Martes, 20.08.2019 - 08:57 h
Debate profundo en Ciudadanos

Alta tensión entre Rivera y Garicano: una ejecutiva de infarto para abrirse al PSOE 

El sector crítico liderado por el cabeza de lista a las europeas consigue, de momento, que la Ejecutiva elimine el 'cordón sanitario' a Sánchez.

Rivera doblega al ala liberal de Garicano e impone su política de pactos con el PP
Rivera doblega al ala liberal de Garicano e impone su política de pactos con el PP / Cs

Ejecutiva de alta tensión la que se vivió este lunes en la sede de Ciudadanos. Sobre la mesa redonda en torno a la que se sentaron la más de una treintena de dirigentes naranjas el tema central pasaba por fijar posiciones sobre la política de pactos. A la sala entraron dos posturas enfrentadas: la defendida por Albert Rivera, partidario de fijar un muro de contención respecto a Vox y tender la mano al PP de forma preferente; y la de Luis Garicano y adláteres, defensores de posiciones más arriesgadas como hacer alcaldesa de Barcelona a Ada Colau. 

Garicano y otros dirigentes de Cs llevan tiempo expresando su disconformidad con algunas posturas que mantiene la cúpula de la formación. No les gustó la foto de Colón, no les gustó el acuerdo de Andalucía en el que se incluyó a Vox y no les gusta, en definitiva, que el partido abandone posiciones de centro para escorarse a la derecha con socios a los que el grupo europeo en el que se encuadra Cs -ALDE- rechaza frontalmente. Piden, en suma, centralidad y ahí miran al PSOE.

Lo ocurrido en las últimas horas en Cs es realmente novedoso. No ha sido habitual, hasta ahora, presenciar enfrentamientos airados en un partido que ha solucionado sus problemas internos de puertas para adentro. Por eso las discrepancias abiertas la semana pasada en torno a la gobernabilidad en el Ayuntamiento de Barcelona han removido las aguas de una formación acostumbrada a la tranquilidad. Primero fue Manuel Valls y este domingo el propio Garicano, abriendo la puerta a hacer alcaldesa a Ada Colau para evitar un alcalde independentista.

Garicano, además, no está solo en su batalla interna. Fuentes cercanas a la formación incluyen en este ala liberal de Ciudadanos a otros dirigentes como Toni Roldán, portavoz económico en el Congreso, o a Francisco Igea, el 'barón' de Castilla y León que no debe nada a Rivera y que amenaza con protagonizar un desmarque sin precedentes para decidir el futuro Gobierno de la Junta. Es el sector crítico naranja. 

De la Ejecutiva de ayer de Cs salió un decálogo negociador que será el punto de referencia para las conversaciones que se emprendan en los próximos días con el objetivo de cerrar los gobiernos autonómicos y municipales. Los de Rivera han tenido que hacer alguna 'pirueta' para contentar a todos. Así, aunque el número dos de la formación, José Manuel Villegas, afirmó que apuestan por políticas liberales y centradas, la realidad es que sus socios de referencia son el PP y que el 'cordón sanitario' al PSOE de Pedro Sánchez ya ha desaparecido. Apenas ha pasado un mes de las generales y una semana desde el 26-M.

Rivera, por tanto, ha salido airoso de este primer combate, pero no va a resultar nada sencillo conformar gobiernos con estas condiciones de Cs y con las exigencias de Vox: "Si no hay diálogo con Vox no habrá gobiernos alternativos a la izquierda", dijo la semana pasada Santiago Abascal. Por ejemplo, en el Ayuntamiento de Madrid podría producirse que si naranjas y 'verdes' no ceden en sus pretensiones iniciales Manuela Carmena pueda seguir gobernando en la capital.

La apuesta de Rivera para las negociaciones es la misma de las que salió el pacto a la andaluza. Es decir, que sea el PP quien se haga la foto con Vox y que Cs se mantenga al margen totalmente. Lo dijo el propio Villegas este mismo lunes, explicando que se podría dar la imagen de algún dirigente de Ciudadanos sentado con determinado líder de Vox solo para explicar los acuerdos de gobierno que previamente se han llegado con el PP. "No van a ser mesas de negociación" con la formación de Abascal, defienden desde Cs.

Cs asegura que sus ejecutivas son "secretas" y, por tanto, no va a hacer público el debate interno. Sin embargo, el propio Garicano se mostró satisfecho por la resolución: "Un buen acuerdo, unánime, de la ejecutiva de Ciudadanos", dijo en redes sociales. "Priorizaremos reformas y regeneración en las negociaciones, nos negaremos a la entrada de nacionalistas y populistas en los gobiernos y el PP será socio 'preferente' pero no exclusivo". "Unanimidad", insitían ayer por fuentes de Cs.

El hecho de que Cs se abra a negociar con el PSOE ya es un primer paso para confirmar la apuesta favorita del Ibex 35: que socialistas y naranjas hablen y se pongan de acuerdo. En la gran empresa, efectivamente, discrepaban abiertamente con el 'cordón sanitario' fijado por Rivera hacia los de Pedro Sánchez. Ahora, en vistas de la ronda de consultas abierta por el Rey, el cambio de postura naranja abre ciertas esperanzas para lograr un pacto que despeje la investidura y acabe con este periodo de interinidad.

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