Discreción total sobre las conversaciones

Sánchez 'mima' el discurso con la Casa Real para blindarla de críticas radicales

El Gobierno quiere que la legislatura termine sin que nadie ponga en duda la Monarquía constitucional como forma de Estado.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el rey Felipe VI
Sánchez 'mima' el discurso con la Casa Real para blindarla de críticas radicales
Europa Press

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y sus más estrechos colaboradores, han ajustado al máximo su discurso sobre la salida del Rey emérito y la regeneración que supone para la Jefatura de Estado de Felipe VI, con el objetivo de salvaguardar a la institución de la avalancha de críticas de las formaciones más radicales del espectro político y social y, al mismo tiempo, evitar que se pueda poner en duda a la institución en esta legislatura.

El presidente evitó hasta en seis ocasiones pronunciarse sobre si existía o no un pacto con la Casa Real para marcar el paso de la salida de don Juan Carlos, bajo la excusa de la estricta confidencialidad de las conversaciones entre el líder del Ejecutivo y el Jefe del Estado, pero también con la intención de no dejar el más mínimo resquicio que pueda perjudicar a una institución que ha demostrado su vocación de transparencia y rigor en todas sus actuaciones.

Desde que empezaron a producirse las noticias "preocupantes" sobre el caso del Rey emérito y su examiga Corinna Larsen y el supuesto pago de comisiones desde Arabia Saudí por el contrato del AVE a La Meca, con la amenaza de la llegada de los datos de la fiscalía suiza sus homólogos en el Tribunal Supremo español, la decisión de Moncloa fue poner al frente del asunto a su vicepresidenta primera, Carmen Calvo, experta en Derecho Constitucional y conocedora de los entresijos legales de la Corona. Según fuentes cercanas al proceso, una de las claves a tener en cuenta es la no injerencia del Poder Ejecutivo en las decisiones de la Jefatura de Estado, lo que exigía una discreción total sobre cualquier conversación entre ambas partes.

Algunos de los principales expertos en Derecho Constitucional consultados por La Información advierten que, "el Rey y el presidente hablan y despachan de forma habitual, y luego la Casa Real actúa como deba hacerlo", pero en ningún caso se puede dar una relación de superioridad sobre la Jefatura del Estado. Puestos a teorizar sobre el "espíritu de la Constitución" y aunque no esté recogido de forma expresa en ninguno de sus artículos, "la esencia de la norma da por hecho que el Rey encarna la Carta Magna", y no debe recibir órdenes de nadie en la estructura del Estado.

Acabar la legislatura sin más convulsiones

Pedro Sánchez insistió este martes en su intención de acabar la legislatura y llegar al año 2023 con el país recuperado al mismo nivel que tenía antes de la aparición de la Covid, aunque para ello tenga que abrirse a negociar con cualquier formación política para llegar a acuerdos que le permitan tener Presupuestos y sacar adelante el programa de la recuperación económica. Fuentes de la formación socialista admitían ayer que, después de lo mal que se ha pasado y en plena amenaza por una segunda oleada del virus, el Gobierno no se puede permitir abrir ahora un nuevo frente que ponga a la Monarquía en duda, por más que sus socios de coalición y los partidos nacionalistas e independentistas están apretando para que así sea.

Los expertos constitucionalistas consultados aseguran que aprovechar este suceso para poner en duda la institución, pondría sobre la mesa de nuevo una reforma del texto de la Constitución con el capítulo sobre la Corona como objetivo, pero que abriría la puerta a entrar en otros muchos debates, como la estructura territorial del Estado o la normativa electoral, muy amplios y sobre los que llegar a un consenso sería aún más complicado.

Una de las cinco claves que Pedro Sánchez ofreció en su respuesta de este martes sobre el caso del Rey emérito, estuvo centrada en distinguir a la Jefatura del Estado como institución, de la persona del que fuera Rey durante casi cuarenta años. Tras marcar el necesario respeto a la decisión de la Casa Real, el presidente del Gobierno advirtió que "lo que se juzga no son instituciones, sino a personas, y don Juan Carlos ya ha dicho que está a disposición de la justicia". Un proceso que, a su juicio, demuestra que España tiene una "democracia vigorosa", pero que "necesita ahora estabilidad e instituciones robustas, que se abonen con ejemplaridad, transparencia y regeneración", que es la línea marcada por Felipe VI.

Por supuesto, Sánchez insistió en que el Gobierno considera plenamente vigente el pacto constitucional, sobre todo cuando se puede marcar el logro político de ser el único partido en activo que estuvo en su formación durante la Transición (el PP era entonces la Alianza Popular de Fraga), con lo que en su estrategia de recuperación y acabar la legislatura sin más alteraciones de las necesarias no parece que esté, por el momento, una reforma Constitucional y de la Corona. 

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