Martes, 26.05.2020 - 13:53 h
Borrell y Planas, los favoritos

Sánchez avala a un candidato del PP en la Comisión y ultima colocar a sus peones

Días de llamadas y movimientos en la sombra de cara al Consejo extraordinario de la UE del próximo domingo, tras la cumbre del G-20.

Sánchez y Casado se reúnen por primera vez tras el 28-A
Sánchez se abre a que el PP controle la Comisión para ascender a sus 'peones' / Moncloa

Pedro Sánchez mueve sus piezas en la partida de ajedrez que se está librando entre los 28 gobiernos europeos por los puestos de dirección en la Unión Europea. El presidente del Gobierno en funciones quiere asegurarse cargos de relevancia para algunos de sus actuales ministros y por eso está maniobrando en la sombra. Ya lo hizo en Bruselas la pasada semana y lo volvió a hacer ayer con su invitado en La Moncloa, Pablo Casado.

Moncloa calibra pros y contras de dar su apoyo o vetar a candidatos. Una vez descartados el pasado viernes los 'spitzenkandidaten' o candidatos principales por la falta de acuerdo entre Alemani y Francia -Margrethe Vestager (ALDE), Frans Timmermans (PSE) y Manfred Weber (PPE)- otros nombres deberán ser debatidos por los 28. Solo hay seis días, hasta el domingo, de forma que las negociaciones y las llamadas de teléfono están siendo intensas, explican fuentes del Gobierno en funciones.

Ayer, en el cara a cara de Sánchez con Casado el líder de los socialistas se abrió a la posibilidad de que el Ejecutivo español apoye a un candidato de los populares europeos. Fuentes cercanas a los dos líderes admiten a La Información que a puerta cerrada hablaron de nuevos candidatos a la presidencia de la Comisión Europea y de las posibilidades de que un dirigente de la familia a la que pertenece el PP ostente la máxima representación comunitaria. Sería lo lógico, además, ya que el PPE ha ganado las elecciones.

Pero España también quiere algo a cambio y es ahí donde emergen las posibilidades de los 'peones' de Sánchez. Sus dos principales bazas para ocupar cargos en la nueva UE son el ministro de Exteriores en funciones, Josep Borrell, y el de Agricultura, Luis Planas. Entre los socialistas se citan los nombres de Teresa Ribera y de Nadia Calviño, aunque reconocen que cuentan con menos opciones.

El equipo de Sánchez, en definitiva, necesita apoyos para impulsar a los españoles y Casado podría jugar un papel esencial. El líder de Génova es uno de los principales referentes en su familia europea, a pesar de no gobernar, y podría resultar decisivo a la hora de conformar el nuevo reparto de poder en Bruselas. Fuentes del PP admiten que uno de los 'cromos' que Sánchez puso sobre la mesa en la reunión de ayer lunes fue la composición del nuevo aparato burocrático europeo.

Sánchez junto a Macron y Merkel la semana pasada en Bruselas
Sánchez junto a Macron y Merkel la semana pasada en Bruselas. / Moncloa

Las negociaciones entre una parte de los 28 líderes van a continuar a finales de esta semana en Osaka, donde se celebra el G-20. Allí también estará Sánchez, que podrá ver en persona a Angela Merkel y Emmanuel Macron. Desde Japón volarán hasta Bruselas, donde, ya reunidos los 28 de forma extraordinaria se espera un largo domingo para tomar una decisión final. No se descarta una madrugada de infarto.

El BCE también en juego

Otro cargo de gran relevancia en juego es el de la presidencia del BCE y ahí Sánchez también se está moviendo. Aunque Draghi acaba contrato en octubre, durante esta semana se está definiendo quién serán los presidentes del Parlamento, del Consejo, de la Comisión, de la diplomacia... y del BCE. Se trata de cargos que se reparten en base a equilibrios geográficos, de familias, de género, de tamaño de los países... En definitiva, no podría haber dos alemanes, dos franceses o dos españoles al frente de dos instituciones. De ahí que del acuerdo que salga del domingo tendrá consecuencias sobre quién ocupará el sillón de mando en Fráncfort.

El Gobierno español es consciente de que se la juega en el BCE. Lo ideal sería un 'Draghi II'. Es decir, un banquero central que tuviera en cuenta a los países del sur. Alguien a quien no le importara repetir aquel "whatever it takes" que salvo el euro en 2012. Estas son las preferencias de España, compartidas en gran medida con la Portugal de Antonio Costa, el otro negociador de la familia socialista.

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