Martes, 25.02.2020 - 20:00 h
El encuentro será en Barcelona

Sánchez se verá con Torra el 6 de febrero en pleno debate de un adelanto electoral

Moncloa acepta una cumbre bilateral con el president de la Generalitat pese a que el Estatut recoge que tiene que ser obligatoriamente diputado. 

Quim Torra y Pedro Sánchez
Sánchez se verá con Torra en Barcelona en pleno debate de un adelanto electoral / LI

Pedro Sánchez viajará el próximo jueves 6 de febrero a Barcelona para cumplir con su pacto de investidura con ERC y celebrar una primera reunión con el presidente de la Generalitat, Quim Torra. De ella deberá salir la mesa de diálogo bilateral entre ambos ejecutivos. De esta forma Moncloa pasa de puntillas sobre el Estatut de Cataluña y la obligatoriedad recogida en él de que el presidente catalán tenga que ser diputado del Parlament. Ayer se le retiró el acta y dejó su cargo en un limbo jurídico.

La cita entre Sánchez y Torra tendrá lugar también en pleno debate sobre un posible adelanto electoral en Cataluña. La prerrogativa le corresponde al presidente de la Generalitat y solo él podría apretar el botón rojo y disolver el Parlament. De hecho en las últimas horas se ha intensificado el debate entre JxCAT y ERC sobre la oportunidad de adelantar esos comicios. De momento Torra se resiste y ha anunciado una ronda de contactos para tomar una decisión final.

La ministra portavoz, María Jesús Montero, ha asegurado que todavía no hay un sitio definido para esta reunión bilateral. El presidente Sánchez tampoco ha decidido si estará acompañado por alguno de sus ministros, ha añadido. La última cita entre Sánchez y Torra fue en Pedralbes hace ya más de un año.

Montero ha afirmado también en la rueda de prensa posterior al consejo de ministros que "es obvio que el presidente de la Generalitat es Torra" y que "no hay ninguna norma ni resolución judicial que haya inhabilitado a Torra". "Si hay alguna cuestión que desaconseje la participación de Torra se pospondría o no se celebraría", ha dejado claro

Según el acuerdo de investidura con ERC, la mesa de negociación bilateral entre Gobierno central y Generalitat debería estar formada en los quince días posteriores a la formación del Ejecutivo. Ese plazo ya se ha cumplido.

La cita con Torra es la primera de una ronda de reuniones de Sánchez con los diferentes presidentes autonómicos en búsqueda de "diálogo", según remarca el Gobierno. El jefe del Ejecutivo quiere salir de Moncloa con la intención de establecer una relación fluida de cara, especialmente, a la reforma de la financiación autonómica.

Tensión entre los partidos independentistas

La inhabilitación de Quim Torra como diputado en el Parlament, confirmada ayer por los órganos de gobierno de la propia cámara, es el ingrediente que faltaba para que se empezase a concretar un adelanto electoral en la región. Una convocatoria que va a marcar cuál es la situación de todos los partidos catalanes tras varios hechos que han hecho mella o les han beneficiado de cara a los votantes. Además, será la primera llamada a las urnas desde hace un lustro que no se traducirá en un plebiscito sobre la independencia. Y de las que no saldrá un nuevo pacto entre derecha e izquierda independentistas, cuya relación está rota por múltiples tensiones. Discrepancias que se han acrecentado desde la sentencia del procés.

Las distintas fuentes consultadas por La Información señalan que la relación entre ERC y Junts per Catalunya lleva tiempo rota. Que el presidente del Parlament, Roger Torrent, haya sido clave para que se cumpliera la orden de la Junta Electoral de retirar el escaño a Torra solo es un desencuentro más de una larga lista. POr un lado, las diferencias ideológicas han ido superando al acuerdo por buscar la independencia y, por otro, la negociación de los republicanos con el PSOE por la investidura de Pedro Sánchez sin contar con sus socios de gobierno en Cataluña, son los dos asuntos que más han contribuido a esta ruptura. Un hecho que se ha escenificado durante el reconocimiento de los consellers y diputados de JxCat a Torra en el hemiciclo catalán, que le aplaudían en pie mientras sus socios de Esquerra permanecían sentados y sin aplaudir.

Otro de los motivos que contribuyeron a aumentar la brecha fue la actuación de Carles Puigdemont tras la decisión del Tribunal de Justicia Europeo de reconocer los derechos como eurodiputado de Oriol Junqueras. El expresident catalán se movió lo más rápido posible para conseguir su acta en la Eurocámara gracias a que le beneficiaba el dictamen sobre su exvicepresident, que no ha abandonado la cárcel en ningún momento. Aunque Puigdemont pidió en todo momento que se pusiera en libertad a Junqueras tras el fallo del TJUE, no hubo consultas con el entorno del líder independentista encarcelado para avisar de cuáles iban a ser sus pasos.

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