El comisario va a por todas

Temor en la Fiscalía al contraataque de Villarejo en la investigación de Tándem

Su libertad de movimientos e intervenciones públicas contrarrestan las acciones que se pongan en marcha para acelerar el cierre de los sumarios de las 30 piezas del caso y transformar en juicio las que se pueda.

Villarejo en la Audiencia nacional para testificar en el caso 'Tándem'
Temor en la Fiscalía al contraataque de Villarejo en la investigación de Tandem.
EFE

La salida del comisario Villarejo de la cárcel, tras un duro enfrentamiento entre la Fiscalía Anticorrupción y la Audiencia Nacional, supone una merma para el trabajo de los fiscales y los investigadores de toda la trama, que van a ver cómo el principal acusado de la causa contrarresta cualquiera de sus iniciativas desde los medios y con la información que aún maneja sobre todas las aristas del caso. Fuentes cercanas a la Fiscalía aseguran que, cuando menos, la excarcelación del policía va a acelerar el cierre de la instrucción de muchas de las piezas, que estaban ya avanzadas y pendientes de decidir si se abre juicio oral para delimitar responsabilidades, se agrupan por tener nexos comunes (como en el primero de los juicios que se va a celebrar en diciembre) o, simplemente, se archivan.

Este mismo jueves, tras la declaración el comisario en dos de las causas abiertas contra él, ha estado diez minutos explicando su postura a los medios de comunicación y anunciando a bombo y platillo su intención de ‘tirar de la manda’ para “desenmascarar” a los verdaderos culpables de todas las tramas que se le imputan. Por más que desde la propia prisión Villarejo ya operaba a través de familiares y testaferros para sacar provecho a la información que atesora, su libertad le permite estar ahora más preparado ante cualquier registro o el descubrimiento de datos que se derive de la desencriptación de los documentos que hasta ahora le han sido incautados.

El elevado volumen de información acumulada en la investigación de la causa y las dificultades para desenmarañarlo han sido uno de los grandes hándicaps de los investigadores al servicio del juez y de la Fiscalía Anticorrupción, algo que se torna más complicado ahora si tenemos en cuenta que el comisario puede manejar las pruebas que aún tenga en su poder para contrarrestar cualquier acusación adicional que se le haga. Según explican fuentes jurídicas, aunque nadie puede dudar del nivel profesional ni el trabajo de los cuatro fiscales que están con la macrocausa, además del juez Manuel García Castellón, las indagaciones se les complican con Villarejo en activo y con acceso a todos los medios de comunicación para hacer valer sus tesis.

El principio del fin

“El gran problema del caso Villarejo es que no hay caso”, señalaba hace apenas un año y reiteraba este jueves uno de los abogados implicados en la causa como defensores de las empresas implicadas, a la vista de que en los últimos doce meses ha habido dos circunstancias legales que han marcado el futuro de la instrucción de forma importante. La primera ha sido el desarrollo de la pieza ‘Kitchen’ y del caso de los ‘papeles de Bárcenas’, que han dejado claro que a Villarejo se le podía contratar como empresario, tal y como lo había hecho hasta el Gobierno de Rajoy con Fernández-Díaz en el Ministerio del Interior y la ‘policía patriótica’.

Fuentes del ámbito fiscal aseguran que ese hecho deja muy reducida la posibilidad de probar el cohecho (activo o pasivo) de las muchas empresas que contrataron los servicios de espionaje, de forma que se reducen las opciones de probar otros delitos como la revelación de secretos o la administración desleal. Queda pendiente saber si para lograr sus fines el comisario utilizaba medios que rozaban la legalidad o no, pero probar en un juicio la relación directa (causa efecto) entre esa manera de hacer las cosas y las empresas implicadas es muy difícil, explican.

La segunda gran cuestión a tener en cuenta y de la que ya se mostró malestar desde la parte judicial fue la llamada ‘doctrina Iglesias’: la Audiencia Nacional determinó a mediados del año pasado que juez del caso debe ocuparse únicamente de las cuestiones que incumban al espionaje que hacía Villarejo y sus consecuencias legales, y dejar aparte cualquier delito adicional que pueda surgir en materia fiscal o de otro orden jurídico.

El colofón de ese tira y afloja de la Audiencia Nacional con la Fiscalía y con el juez ha sido la decisión de colocar el primer juicio, que aglutina tres piezas (Iron, Land y Pintor) en diciembre, fuera del plazo de la prisión preventiva de Villarejo. Fuentes cercanas a Anticorrupción no ocultan el enfado que provocó esa fecha, dado que les obligaba a sacar de prisión al comisario antes de lo previsto, (para tener margen por si hay que volver a decretar su ingreso en preventiva durante la celebración del juicio, explican expertos en procesal) y coartaba en gran medida su capacidad de maniobra frente a los tentáculos del procesado.

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