Miércoles, 24.04.2019 - 08:32 h

"Nosotros no vacunamos a nuestros hijos"

La vacunación en España no es obligatoria, sino recomendada. Algunos padres ejercen su derecho a no inmunizar a sus hijos, pese a las críticas de la mayor parte de la comunidad científica, que advierte de los riesgos para la salud de esos niños y de la sociedad en general si se extiende esta práctica.

Vacunar o no vacunar a los niños

Alicia y Pedro son profesionales, de Barcelona y no han vacunado a su hijo de cinco años. Nunca. Ni lo piensan hacer jamás. La vacunación en España no es obligatoria, y a ese resquicio legal se han aferrado ellos y otras muchas familias que se oponen a la inmunización química de los niños por considerarla peligrosa, inútil e innecesaria, o alguna de las tres cosas.

Hablar de este tema supone inmiscuirse en una intrincada pelea dialéctica entre dos bandos, en la que, en un principio, todo parece reducirse a una cuestión de fe en la medicina tradicional e institucionalizada o de rechazo a ella.

De un lado están los "provacunación", el grupo mayoritario, integrado por la mayor parte de la comunidad científica, y del otro los "antivacunas", un colectivo que está creciendo en los últimos años en España–aunque hay movimientos opositores desde se inventaron las vacunas, hace 200 años- de de la mano de corrientes que abogan por métodos de crianza más naturales y terapias alternativas.

En este último frente también hay unos cuantos médicos que reniegan de las vacunas y que han escrito libros que son la "biblia" de este movimiento subterráneo (el más conocido, Los peligros de las vacunas, de Xavier Uriarte). Pero son los padres antivacunas que reconocen serlo (Alicia asegura que recién están "saliendo del armario" por los ataques de los que son víctimas) quienes se han convertido en verdaderos expertos en el tema y en fervientes portavoces de su causa.

Ellos esgrimen una batería de argumentos científicos y supuestos casos ejemplarizantes –y escalofriantes- para respaldar su rebeldía. Hablan de autismo y de otras enfermedades neurológicas provocadas por las vacunas, de dosis peligrosas de mercurio y productos químicos en niños pequeños y de un sistema sanitario al servicio de los intereses de la industria farmacéutica.

Quienes defienden las vacunas alertan, por su parte, del tremendo riesgo que supone para la salud de los niños implicados y para el resto de la población infantil la falta de inmunización, y advierten del posible retorno de males olvidados por la humanidad por lo que califican sin dudarlo de falta de responsabilidad paternal y social.

"Los padres que no vacunan a sus hijos están muy informados, pero mal informados. No tienen argumentos, sino excusas. No es que han analizado las vacunas y por ello están en contra, sino que están en contra desde un principio", afirma el pediatra Carlos González, quien acaba de publicar el libro En defensa de las vacunas.

Alicia, universitaria y ex ejecutiva, sostiene todo lo contrario y pide que, en lugar de "despellejar a los no vacunalistas", que es "lo más fácil", la gente sepa que "hay batas blancas en los dos lados y que el mayoritario responde a un paradigma científico-médico que está resquebrajándose" hacia uno nuevo basado en "otras formas de cuidar la salud".

Este grupo cuestiona la composición de las vacunas, el verdadero alcance de sus efectos secundarios y su utilidad real para las enfermedades más graves y que aún se mantienen vigentes.

Pero además cree que el sistema inmunológico de los niños menores de 2 años no cuenta con la madurez necesaria para asimilar tantos pinchazos (alrededor de 20 sólo en el primer año y medio de vida) y que, si no eliminado al completo, el calendario oficial de vacunación al menos debería ser reducido, reelaborado sólo con vacunas monodosis y extendido en el tiempo.

En definitiva, está convencido de que "la vacuna no es la solución a los problemas sanitarios de la humanidad", según pregona la Liga para la Libertad de Vacunación, único organismo de su tipo en España, creada en 1989 y presidida justamente por Uriarte.

González, autor también del éxito de ventas Bésame mucho, es tajante al afirmar que quienes se oponen a la vacunación "mienten descaradamente". "Las observaciones realizadas en dos centurias han demostrado que la vacunación es altamente efectiva", explica, y añade que "la teoría de la conspiración universal tampoco se sostiene".

"Por otra parte –continúa- todo en esta vida tiene efectos secundarios. Por esto se detallan en los prospectos de los medicamentos y las vacunas, pero se trata de un riesgo asumible. Al aumentar la supuesta incidencia de estos efectos se dedican a sembrar el miedo".

El pediatra indica que "si se pudiera dejar de vacunar sin duda se haría de inmediato y de hecho ya se ha hecho para determinadas enfermedades", destaca que "las vacunas que se usan en España ya no tienen mercurio" y recuerda que "los niños que no se vacunan están en riesgo. Y a medida que aumentan el riesgo para el resto también es mayor y pueden volver enfermedades olvidadas".

Alicia, quien se reconoce admiradora de González en muchos otros temas relativos a crianza, rechaza una por una estas razones. Asegura que su hijo no ha tenido ninguna enfermedad grave en sus cinco años de vida pese a no estar vacunado, y dice que ella y su marido no creen que el niño "sea una 'bomba andante'. En todo caso lo serán los demás, que llevan 20 virus e ingeniería genética en el cuerpo", agrega.

No parece haber reconciliación posible entre las dos posturas. De nuevo, la libertad de decisión que ampara la legislación vigente –salvo casos excepcionales en los que la balanza judicial se ha inclinado a favor de la vacunación, como sucedió en Granada el año pasado debido a un brote de sarampión entre niños no vacunados- deja espacio para que cada familia forme su criterio. Y actúe en consecuencia.

Decisión personal, y secreta

Alicia y Pedro son nombres ficticios, ya que ambos están "totalmente convencidos de haber tomado la decisión correcta", que "volverían a repetir si tuvieran otro hijo", pero prefieren mantenerla en secreto.

"Hemos salido de Matrix pero no del armario. Ni mi padre ni los amigos 'normales' lo saben. No lo aceptarían. Y evitamos los debates con la gente porque no hay debate posible con gente que sin leer ni un folleto percibe el tema como un dogma de fe", sostiene Alicia.

La mujer asegura que, aun así, no ha tenido ningún problema derivado de su postura, ni con el sistema educativo ni con el sanitario. "Nos atendemos en la sanidad pública y, aunque nuestro pediatra no nos comprende, siempre nos ha respetado", relata.

No estar vacunado no debería suponer un inconveniente tampoco a la hora de escolarizar a los niños, justamente por el hecho de que la vacunación no es obligatoria, sino recomendada, en España.

Alicia y Pedro han debido firmar un documento en el que dejan claro que renuncian a vacunar a su niño por voluntad propia y luego, al escolarizarlo, presentaron un certificado de buena salud extendido por el pediatra en el que también se deja constancia de su decisión.¿Autismo y vacunas?

Algunos de los defensores de la no vacunación vinculan la triple vírica a la aparición de autismo en algunos menores. Medios de comunicación, blogs y foros recogen supuestos casos de niños diagnosticados de esta enfermedad poco después de haber recibido alguna vacuna. Esas informaciones están vinculadas a la publicación de la investigación de Andrew Wakefield en la revista médica británica "The Lancet" en 1998. Sin embargo, el pasado mes de enero salió a la luz que el estudio de este cirujano era un "fraude premeditado" con el que calculaba embolsarse hasta 33 millones de euros anuales gracias a la comercialización de pruebas médicas.

La principal impulsora del movimiento antivacunación en EEUU es la actriz y ex conejita Playboy, Jenny McCarthy, aún más conocida desde que es pareja del también actor Jim Carrey. Pese a que muchos creen en las tesis de Wakefield, tanto las autoridades sanitarias como la comunidad científica desmienten que exista ninguna relación entre vacunas y autismo. ACLARACIÓN: Estos dos párrafos han sido modificados para aclarar que no existe relación entre vacunas y autismo.

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