Túnez celebra entre dignatarios la adopción de su Constitución democrática

  • Las autoridades tunecinas celebraron hoy con la presencia de dignatarios y representantes de numerosos países la adopción de su primera Constitución democrática, que marca un hito hacia el fin de una tortuosa transición que arrancó en enero de 2011 tras la caída del dictador Zin el Abidín Ben Ali.

Miguel Albarracín

Túnez, 7 feb.- Las autoridades tunecinas celebraron hoy con la presencia de dignatarios y representantes de numerosos países la adopción de su primera Constitución democrática, que marca un hito hacia el fin de una tortuosa transición que arrancó en enero de 2011 tras la caída del dictador Zin el Abidín Ben Ali.

En una ceremonia organizada en la Asamblea Nacional Constituyente, donde la medianoche del 26 al 27 de enero los parlamentarios tunecinos aprobaron por una amplia mayoría la Ley Fundamental, los representantes de los países e instituciones invitados se deshicieron en halagos a la nueva Carta Magna y a la transición política.

La ceremonia comenzó con los discursos que pronunciaron el presidente del Parlamento, Mustafa ben Yafar; el jefe del Estado, Monsef Marzuki, y el del Gobierno, Mehdi Yuma.

Tras ellos intervino el presidente francés, François Hollande, quien subrayó que la nueva Constitución "confirma que el islam es compatible con la democracia".

Hollande insistió en que la transición democrática tunecina "puede servir de ejemplo y de referencia a otros países", especialmente a los países árabo-musulmanes, pero también a cualquier otro, porque, señaló, "Túnez no es una excepción, es un ejemplo".

"Vosotros inspiráis el combate difícil, doloroso, de aquellos que en el mundo árabe y en otras partes luchan, combaten por la libertad", dijo Hollande en un vibrante discurso que fue interrumpido en varias ocasiones por los aplausos de los presentes.

Para Hollande la Constitución establece un régimen democrático y participativo dentro del marco del Estado de Derecho y proclama el pluralismo, la separación de poderes, el buen gobierno y la independencia de la justicia.

En la misma línea, el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, destacó que la nueva Carta Magna tunecina "garantiza las libertades fundamentales".

El heredero de la corona de España hizo hincapié también en el "gran momento" histórico que está viviendo Túnez y, como el resto de mandatarios, le deseó "un futuro lleno de paz, de libertad y de prosperidad".

"Shukran wa Mabruk" (Gracias y Enhorabuena) dijo en árabe el príncipe Felipe para despedirse en un discurso leído casi en su totalidad en francés, excepto una frase en español en la que estableció un paralelismo entre la transición española y la tunecina.

En la ceremonia, que arrancó con la lectura de varias aleyas coránicas, las tres máximos autoridades tunecinas quisieron resaltar el espíritu de concordia y el consenso alcanzado entre las distintas fuerzas políticas y sin el cual no se hubiera podido concretar el texto constitucional.

En su proceso de elaboración, que se retrasó más de un año, fue necesaria la mediación de la sociedad civil a través del conocido como Cuarteto, formado por la Unión General de Trabajadores Tunecinos (UGTT), la Patronal (UTICA), la Liga Tunecina de los Derechos Humanos (LTDH) y la Asociación de Magistrados.

Los asesinatos en enero y julio de 2011 de los políticos opositores Chukri bel Aid y Mohamed al Brahmi, cuyos retratos fueron visibles hoy durante toda la ceremonia, desataron una profunda crisis entre el Gobierno islamista del partido Al Nahda y la oposición, que se prolongó hasta el pasado diciembre.

Los desencuentros bloquearon la débil transición y provocaron un mayor deterioro económico al que se sumó el estallido de enfrentamientos entre grupos armados salafistas y las fuerzas de seguridad.

La intervención del Cuarteto, después de que incluso las actividades parlamentarias hubieran quedado suspendidas en agosto por decisión del presidente de la cámara, favoreció un deshielo de las tensiones que se materializó en la adopción de una hoja de ruta el 5 octubre del año pasado.

A partir de ese momento, el acercamiento entre oposición y Gobierno se aceleró hasta que en diciembre se eligió un nuevo primer ministro de consenso, Mehdi Yuma, que debería sustituir al ejecutivo del islamista Ali Laridi.

El 3 de enero, la Asamblea Nacional Constituyente redobló sus esfuerzos para sacar adelante el texto constitucional y constituir la Instancia Superior Independiente para las Elecciones (ISIE) que deberá fijar y supervisar los próximos comicios.

El avance de los diputados en las discusiones maratonianas de los 146 artículos de la Carta Magna marcó un punto de inflexión que favoreció la renuncia del Ejecutivo de Laridi.

Las renuncias realizadas por unos y otros en favor del consenso permitió que entre el 26 y el 28 de enero, se aprobara la primera constitución democrática de Túnez y la segunda desde la independencia del país, en 1956, y de un Gobierno tecnócrata formado por ministros sin adscripción política.

Tras las celebraciones de hoy, el país deberá continuar avanzando hacia el final de la transición, que quedará señalado con la celebración de los comicios presidenciales y legislativos, cuya fecha aún está por fijar.

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