Viernes, 18.01.2019 - 23:55 h
Un año de inestabilidad

Un año tras el 1-O: seis cifras que ilustran el deterioro de la economía de Cataluña

El desplome de la inversión exterior y la fuga de empresas lastran el desempeño de la economía catalana y reduce su capacidad para crear empleo.

Gráfico Cataluña, un año después del 1-O

En un plazo de poco más de un año Cataluña ha pasado de liderar la recuperación económica de España a situarse en el grupo de autonomías que crecen por debajo de la media. Los datos del Modelo de Alta Frecuencia del Centro de Predicciones Económicas, que estiman el ritmo de crecimiento de las comunidades autónomas mes a mes, revelan que el pasado mes de junio Cataluña ya crecía por debajo de la media nacional cuando llevaba en el pelotón de cabeza desde el inicio de la reactivación.

De crecer al 3,4% a hacerlo al 2,6%. Los institutos de análisis económico no dudan en atribuir al efecto del 'procés' el deterioro de la situación económica en Cataluña, que en los últimos meses ha tenido la fuga de empresas y la congelación de la inversión exterior como dos de los signos más evidentes de la reacción del mundo del dinero a la inestabilidad social y económica en la región.

Cerca de 3.000 empresas 'fugadas'. Si hay un fenómeno que ha ilustrado el impacto negativo del pulso secesionistas desencadenado tras el intento de celebración del referéndum ilegal del 1-O de 2017 ha sido la fuga de empresas. Sabadell, Gas Natural, La Caixa, AXA o Codorniu decidieron 'mover' su sede social y fiscal a otras latitudes para esquivar la prima de riesgo derivada de la inestabilidad de la situación social y política en Cataluña. Según el último saldo cerrado al cierre del mes de junio en torno a 3.000 empresas habían abandonado Cataluña desde el 1-O. Pocas han regresado: la más emblemática, Aguas de Barcelona

100 millones menos de inversión extranjera. Los inversores huyen de la inestabilidad. Y así lo ha mostrado el Registro de Inversiones de Extranjeros que regularmente actualiza el Ministerio de Industria. En el primer semestre del año, Cataluña apenas captó el 8% de la inversión extranjera en España, mientras que la Comunidad de Madrid atrajo el 70% del total. En los primeros seis meses del año, los inversores foráneos invirtieron 993 millones en Cataluña, la mitad que en 2017

Mil empresas creadas menos y 200 millones no invertidos. El menor apetito de los inversores ha impactado sobre la tradicionalmente efervescente iniciativa empresarial catalana. Los datos del Registro Mercantil revelan que en el primer semestre del año se activaron un millar de proyectos empresariales nuevos menos que en 2017: 9.915 frente a 10.959, y que el capital movilizado para la creación de nuevos proyectos empresariales se redujo casi a la mitad, de 564 a 371 millones.

Cerca de 150 empresas más en quiebra. En 2017 el porcentaje de empresas catalanas en concurso de acreedores sobre el total nacional respondía más o menos al peso de la economía catalana en el conjunto de España. En 2018 esa relación se ha desequilibrado. Una de cada cuatro empresas que han solicitado concurso de acreedores a lo largo de este año tiene su sede en Cataluña, después de que la cifra de quiebras se haya disparado cerca de un 30% en la primera mitad del año, según los datos del Registro Mercantil.

40.000 empleos menos creados en el último año. Hace apenas un año el ritmo de creación de empleo - medido según los datos de afiliación a la Seguridad Social - en Cataluña se situaba en el 3,77%, por encima del 3,45% de la media nacional, después de haber generado cerca de 120.000 nuevos empleos en el espacio de un año. Doce meses después esa cifra se ha reducido a poco más de 80.000 nuevas afiliaciones registradas y el ritmo de generación de nuevos afiliados ha caído hasta el 2,46%, ya por debajo de la media nacional, del 2,89%.

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