Sánchez pone fecha a la reunión con Torra el día que este pidió ver al Rey

  • El presidente del Gobierno emplaza al de Cataluña para el próximo 9 de julio a las 11:30 horas en Moncloa. Antes verá al lehendakari Urkullu. 
Pedro Sánchez durante la primera sesión de control al Gobierno
Pedro Sánchez durante la primera sesión de control al Gobierno
EFE

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, acudirá el próximo 9 de julio a la Moncloa para reunirse con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y ha pedido por carta al Rey un breve encuentro este viernes en Tarragona, aunque el Ejecutivo central no prevé que se celebre este contacto. Al saberlo, Torra ha declarado que le "extrañaría mucho que el Rey no tenga ni 10 minutos para recibir al presidente de Cataluña". Por su parte Puigdemont también ha querido echar más leña al fuego: "No es el rey del diálogo, es el rey del "a por ellos".

Después de días de contactos entre sus respectivos equipos, Sánchez y Torra han cerrado la fecha de su primera reunión, el 9 de julio a las 11.30 horas en la Moncloa, han detallado fuentes de la Generalitat, un encuentro que se producirá después de que el jefe del Ejecutivo reciba el 25 de junio al lehendakari, Íñigo Urkullu.

"¿El Rey no tiene 10 minutos para reunirse?"

En cambio, el encuentro solicitado por Torra con Felipe VI, aprovechando la visita del jefe del Estado este viernes a Tarragona con motivo de la inauguración de los Juegos Mediterráneos, no hay previsión de que vaya a producirse. Después de saberlo, Torra, ha afirmado que le "extrañaría mucho que el Rey no tenga ni 10 minutos para recibir al presidente de Cataluña".

"Estamos esperando", ha dicho en una entrevista de Tarragona Ràdio recogida, y ha lamentado que en estos meses el monarca no ha hecho gestos de empatía hacia los catalanes que viven con angustia situaciones como la de los políticos presos y en el extranjero, así como la represión que considera que se ha dado, según él.

Torra asegura que está ofreciendo diálogo, ya que se ha reunido con diversos representantes políticos, y espera hacerlo con el monarca: "Ahora que el Govern vuelve a estar aquí, solo le pido poder hablar", y ha valorado la voluntad de diálogo del presidente del Gobierno central, Pedro Sánchez, que no se dio en el anterior Ejecutivo del PP.

Puigdemont echa más leña al fuego

Puigdemont también ha querido comentar el asunto. El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont ha acusado a Felipe VI de no ser el "rey del diálogo" sino el "rey del monólogo" del "a por ellos".  Desde Twitter, Puigdemont ha denunciado que Felipe VI "continúa siendo el del 3 de octubre", cuando con posterioridad a los hechos del 1-O el Rey pronunció un discurso televisado en el que advirtió de que, ante la situación "de extrema gravedad" en Cataluña, los "legítimos poderes del Estado" debían asegurar "el orden constitucional".

Según Puigdemont, el jefe del Estado "abrazó la estrategia represora y ahora ratifica su abdicación de Cataluña", por lo que "no es el rey del diálogo", sino "el rey del monólogo" del "a por ellos".

Torra, Puigdemont y Mas envían carta al Rey

Por la mañana, Torra se ha sometido a su primera sesión de control en el Parlament -nueve meses después de la última que protagonizó su antecesor, Carles Puigdemont-, en la que ha argumentado que la presencia del Rey este viernes en Tarragona "exige una respuesta de país", tras la "represión indiscriminada" en Cataluña a raíz del 1-O.

En paralelo, Torra enviaba una carta al Rey, firmada conjuntamente con Artur Mas y Carles Puigdemont, en la que destacaba que la inauguración de los Juegos Mediterráneos es una "oportunidad" para "reparar y recoser aquello que la violencia, la represión y la persecución contra el referéndum del 1 de octubre provocaron".

"Entended, Señor, que el 1 de octubre es y será un día muy especial para la mayoría de los catalanes. Aprovechad este momento y no dejéis perder la ocasión", señala la carta, con voluntad de "abrir una etapa de diálogo" y "negociación".

La carta contenía una posdata, firmada solamente por Torra, en la que el president pedía al Rey una reunión este viernes para exponerle la situación que se vive en Cataluña y para explicarle "cómo se siente una gran parte del pueblo" catalán.

El jefe de la Casa del Rey, Jaime Alfonsín, en nombre de Felipe VI, ha trasladado a Pedro Sánchez la carta de Torra, a quien le ha remitido otra en la que "acusa recibo" de la misiva y le informa de que, "de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 64.1 de la Constitución, se ha dado traslado de la misma al presidente del Gobierno".

El artículo 64.1 de la Carta Magna dispone que "los actos del Rey serán refrendados por el presidente del Gobierno y, en su caso, por los ministros competentes".

Minutos después, el Gobierno aseguraba que sólo está trabajando en preparar una futura reunión del presidente de la Generalitat con Pedro Sánchez, pero no con el Rey.

Tras conocerse la posición del Gobierno, Torra ha cuestionado  la voluntad de diálogo del Estado: "Si el Rey el día 3 de octubre hizo el discurso que hizo, autorizado por el señor Mariano Rajoy, ¿ahora por qué el señor Pedro Sánchez no le autoriza a hablar con el presidente de Cataluña? ¿Queremos o no queremos diálogo?".

Fuentes de la Generalitat han evitado confirmar si Torra asistirá o plantará al Rey en la ceremonia del viernes en Tarragona, a la vista de que no habrá encuentro entre ellos, y han asegurado que en este momento todas las opciones están "abiertas".

La delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, ha pedido a Torra que por "respeto institucional" asista a la inauguración de los Juegos Mediterráneos.

En la sesión de control del Parlament, la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, ha reprochado a Torra que quiera abanderar una nueva etapa de diálogo en Cataluña y, en paralelo, evite ver al Rey en Tarragona.

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, ha apostado por resolver el conflicto catalán mediante una reforma "combinada" del Estatut y la Constitución que se someta a referéndum.

El líder de Catalunya En Comú Podem, Xavier Domènech, ha propuesto crear un organismo específico en el Parlament para promover el diálogo entre partidos y entidades catalanes, de tal modo que se "desencalle" la situación en Cataluña.

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