Siria considerará como un ataque cualquier operación contra EI sin su permiso

  • Siria advirtió hoy a EEUU de que considerará como una agresión cualquier intervención en su territorio sin su permiso, mientras visita el país árabe el nuevo mediador internacional, Staffan de Mistura, cuyas reuniones se centraron en la lucha antiterrorista.

George Bagdadi

Damasco, 11 sep.- Siria advirtió hoy a EEUU de que considerará como una agresión cualquier intervención en su territorio sin su permiso, mientras visita el país árabe el nuevo mediador internacional, Staffan de Mistura, cuyas reuniones se centraron en la lucha antiterrorista.

Y es que la ofensiva contra el Estado Islámico (EI) en el territorio sirio, anunciada anoche por el presidente estadounidense, Barack Obama, eclipsó hoy los esfuerzos de mediación del enviado de la ONU en este país.

De hecho, antes de reunirse con el diplomático sueco-italiano, el ministro sirio de Reconciliación Nacional, Ali Haidar, avisó, en declaraciones a los periodistas, de que "una operación de cualquier tipo sin el visto bueno del Gobierno será considerada como un ataque a Siria".

"No queremos que el EI se convierta en un caballo de Troya para nosotros", indicó Haidar, el primer responsable sirio que ha reaccionado a las palabras de Obama.

Poco antes, la agencia de noticias oficial Sana había publicado un comunicado en el que se criticaba la estrategia del presidente estadounidense.

Según esa nota, las políticas de Obama son "contradictorias", ya que al tiempo que autoriza los bombardeos contra el EI está dispuesto a armar a la oposición siria, a la que Damasco califica de "terrorista".

No es la primera vez que el régimen del presidente sirio, Bachar al Asad, previene contra una intervención de EEUU en su territorio sin su consentimiento, ya que en agosto pasado el ministro sirio de Exteriores, Walid al Mualem, hizo unas declaraciones similares a las de hoy de Haidar.

Rusia también advirtió este jueves de que tomará como un "acto de agresión" cualquier ataque aéreo estadounidense sin previa autorización del Gobierno de Siria o del Consejo de Seguridad de la ONU.

El EI proclamó a finales de junio un califato en Irak y Siria, donde ha tomado amplias partes del territorio, lo que ha suscitado la alarma internacional y ha llevado a Obama a superar sus reticencias a intervenir en el complicado escenario sirio para acabar con la amenaza yihadista.

La ofensiva contra los radicales ha dejado en un segundo plano los esfuerzos de mediación que lleva a cabo De Mistura en Siria, que visita por primera vez desde su nombramiento en julio, e incluso se ha convertido en el tema central de sus conversaciones con los sirios.

Pese a reconocer la importancia de combatir a los extremistas, De Mistura sugirió hoy que debería ir en concordancia con las resoluciones internacionales.

"Se debe hacer frente a los grupos terroristas, eso está claro", dijo el mediador a los periodistas en la capital siria.

Aun así, hizo hincapié en la necesidad de que toda acción esté de acuerdo con la resolución 2170 del Consejo de Seguridad de la ONU, que contempla sanciones contra los grupos extremistas Estado Islámico y el Frente al Nusra, filial de Al Qaeda en Siria.

Para De Mistura, la lucha antiterrorista y la aceleración del proceso político podrían mejorar la situación de seguridad y la vida cotidiana de las familias sirias: "Ambas deberían ir mano a mano", opinó.

En el tercer y último día de su estancia en Damasco, De Mistura se entrevistó con Al Asad, quien subrayó la relevancia de dar prioridad a la lucha contra el terrorismo porque "se ha convertido en una amenaza para todo el mundo".

El presidente sirio ofreció al mediador el "apoyo y la cooperación necesaria para tener éxito en su misión por el interés del pueblo sirio y para encontrar una solución que garantice el fin del terrorismo".

Según Al Asad, cualquier progreso en ese aspecto reforzará la reconciliación nacional, que se está llevando a cabo en varias áreas de Siria, como punto de partida para un diálogo entre los sirios.

De Mistura llegó hace dos días a Siria en una tentativa de buscar una salida política a la guerra, que ha entrado ya en su cuarto año, tras el fracaso de sus dos predecesores en el cargo.

Este diplomático fue nombrado como enviado especial para Siria en julio por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en sustitución de Lajdar Brahimi, que dimitió el 31 de mayo.

El régimen sirio se mostró muy crítico con Brahimi, al que acusó de ser "parcial", por rechazar la celebración de elecciones presidenciales en junio, que ganó Al Asad, al considerar que estas dinamitaban cualquier oportunidad de diálogo entre el Gobierno y la oposición.

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