cancio, Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid, desde su experiencia, lo tiene claro. "Aunque la reforma responda a una decisión marco de la Unión Europea, no hay que olvidar que el PP presentó una proposición no de ley que todos los partidos apoyaron después del caso de Mari Luz, la niña desaparecida de Huelva".

Cancio cree que en España los gobiernos legislan "para salir en los telediarios, llegando a darse casos en los que los pederastas tienen más penas que algunos homicidas", lo cual entiende cuestionable. "En España las penas ya son muy altas, más que en el resto de países europeos. Allí los agresores sexuales, que son personas que tienen una conducta desviada, enferma, son internados en centros especiales, a veces de forma permanente, pero no en cárceles. Es una cuestión de recursos económicos, no de leyes o penas".

Más pena para los 'abusos' y para clientes de prostitución infantil

En el actual Código Penal se trataba de forma específica el abuso a menores (diferenciado de la agresión) cuando los niños eran incapaces de defenderse o no tenían voluntad, caso de los más niños más pequeños. Pero entonces se trataban como abusos y no agresiones, lo cual generó mucho debate.

El ejemplo del 'caso Nanisex' es claro. Sus acciones fueron tratadas como abusos y no como agresiones porque se entendía que los bebés de los que abusó no eran conscientes. "Estos actos no tienen las penas que merecerían", afirma Cancio algo que con el nuevo Código Penal cambiará.

Por último, Manuel Cancio resalta otra novedad pero no la comparte. "En cuanto a prostitución infantil, se introduce la penalización de la conducta del cliente", que quizás es discutible. "Las penas del que prostituye a un menor y el cliente tendrán la misma tipificación, algo que es exagerado".

Las víctimas verán recompensadas, en parte, sus peticiones

 Desde ACASI, Asociación Contra los Abusos Sexuales en la Infancia están satisfechos con el endurecimiento de las condenas por agresiones, pero sobre todo por los abusos. Su vicepresidente y abogado, Julio Vallés, recuerda que hasta ahora los jueces no han dado la importancia que tenía a los abusos. "La pena hasta ahora es poca, y muchos niños no lo superan en la vida: hay casos en los que los abusadores han sido sus propios padres", señala.

Además, indica Vallés que normalmente "el juez no ve la importancia de los hechos, los cuales en ocasiones difíciles de probar: los niños tiene un mecanismo de defensa que les impide denunciar, porque denunciar sería 'perder' a un familiar cercano".

Pero desde otras organizaciones como ASPASI, Asociación para la sanción y prevención de abusos sexuales en la infancia, llevan denunciando que más que las penas, el proceso judicial es el que falla. "Exigimos que las diligencias probatorias se hagan rápido para que el menor no pierda espontaneidad, que los Juzgados tengan un cuerpo especial para estos casos, y que se apliquen medidas cautelares para que el agresor no siga en contacto con el niño, y que, en definitiva, se evite el calvario procesal para el menor", piden. Pero todo esto ya no depende del Código Penal, si no del funcionamiento del sistema judicial.

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