Las ventas se han desplomado

La ruina económica y ambiental acecha a la dehesa: el toro y el cerdo, en peligro

La crisis que sufren por el parón de la Covid la cría de estos dos animales, principales moradores de este ecosistema, amenaza decenas de miles de puestos de trabajo y provoca pérdidas multimillonarias.

La ganadería de Victorino Martín, una de las más prestigiosas, denuncia la situación de ruina.
La ganadería de Victorino Martín, una de las más prestigiosas, denuncia la situación de ruina.
Victorino Martín

Criar durante cuatro años un toro bravo cuesta alrededor de 4.000 euros. Este año, sin apenas festejos por la pandemia originada por el SARS CoV-2, los criadores han tenido que mandar buena parte de sus animales al matadero donde les pagan, para carne, no más de 300 euros por animal. En 2019 por un cerdo ibérico de montanera de bellota 100%, de alrededor de 175 kilos, cada ganadero percibió de media unos 575 euros. Este año, según la cotización fijada en Ciudad Rodrigo (Salamanca) el 9 de diciembre, el ganadero cobrará por un animal de las mismas características, unos 375 euros. 

Según la Unión de Criadores de Toros de Lidia, sólo las pérdidas en las aproximadamente 1.000 ganaderías que existen en España superarán los 110 millones de euros este año. Aunque según algunas fuentes las cifras son, por desgracia, mayores. Según la Fundación del Toro de Lidia, mantener esas 1.000 ganaderías cuesta al año a los criadores de bravo unos 300 millones de euros. Y es que hay que tener en cuenta que apenas se han dado este año en España, sin tener en cuenta los eventos populares, 73 festejos mayores (corridas, novilladas y de rejones) frente a los casi 800 de 2019. Esto supone que en este tipo de festejos apenas se han llegado a lidiar 400 animales frente a los más de 4.500 de 2019. 

Y el toro bravo "es algo muy importante en este país desde el punto de vista cultural, social, económico, de preservación de la naturaleza, de lucha contra el cambio climático y de biodiversidad. Hay un desconocimiento muy grande de lo que representa el ganado de lidia en este país", explica a La Información, Victorino Martín, presidente de la Fundación del Toro de Lidia y uno de los principales ganaderos de bravo de España. "Además, las ganaderías bravas, en la que conviven un montón de especies animales y vegetales, somos las que, por nuestras características, generamos más mano de obra entre las ganaderías extensivas, y creamos mucha riqueza y fijamos población en el mundo rural". 

Fuentes del sector del ibérico, por su parte, cifran en "unos 200 millones de euros" las pérdidas a las que se enfrentan los ganaderos. Solo los productores de ganadería de cerdo ibérico de Andalucía calculan que este año tendrán unas pérdidas de unos 60 millones de euros como consecuencia de la crisis económica generada por la covid-19, que ha provocado una caída del 50% en el volumen de ventas habitual. El año pasado se sacrificaron 700.000 animales de montanera. Este año, la cifra será mucho menor -en torno a un 30-40% menos-, aunque el número de cerdos que hay en montanera es un año más el secreto mejor guardado por la Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico (ASICI), que considera que dar este número sería "manipular el mercado"

De cualquier manera, la de este año es una montanera (el engorde de los cerdos ibéricos en libertad en el campo alimentándose de pastos y bellotas) buena y abundante en la calidad y volumen de pastos y bellotas, pero "atípica, inédita y nefasta", según la secretaria técnica de la Asociación de Criadores de Cerdo Ibérico (Aeceriber), Elena Diéguez.

La ruina, dicen los criadores, acecha a los dos principales ‘habitantes’ de la dehesa. El toro bravo y el ‘cochino’ ibérico, que viven y se crían en un ecosistema único en el mundo, sólo se da en la península ibérica, y que ocupa entre 3,5 y 5 millones de hectáreas en el cuadrante suroccidental de España (principalmente en Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha, pero también en Madrid y Castilla y León). Un ecosistema que, además de medioambiental, también es económico y el modo de vida de miles de personas. 

Casi el 10% del territorio español "amenaza ruina y está en peligro", advierte Victorino Martín. "La dehesa es un ecosistema ideal creado por el hombre de perfecto equilibrio y sostenibilidad y más de la tercera parte del terreno adehesado de la península ibérica está ocupado por ganaderías de lidia". Y éstas se han visto en la obligación de "sacrificar entre el 35% y el 50% de las madres reproductoras", un volumen de animales que se puede acercar a los 50.000. 

Incluso están desapareciendo ganaderías enteras y corren peligro encastes (razas) con un valor genético incalculable. Un desastre económico, que ya se está viendo en la pérdida de puestos de trabajo en el campo, y medioambiental porque los ganaderos de bravo "gestionamos una población vacuna de un valor incalculable. Lo que llamamos encastes son razas en sí mismas. La biodiversidad y la variabilidad genética que se da en las dehesas de bravo, tanto dentro de las propias ganaderías como todas las especies animales y vegetales que se crían alrededor del toro, es brutal. Además, la dehesa es un sumidero de carbono, se hace una labor fundamental en cuestión de prevención de incendios...", sentencia Victorino.

La campaña de montanera está siendo igualmente ruinosa para el ganadero de porcino ibérico. Los secaderos de jamones y, en general, de todos los productos chacineros del ibérico se encuentran llenos debido al parón del consumo del canal Horeca, que supone el 50% de las ventas para la industria del ibérico. Eso ha supuesto "problemas de almacenaje y de liquidez" para el sector, algunos hablan de pérdidas de 2.000 millones para toda la industria del ibérico, que, lógicamente, no compra, al menos en la medida habitual, cerdos a los ganaderos. 

El síntoma: ofertas de jamones en los lineales en estos días de la campaña de Navidad, a mitad del precio habitual para ver si tiene salida. El temor de los ganaderos es que muchas cabezas de ganado ibérico se queden en el campo. Fernando Cornello lleva más de cuarenta años pastoreando con sus cochinos, que se atiborran de bellotas en la dehesa de Cazalla de la Sierra (Sevilla). Y esta sería una buen a campaña si no fuera por la pandemia que nos azota. De momento, nadie le compra sus cochinos ibéricos, que "se quedarán en el campo o los tendré que vender perdiendo dinero y sin cubrir los costes de producción". Desde Asaja Sevilla, José Manuel Roca estima para este año una pérdida media por animal de unos 200 euros y todas las expectativas están puestas en que "esta campaña de Navidad revitalice algo las ventas"

Desde Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, el presidente del Grupo de Trabajo de Ibérico, Agustín González, considera que este año los ganaderos de ibérico perderán en torno a 150 euros por ibérico puro de montanera; 100 euros por animal de cebo de campo y unos 50 en animales ibéricos de ceboLa Junta Directiva de Iberaice, la agrupación que representa a la industria del cerdo ibérico dentro de la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (Anice), pone en valor un sector que "se caracteriza por su importancia económica y social, además de por su capacidad para generar riqueza, cohesión territorial y empleo rural. Por ello, de no paliar las dificultades de la industria, estas acabarán afectando al conjunto del sector, ganaderos y mataderos, lo que generará una grave crisis sectorial".

Desde los criadores de cerdo ibérico se lamentan que este año había una gran producción, pero no hay ventas.
Desde los criadores de cerdo ibérico se lamentan que este año había una gran producción, pero no hay ventas.
Aeceriber

Juan Luis Ortiz, secretario general de la Denominación de Origen Protegida (DOP) ‘Los Pedroches’, una de las cuatro que hay en España de jamón ibérico junto a Guijuelo, Jamón de Huelva y Dehesa de Extremadura, prevé la entrada de un número inferior de cerdos en comparación con la montanera pasada, cuando se marcaron más de 26.000 animales con categoría 100 % ibérico de bellota en su DOP. Ortiz habla de una "grandísima incertidumbre" a nivel comercial porque "la mayoría de los ganaderos meten los cochinos en montanera pero no saben todavía a quién se los van a vender", ya que los industriales "han tenido mucho menos venta de la esperada" debido a la covid-19 y por eso la industria "tiene menos necesidad de comprar" cerdos.

Y si el toro bravo y el cerdo ibérico entran en crisis la dehesa -el paraíso de la encina y el alcornoque-, que tiene en estas dos especies animales antes citadas, más el vacuno de carne y en el ovino, se prepara para una tormenta económica y medioambiental. Así, desde Fedehesa, la Federación Española de la Dehesa, se lucha por no dejar morir este ecosistema único y considera, para ello que "lo primero que hay que hacer es rescatar a las superficies de pastoreo de la situación de abandono en la que se encuentra, ya que la injusta Regionalización y los Derechos Históricos (80% de los pagos directos), hechos para primar a la producción (fertilizantes y pesticidas), están expulsando de la PAC a los pastos y a los ganaderos de extensivo (16% de los pagos directos), que precisamente actúan como auténticos conservadores del medio ambiente y la biodiversidad, manteniendo hábitats y creando sumideros de carbono". 

Luis vive en Trujillo (Cáceres). Con 35 años y dos hijos, su situación es el vivo ejemplo de la crisis que padece la dehesa. "Yo trabajo... bueno, trabajaba como vaquero en una ganadería de toros bravos de la zona. El ganadero ha tenido que mandar más de la mitad de la ganadería al matadero al no haber corridas de toros y, lógicamente, de las siete personas que trabajábamos en la ganadería cuatro estamos ya en el paro". Además, Luis y otro socio suyo completaban los ingresos con una piara de cochinos ibéricos que sacaban a la montanera todos los años. "Este año tenemos en el campo unos 100 cerdos y aquí todavía no ha venido nadie a comprarnos nada. Si hasta ahora sacábamos unos 550 euros por animal, este año, como mucho, si al final somos capaces de venderlos, nos darán 300 euros por cada cochino. Ni para cubrir gastos. Sin toros y sin cerdos ibéricos, ¿de qué vamos a vivir mi familia y yo?". Es la ruina que vive una buena parte del campo español. La Dehesa.

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