Domingo, 15.12.2019 - 06:08 h
Deja la política tras la debacle del 10-N

Lágrimas y camino de la refundación: así ha sido la última reunión de Rivera en Cs

Todos los cargos consultados coinciden en señalar que Inés Arrimadas es quien mejor podría encabezar un nuevo proyecto con las mismas bases.

Rivera
Lágrimas y camino de la refundación: así ha sido la última reunión de Rivera en Cs / EFE

Albert Rivera ya es historia política. La debacle electoral de Ciudadanos en las elecciones del 10 de noviembre ha provocado una catarsis en la formación naranja: se marcha su líder, no solo del Congreso sino también del partido, y deja vía libre a una sucesión previsiblemente ordenada dentro del partido. Todos los cargos consultados por La Información este lunes, con motivo de la crisis sin precedentes de la formación, coinciden en señalar que la mejor posicionada para encarar el relevo es Inés Arrimadas. Sería la primera mujer en presidir un proyecto político a nivel nacional y eso es una ventaja. Han sido trece años, cuatro meses y dos días de 'riverismo' que hoy han llegado a su fin.

La última reunión de Rivera en la sede de Ciudadanos ha sido "muy emocionante". Así lo confirman diferentes asistentes a un cónclave que pone fin a un etapa y da paso a otra. La sucesión no será inmediata y habrá que esperar hasta principios del año que viene para conocer si Arrimadas será la única aspirante a la presidencia naranja o habrá un 'mirlo blanco'. Algunas fuentes especulan con la posibilidad de que Luis Garicano o Toni Roldán puedan montar una candidatura alternativa, aunque este lunes, en pleno terremoto por la marcha de Rivera, ya daban por descartado que pudiera tener posibilidades de éxito.

Rivera no ha llorado, pero sí lo han hecho varios de los miembros de su Ejecutiva. Begoña Villacís, vicealcaldesa de Madrid, Miguel Gutiérrez, Marta Rivera, Toni Cantó, Joan Mesquida... No han podido reprimir sus lágrimas en un día especialmente duro para ellos. Todos coincidían en mirar para delante, pero no han podido disimular sus sentimientos, como se puede apreciar en esta imagen:

Lágrimas en la sede de Ciudadanos
Lágrimas en la sede de Ciudadanos / LI

Lo cierto es que Rivera ha creado en estos más de trece años un partido a su imagen y semejanza. Se ha blindado y, para bien o para mal, él ha ido tomando todas las decisiones. Se ha rodeado de un núcleo de confianza que también saldrá: José Manuel Villegas, Fernando de Páramo, Fran Hervías... Es el fin de una etapa. Adiós al 'riverismo' y todo preparado para el principio del 'arrimadismo', coincidían durante esta mañana en la sede nacional. Una sede que, por cierto, tendrá que sufrir cambios, ya que los diez diputados no serán suficientes para pagar el alquiler y el aval contraído con CaixaBank.

Las fuentes consultadas hablan ya de la "refundación de Cs". El mismo proyecto, con los mismos mimbres, pero con rostros distintos. El Congreso extraordinario se podría retrasar hasta primavera y ahora toca analizar qué es lo que ha fallado, ya sin Rivera. ¿Acertó el ya exlíder naranja fijando el bloqueo a Pedro Sánchez tras las elecciones de abril? ¿Y falló al abrirse a facilitar un Gobierno del PSOE apenas unas semanas antes de los comicios de noviembre? Son decisiones que van a tener que despejerse internamente en un periodo donde la incertidumbre va a ser la tónica habitual. Este lunes ha habido una mínima autocrítica interna y todas las intervenciones en la Ejecutiva se han centrado en agradecer a Rivera lo que ha conseguido en estos años. 

​Rivera no quiso marcharse de la política sin dejar un mensaje claro a Pedro Sánchez y Pablo Casado. "No hay excusa". Les invitó a sentarse a negociar, a hablar y a pactar. No queda margen y el resultado de anoche obliga al viejo bipartidismo a acabar con los vetos cruzados. "No podemos dividir entre rojos y azules; es el momento de unir; hay que buscar lo que nos une y tratar de tender puentes", son algunos de los mensajes que dejó en su adiós. Deseó a PSOE y PP "suerte" y les pidió que acertaran.

El abogado catalán se va con honores. Le honra este gesto que no tuvieron ni Pablo Iglesias ni Pablo Casado tras sus respectivas derrotas de abril. El abogado de La Caixa que fue elegido prácticamente por sorpresa presidente de una plataforma de "locos muy cuerdos o cuerdos muy locos", como él mismo ha dicho, pone punto final a una etapa en la que, aunque no lo parezca, solo ha sido diputado durante cuatro años. 

Ahora Ciudadanos aspira a recuperar esos votantes que se han marchado a otras opciones, especialmente a Vox, y que dudaron hasta última hora. Son esos indecisos, los que no tuvieron claro su voto hasta el último momento, los que aspira a atraer de nuevo a su proyecto. Las últimas encuestas internas eran optimistas y todo apuntaba en la noche electoral a que podrían alcanzar la cifra de 20 representantes. Entonces hubiera sido más difícil el adiós de Rivera. Pero con 10 diputados no había otra salida.

Rivera quiere dedicarse ahora a su familia. Habló de ser "mejor padre, mejor hijo, mejor pareja... creo que se merecen". Pero en su entorno coinciden en señalar en que será algo temporal. Adiós a un hombre que estuvo cerca de conseguir su sueño (antes de la moción de censura las encuestas le daban ganador), pero que se marcha por la puerta de atrás. Deja a Cs, eso sí, cogobernando en varios gobiernos autonómicos y municipales. Y un partido que derrotó al independentismo en las últimas catalanas. Y eso, claro, tiene su mérito.

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