Miércoles, 26.09.2018 - 07:15 h
También buscan la mochila de Paula

Una empresa de rastreo obtiene datos sobre el arma del crimen de Susqueda

Los buzos se sumergirán para explorar los puntos marcados por el novedoso sistema electromagnético.

Jordi Magentí, el presunto autor del crimen de Susqueda, asesinó a su mujer
Una empresa de rastreo obtiene datos sobre el arma del crimen de Susqueda / EFE

La empresa Falcon High Tech, especializada en rastreos en el campo de la geofísica de alta tecnología, rastreó junto a los Mossos el pasado 3 de abril el fondo de tres hectáreas del pantano de Susqueda en busca del arma que mató a la pareja del Maresme y de la mochila de ella y obtuvo varios "positivos".

El director técnico de la empresa, Luis Avial, que colabora desinteresadamente con la Unidad Central de Desaparecidos (UCPD) que lleva la investigación del asesinato de Marc Hernández y Paula Mas, buscó el arma del crimen, una posible carabina del 22, y la mochila que llevaba Paula, posiblemente con los terminales móviles de los jóvenes en su interior, además de otros objetos desaparecidos.

Los Mossos tienen ya en su poder el informe final y ahora los buzos tendrán que sumergirse en los diversos puntos marcados con "anomalías electromagnéticas" donde podría haber objetos de características similares a los que se buscan. "Les queda una labor extremadamente difícil", ha asegurado Avial. 

Los investigadores determinaron la zona de interés en unas tres hectáreas ubicadas entre la playa situado al frente de la zona de la Rierica -de fácil acceso con el kayak y donde el presunto asesino, Jordi M., estuvo con su mujer el 25 de agosto-, la Rierica -donde pescaba el sospechoso- y los lugares donde aparecieron los cuerpos de Marc y Paula.

Antes de sumergirlo, lo calibraron con la huella o carga magnética de una mochila similar a la de la joven y también de una carabina, y ya bajo el agua, con gran dificultad porque quedó enganchado varias veces, intentó detectar objetos que tuvieran la misma señal magnética, y cuando lo hizo envió una señal a un procesador situado en la barca y marcó varios puntos.

También se utilizó un perfilómetro, un aparejo parecido al gradiómetro, con dos antenas, que va colocado en la barca y lleva a cabo un rastrillado en línea: una antena emite una señal y la otra la recoge y detecta si en ese espacio hay un objeto de las frecuencias magnéticas que se están buscando.

Una vez entregado el informe a los Mossos, los buzos se sumergirán en las aguas de Susqueda, lo que para Avial serán "unos trabajos de dificultad extrema", teniendo en cuenta que "hay grandes cantidades de lodo que dan una visibilidad casi nula o de 10 centímetros, lo que les obligará a ir palpando, con muchas rocas, árboles y siluros de hasta 100 kilos".

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