Lunes, 15.07.2019 - 23:02 h

La mitad de los médicos europeos llora de impotencia y compasión en su trabajo

  • Un estudio revela que el 50% de los profesionales se quiebran, motivados por sentimientos de pena hacia sus pacientes o por no poder encontrar más fórmulas para ayudarles.
  • Un cuarto de ellos ha llorado frente a sus pacientes, indiferentemente de si es hombre o mujer.
Los médicos demuestran que no son de acero.

Inmersos en situaciones límites, como consecuencia del estrés emocional, pero principalmente por sentimientos de compasión e impotencia. Un estudio de la Universidad de Tilburg explica los motivos por los cuales el 50% de los médicos europeosadmite que llora en su trabajo. El informe demuestra que los profesionales sanitarios no son de acero. Es más, un cuarto de los médicos encuestados ha reconocido haber llorado incluso delante de sus pacientes, indiferentemente de si es hombre o mujer.

A la hora de no poder controlar sus emociones, los médicos rompen en llanto "por sentimientos como la compasión por sus pacientes o la impotencia de no encontrar más fórmulas para ayudarles", según recoge el medio Redacción Médica.

En el trabajo, que ha sido elaborado por el mencionado centro educativo de los Países Bajos, sus artífices destacan un aspecto fundamental: "La fuerte vinculación del médico con el paciente hace que el llanto se trate de una práctica que, a pesar de no ser recomendable, no equivale a una falta de profesionalismo".

Otro de los datos curiosos que arroja el informe es que, a la hora de llorar, prácticamente no hay diferencias de género. "Un 23 por ciento de los médicos hombres ha llorado al lado de su paciente, frente al 26,8 por ciento de mujeres, al menos una vez durante el último año. El margen se amplía durante la privacidad, donde las más emotivas han sido las mujeres (57,5 por ciento), duplicando a los hombres (25,1 por ciento)", destaca.Menos profesionales o más débiles

La mayoría de encuestados considera más "inapropiado" que se llore por otros motivos, tales como los personales, por las condiciones de la jornada laboral o por la presión en el trabajo, entre otros. Sin embargo, han reconocido que, indiferentemente de las causas, el haber llorado les ha hecho sentirse menos profesionales o débiles. Una visión que no es compartida por parte de los pacientes, quienes lo perciben como una señal de "empatía mutua".

Este trabajo se complementa en cierta manera con otro similar, realizado hace algunos años por la Universidad de Nueva Gales del Sur, de Australia, titulado: "El llanto en los hospitales: una encuesta de los médicos, enfermeras y la experiencia y las actitudes de estudiantes de medicina".

Allí, la muestra efectuada a diversos profesionales sanitarios también arrojó que el llanto es muy frecuente en los hospitales: un 57% de los médicos, el 76% de las enfermeras y el 31% de los estudiantes de medicina admitieron haber llorado en el trabajo en el hospital al menos una vez en su vida.

Los estudiantes de medicina son los más reticentes a llorar durante sus prácticas y residencias, ya que temen por las consecuencias sociales negativas que acarrearía su propio llanto (por ejemplo, temen ser ridiculizados por el entorno). 

Entre las conclusiones compartidas por ambos estudios destaca que, mayoritariamente, los médicos apuestan por el control de sus emociones, pero la cercanía con los pacientes dificulta su manejo ante situaciones complejas. En este sentido, apuntan que “aunque quizá no sea una elección consciente, los médicos creen que deberán controlar sus emociones, siendo lo que tienen que hacer en su puesto de trabajo”.Identificación con los pacientes

Sin embargo, la razón principal de los encuestados para 'llorar" fue la identificación y unión con el sufrimiento y los pacientes que mueren, o afrontan situaciones terminales de salud, y también como una forma de solidarizarse con sus familias. Alrededor de un tercio de los encuestados se han manifestado interesados (o considerarían como opción) recibir ayuda psicológica para explorar sus propias reacciones emocionales al llorar.

Otra de las conclusiones del estudio de la Universidad de Tilburg es que, mayoritariamente, los médicos apuestan por el control de sus emociones, pero la cercanía con los pacientes dificulta su manejo ante situaciones complejas. En este sentido, apuntan que “aunque quizá no sea una elección consciente, los médicos creen que deberán controlar sus emociones, siendo lo que tienen que hacer en su puesto de trabajo”.

Por su parte, el trabajo de la Universidad de Nueva Gales del Sur, sugería que el tema del "llanto" de los médicos debería incluirse en la formación académica, para prepararlos ante situaciones futuras adversas. 

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