Martes, 11.12.2018 - 04:39 h
Los independentistas fracasan en su intento de nombrar president

Torrent celebra un pleno simbólico en el que pide unidad y ataca al Estado español

El PP abandona el pleno al considerarlo un fraude de ley, Arrimadas arremete contra la locura independentista y PSC habla de inutilidad política.

La sesión del Pleno catalán se suspende, pero se mantiene como una sesión de debate
La sesión del Pleno catalán se suspendió, pero se mantuvo como una serie de discursos simbólicos.

A falta de realidades y ante el fracaso de una independencia que ha acabado con sus promotores en la cárcel, Torrent optó por el simbolismo. Avisado por el Gobierno de que celebrar el pleno de investidura podría acarrearle consecuencias legales, el president del Parlament pisó el freno y convirtió el Parlament en un nuevo circo en el que los partidos dieron su opinión de la realidad catalana. Turull, con lágrimas en los ojos, pedía una investidura y que le votaran, pese a estar preso, pero no fue así. Mejor discursos y aplausos que enfrentarse cara a cara con Llarena.

El PP, por boca de Albiol, dejó claro que no iba a participar en un nuevo uso fraudulento del Parlament y abandonó el pleno. "Si finalmente su decisión es seguir hacia adelante con la ronda intervenciones, nosotros lo consideramos no aceptable, es un fraude de ley y abandonaremos la sesión" declaró. 

No lo hizo así Inés Arrimadas, que defendió con vigor a esa mitad de Cataluña que ve con "tristeza y preocupación" que los independentistas hayan abandonado el seny, los mismos que "ya no saludan a sus rivales por los pasillos" apostilló para dejar caer una especie de apartheid nacionalista. Apropiado o no, lo cierto es que Mandela fue una de las banderas soberanistas, el hombre que unió un país, lo contrario que han hecho los políticos independentistas catalanes. 

Arrimadas puso el dedo en la llaga. Nadie pensaba que la justicia llegara tan lejos en España. Pero sí. "Se creían ustedes que estaban luchando contra Rajoy y estaban enfrentándose contra un estado democrático europeo del siglo XXI", les espetó, no sin antes echarles en cara que los autónomos de Cataluña no pueden hacer lo mismo que Rovira: huir de una realidad cada día más dramática. 

Arrimadas también repitió una frase que había pronunciado antes Torrent: "No es normal", pero en sentido contrario. No es normal que los políticos independentistas huyan de las justicia, ni que el president del Parlament haga un discurso político en clave ERC, ni que este defienda solo a una parte del mismo (era triste ver cómo los aplausos tras los discursos de 15 minutos se repartían en dos bloques). Durante su intervención en el Parlament, Arrimadas dejó claro que el procés había sido un "fracaso colectivo": "¿A quién ha servido el procés? ¿Quién ha salido beneficiado?. ¿Para qué?. (...). ¡Ya está bien!. Por favor, ¡ya basta de procés! Comencemos a coser la sociedad catalana, comencemos a trabajar por la convivencia", casi suplicaba la líder de Ciudadanos.

Miquel Iceta cumplió con el perfil del PSC . Respeto al poder judicial, pero calificando los encarcelamientos de "desproporcionados". Cree que el reglamento no se ha cumplido... pero ha justificado a Torrent y su pleno simbólico porque "vivimos en un país con el corazón encogido". No ha podido evitar Iceta recordar a las familias de los encarcelados "que hoy lo están pasando peor". Y siempre con su ilusión de alcanzar el poder, ha llamado a lograr "amplísimas mayorías" para recuperar el autogobierno.

Parece que la idea de un gobierno transversal progresista rondaba en el ambiente porque el presidente del grupo parlamentario de Catalunya en Comú-Podem, Xavier Domènech, llamaba a formar un "frente democrático para la lucha de derechos y libertades" en Cataluña que "políticamente debería ir desde la CUP, como mínimo, hasta el PSC".

"Es la única posibilidad de salir de esta situación", ha asegurado. No ha faltado la crítica a la resolución judicial del juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena que, según Domènech, persigue "un solo objetivo", que es "apartar de la vida pública" a los principales líderes independentistas, "en una lógica de vencedores y vencidos que es la peor lógica que puede haber en democracia. Aquí no hay justicia, de ningún tipo. Ni apariencia de justicia. La resolución judicial juzga voluntades, juzga ideas. No juzga hechos", ha lamentado.

El diputado de Junts per Catalunya (JxCat) Quim Torra ha pedido unidad al independentismo frente a la "deshumanización" de los partidos que apoyan la aplicación del artículo 155 de la Constitución, y ha lanzado una promesa para su compañero de filas encarcelado Jordi Turull: "No fallaremos".

"Conjurémonos para persistir y para ganar porque solo así Jordi y el resto de presos políticos y exiliados volverán a ocupar los escaños que, como nosotros, ya les echan de menos" ha apuntado, no sin antes destacar que Cataluña debe ejercer "la autodeterminación como autoprotección", para acabar desvelando lo que es su concepto de democracia:  "Los independentistas estamos aquí por la voluntad de la gente. Solo a ellos debemos obediencia". ¿La ley?

Torra no paró ahí y reclamó al Gobierno a "convencerles" para seguir dentro de España. Sí reconoció que Cataluña no podía seguir así ni un segundo más, pero por el 155. No faltó el ataque a Arrimadas por el tuit de Rivera que señaló tras las encarcelaciones que el último golpista apague la luz y la ha espetado si ese es el respeto que pregona.

Por su parte, la diputada de la CUP Natàlia Sànchez llamó al soberanismo a mantenerse "firmes ante la suspensión de la democracia" y  crear "un frente amplio contra la represión y la regresión de derechos que, a su juicio, se produce en España.

"Llenaremos las calles para vaciar las prisiones", ha amenazado  no sin antes acusar al juez Llanera directamente de prevaricar y de demolir el Estado de Derecho. No ha faltado el recuerdo sobre la Monarquía cuando la representante de la CUP ha hablado de un "un amplio frente contra la represión y la regresión de los derechos en la España de Felipe VI".

Torrent se reservó el alegato final, cual líder político (muy cauto al no saltarse la ley, pero no tanto para tener visibilidad y así ascender en el ideario independentista), para decir en el Auditorio del Parlament  que España era un régimen autoritario, que no se había suspendido un pleno sino la democracia misma (la advertencia del Gobierno sí hizo su efecto), y pedir un frente unitario en defensa de la democracia, la libertad y la pluralidad ante el autoritario Estado. Habló, eso sí, solo para los independentistas y los familiares de los encarcelados. Sus afinidades ya habían quedado claras en el Parlament, pero Torrent no pudo evitar ser protagonistas del broche final. En él llama a hacer un frente unitario para defender la democracia.

"Nos encontramos en un proceso de involución democrática sin precedentes", dijo Torrent para dejar claro eso de "no pararemos", y "lo conseguiremos". El presidente del Parlament no dejó títere con cabeza. Sentenció que este estaba siendo asediado por los tribunales, que no había separación de poderes, que la batalla era durísima, pero que ganarían.  Más show en otra jornada para olvidar. Las mismas palabras se oyeron a otros líderes independentistas. La realidad es que los que no han huido están en la cárcel o han dejado ya la política. Al final, los soberanistas acabaron cantando el himno catalán. 

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