Miércoles, 20.11.2019 - 08:00 h
Bajo amenaza de muerte

Primer día en prisión de Juanín: aislado y alejado de la 'Cañada Real' de Valdemoro

El presunto asesino de Lisette y Montserrat en el tiroteo en Aranjuez tiene protección y sale a comer y al patio cuando no hay otros presos.

El hombre que mató a tiros a dos excuñadas en Aranjuez pasa  a disposición judicial
El hombre que mató a tiros a dos excuñadas en Aranjuez pasa a disposición judicial. / Europa Press

Juanín ya está en la cárcel pero eso parece no bastar para la familia de las víctimas del tiroteo en el que perdieron la vida Lisette F.J., de 35 años y Montserrat F.J., de 23. El patriarca de los Fernández ha intentado poner calma en el segundo entierro al que asiste la familia en 48 horas, pero son varios los que siguen clamando venganza: "Ojo por ojo y diente por diente". Y lo tienen claro: "Ese muere en la cárcel. Ahí tenemos muchos contactos", se escucha a las puertas del cementerio.

El detenido, de 38 años, ha pasado su primera noche en prisión después de acudir al juzgado del que salió por la puerta de atrás. En la principal estaban los familiares de las mujeres fallecidas increpándole y rotos de dolor. Las amenazas eran constantes. Juanín llegó a la cárcel sobre las cuatro de la tarde del pasado miércoles. Los primeros días los va a pasar en una celda del módulo de respeto. Todo el día estará acompañado por un preso de confianza al que llaman 'ordenanza'. Su celda sólo se abrirá para bajar a comer o al patio (hasta cuatro horas) pero nunca coincidirá con el resto de reclusos. En la prisión se le ha aplicado el artículo 75.2, que contempla medidas excepcionales para salvaguardar su vida.

En este módulo puede estar hasta cinco días, aunque en algunos casos se amplia dicho plazo. De ahí, lo más probable es que pase al módulo 2 para evitar así que acabe en cualquier otro de los que se conocen como la 'Cañada Real' por la cantidad de presos de etnia gitana que hay internados. Si la dirección lo considera y ve que hay un riesgo extremo a la hora de proteger su vida,  también podría solicitar el traslado a otro centro penitenciario. 

Los funcionarios de prisiones aseguran que para proteger a presos que llegan en estas situaciones los medios son cada vez más escasos. En algunos módulos podría quedarse solo un agente cuando un grupo de ellos son llevados a alguna actividad. 

Sobre Juanín pesan las imputaciones de la supuesta comisión de dos delitos de asesinato, otro de tentativa y por tenencia ilícita de armas. Una separación conflictiva le habría llevado a cometer una venganza en la que acabó asesinando presuntamente a tiros a sus dos excuñadas.  

Los familiares de las víctimas están "hechos polvo", dice Goyo, tío de las fallecidas y patriarca de los Fernández. Aseguran que a su mujer, Celes, "cuando no la cortaba la cara la pegaba". Ese tortuoso matrimonio habría acabado con ella "separándose cada vez más" y con sus hermanas fallecidas. Desvela el familiar que Celes se habría ido con un cuñado del presunto asesino y que "en lugar de ir a por ellos ha ido a por las muchachas". También asegura que los familiares de Juanín "tenían que saberlo y se podía haber evitado". Relata que en la casa de los Mendoza "no los de toda la vida de aquí sino de los que llegaron de otras localidades" no queda nada porque se fueron antes "y se han llevado todo, hasta los televisores".

En declaraciones a Espejo Público ha vuelto a relatar como sucedió todo. "Las disparó como si fuesen perros", asegura. Lisette habría ido a recoger un patinete de unos de los niños que esa noche estaba jugando en el patio entre los bloques cuando Juanín sacó el arma. "Le dijo que no disparara pero lo hizo a bocajarro. Su hermana se tiró encima para cubrirla y le disparó en la espalda". 

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