Tres años por conducir temerariamente y provocar un accidente con una muerte

  • Santander.- Un Juzgado de Santander ha condenado a tres años de cárcel a un conductor que había bebido y fumado un porro y que, al circular de forma temeraria y a velocidad de 160 kilómetros por hora, tuvo un accidente en el que murió una de las chicas que llevaba en su vehículo.

Tres años por conducir temerariamente y provocar un accidente con una muerte
Tres años por conducir temerariamente y provocar un accidente con una muerte

Santander.- Un Juzgado de Santander ha condenado a tres años de cárcel a un conductor que había bebido y fumado un porro y que, al circular de forma temeraria y a velocidad de 160 kilómetros por hora, tuvo un accidente en el que murió una de las chicas que llevaba en su vehículo.

El acusado, Sergio V.E., tendrá además que indemnizar al esposo y al hijo de la fallecida con más de 12.700 euros, que se suman a una cantidad que ya había entregado antes del juicio, que se celebró el pasado mes de abril en el Juzgado de lo Penal número 3 de Santander.

La sentencia también prohíbe a esta persona que conduzca durante cinco años.

El acusado ha sido condenado por sendos delitos de homicidio y lesiones por imprudencia grave y por otro contra la seguridad del tráfico, y se le ha aplicado la atenuante de dilaciones indebidas, ya que los hechos ocurrieron en 2004.

La pena que se ha impuesto a Sergio V.E. se corresponde con lo que pidió en la vista el Ministerio Fiscal. Las acusaciones particulares, ejercidas por la madre y la hermana y el marido y el hijo de la fallecida, solicitaban una condena algo mayor, de cinco años de prisión.

Según explica la sentencia, los hechos ocurrieron hace cinco años, en la madrugada del 12 de diciembre de 2004, cuando el acusado se ofreció a llevar a casa en coche a la fallecida y a su hermana, aunque había ingerido una importante cantidad de bebidas alcohólicas y había fumado un porro.

Al parecer, este chico había estado bebiendo alcohol junto a la hermana de la fallecida y, cuando terminaron, se ofreció a llevarla a casa junto a esta otra persona, que terminaba de trabajar en otro bar en ese momento.

Pero cuando llegó al portal donde vivía la chica que murió en el accidente, que iba en el asiento del copiloto, Sergio V.E. bloqueó las puertas del vehículo e impidió a las dos que salieran.

En ese momento, aceleró, dijo a las dos hermanas que las iba a enseñar como se conduce y comenzó a hacer zig-zag y a dar volantazos de forma intencionada, a una velocidad de 162 kilómetros por hora, muy superior a la permitida (100 kilómetros por hora) y que no era adecuada al tipo de vía por donde circulaban, la N-634.

El acusado no hizo caso de la petición de las hermanas de que parase y, por el contrario, se puso a alardear de sus dotes para dominar el turismo, según indica la sentencia.

Como consecuencia del consumo de alcohol y estupefacientes, y por la elevada velocidad a la que circulaba, el acusado perdió el control del coche a la altura de la localidad de Cerdigo (Castro Urdiales), cuando iba a trazar una curva a la izquierda.

El turismo se salió de la carretera por el margen derecho, colisionó de forma lateral con un quitamiedos y después frontalmente con un tramo de valla metálica protectora, que se introdujo por un compartimento del motor hasta llegar a la parte del copiloto.

A raíz de este suceso, la chica que ocupaba ese asiento falleció inmediatamente.

La sentencia explica que, debido a la velocidad a la que iba, y pese a ese impacto, el vehículo siguió su trayectoria por el arcén otros 30 metros y arrancó doce metros de valla protectora que lo atravesaron.

Al final, el coche se detuvo al chocar con una señal cuya base de sujeción quedó arrancada.

Debido al accidente, la hermana de la fallecida sufrió policontusiones, dolor de cervicales, tumefacción y deformidad del dorso de la mano y, para sanar, requirió un collarín, además de medicamentos y rehabilitación. Tardó en curarse 90 días, en los que estuvo impedida para el desarrollo de sus tareas.

Cuando la Guardia Civil acudió al lugar de los hechos y le sometió a la prueba de la alcoholemia, Sergio V.E. dio positivo, con niveles de 0,4 miligramos de alcohol por litro de aire espirado.

La juez destaca que el consumo de alcohol y de sustancias estupefacientes "mermaban de forma ostensible" las facultades psicofísicas de Sergio V.E. y disminuían sus reflejos para conducir.

La titular del Juzgado subraya que los elementos probatorios examinados en el juicio desmienten las afirmaciones exculpatorias que manifestó el acusado y asegura que no cabe cuestionarse que su conducción no fuera temeraria, puesto que superaba en exceso y "notoriamente" la velocidad permitida.

Además, justifica la condena por homicidio y lesiones por imprudencia grave en el comportamiento de Sergio V.E. y recuerda que esta persona había bebido.

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