Sube la presión sobre Portugal mientras Cavaco busca salida a la crisis

  • Lisboa.- Los problemas financieros de Portugal sufrieron hoy otra vuelta de tuerca, con subida de intereses y bajada de nota de sus bancos y empresas, mientras el presidente del país, Anibal Cavaco Silva, guarda silencio sobre la formación de Gobierno.

Lisboa.- Los problemas financieros de Portugal sufrieron hoy otra vuelta de tuerca, con subida de intereses y bajada de nota de sus bancos y empresas, mientras el presidente del país, Anibal Cavaco Silva, guarda silencio sobre la formación de Gobierno.

Seis días después de la dimisión del primer ministro socialista luso, José Sócrates, los contactos públicos de Cavaco para decidir cómo le sustituye se redujeron hoy a una entrevista con el presidente del Parlamento, el socialista Jaime Gama, de la que nada trascendió.

No obstante, las declaraciones y gestos públicos sobre la crisis política lusa apuntan a que el jefe de Estado y líder conservador puede convocar elecciones, como le piden todos los partidos, sin intentar formar otro Gobierno con el Parlamento actual, en el que los socialistas son la primera fuerza, pero sin mayoría absoluta.

Entretanto, la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor's anunció hoy que ha decidido rebajar la nota de las cinco principales entidades financieras de Portugal, debido a sus cada vez más difíciles condiciones para obtener liquidez.

Además, la presión de los mercados sobre Portugal continuó intensificándose y llevó hoy los intereses que penalizan sus obligaciones a diez años a cotizar al 7,82 por ciento, un nuevo máximo histórico.

Standard & Poor's también bajó la nota de dos grandes empresas lusas, la eléctrica EDP y REN, la sociedad estatal responsable de la red eléctrica, en tanto otra agencia, Fitch, colocaba en vigilancia negativa a la concesionaria de autopistas Brisa.

Tanto Standard & Poor's como Fitch bajaron la semana pasada, en dos niveles, la calificación financiera de Portugal, que sólo mantuvo su riesgo crediticio en las listas de la otra gran agencia de notación, Moody's, aunque ya la había recortado también en dos escalones un par de semanas atrás.

Las rebajas de nota se produjeron en cadena por la debilidad política de Portugal y la posibilidad de que no aplique las medidas de ajuste exigidas por Bruselas tras su rechazo en el Parlamento la semana pasada, que motivó la renuncia del primer ministro.

Cavaco decidió hoy convocar al Consejo de Estado, un organismo consultivo que reúne a una veintena de personalidades políticas y cuyo dictamen es preceptivo antes de disolver el Parlamento.

Pero el jefe de Estado no se reunirá con su organismo asesor hasta el jueves, tras la visita de dos días que inicia este martes a Portugal la presidenta de Brasil, Dilma Roussef.

El viernes, después de su encuentro con los partidos políticos que no mereció ningún comentario del presidente, todas las formaciones se declararon en cambio a favor de celebrar elecciones anticipadas en mayo o junio.

El dimisionario Sócrates, que el domingo fue reelegido secretario general del Partido Socialista con un 93,3 % de los votos de sus militantes, se mostró reconfortado por el apoyo de su organización y dispuesto a lanzarse a la arena electoral.

Las encuestas difundidas desde su renuncia predicen, sin embargo que será derrotado por el principal partido de la oposición, el Social Demócrata (PSD, centroderecha), que tiene alrededor del 40 % de las intenciones de voto, cerca de diez puntos más que los socialistas, desgastados por seis años de Gobierno y la adopción de las más duras políticas de austeridad que recuerdan los portugueses.

El presidente del PSD, Pedro Passos Coelho, que propició la caída del Gobierno al no abstenerse en la votación del plan de ajuste, al contrario de lo que hizo en otras tres ocasiones en el último año, se ha lanzado ya a perfilar el programa del Ejecutivo que espera formar tras las próximas elecciones.

Passos Coelho ha asegurado que cumplirá los compromisos de reducción del déficit público establecidos con Bruselas y que mantendrá la severa política de control del gasto estatal en vigor.

Pero no se ha mostrado tan preocupado como Sócrates por la posibilidad de que el país tenga que pedir ayuda financiera externa e, incluso, ha aclarado que el Gobierno dimisionario tendría facultad para solicitarla.

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