Lunes, 17.06.2019 - 13:20 h
Elecciones municipales 26M

Joan Ribó revalida su victoria en Valencia y consigue 10 escaños para Compromís

Le sigue el PP con 8 y con uno menos el PSPV. Las dos formaciones de izquierdas llegan a los 17 necesarios para seguir al frente del consistorio.

Fotografía de Joan Ribó, alcalde de Valencia.
Joan Ribó, alcalde de Valencia. / EFE.

Joan Ribó va camino de repetir nuevo mandato al frente del Ayuntamiento de Valencia. El candidato de Compromís y alcalde en funciones ha logrado mantenerse a la cabeza de los comicios de este domingo durante todo el escrutinio al sumar 10 escaños y conseguir por primera vez la victoria de la formación en la capital valenciana. Le ha seguido muy de cerca el PSPV aunque finalmente se ha quedado por detrás del PP al sumar siete escaños. Eso sí, las cifras dan para que las dos formaciones de izquierdas vuelvan a hacer 'pinza' en el consistorio valenciano y reediten el 'Pacto de la Nau', sellado hace ahora cuatro años entre los mismos actores y Unides Podem-Esquerra para poner fin a más de dos décadas de gobernanza popular. 

Precisamente, la candidata de los populares María José Catalá y su formación han sumado poco más del 21 por ciento de los votos, lo que supone ocho escaños del consistorio; uno menos ha conseguido Ciudadanos (exactamente los mismos que obtuvo en las elecciones de 2015) mientras que Vox irrumpe por primera vez y lo hace con dos escaños. Los resultados de estas autonómicas revelan dos aspectos clave en el territorio valenciano: por un lado, que se trata de la primera derrota electoral del PP en el ayuntamiento (la anterior vez ganó pero con un escaso margen frente a Compromís) y que la suma de todo el bloque conservador no alcanza a la izquierda, puesto que se queda en 16 concejales.

Prueba de que la fuerza de Compromís se centra principalmente en la capital valenciana es que el resultado en las dos otras provincias de la comunidad no es, ni de lejos, tan favorable para la formación de izquierdas. En Alicante, de hecho, el PSPV y el PP han protagonizado casi un empate técnico puesto que ambos consiguen nueve escaños para el consistorio aunque la formación popular les aventaja en dos puntos porcentuales. Victoria, en cambio, de la formación socialista en la ciudad de Castellón con un 34 por ciento seguida del PP con un 23 y de Ciudadanos con un 14 por ciento.

Resaca futbolera

La resaca que vive la ciudad tras la victoria del Valencia en la Copa del Rey se ha dejado sentir no solo en los principales candidatos que no han acudido tan puntuales a su cita con las urnas, como es el caso del propio Ribó, sino también en los ánimos de los votantes. La participación a las 18.00 horas en la provincia de Valencia era del 52,83 por ciento; casi cinco puntos por debajo de la registrada en 2015. En lo que respecta a Alicante el número de votantes también ha caído un 4,3 por ciento, mientas que en Castellón ha sido 3,5 puntos menor que la de los anteriores comicios.

De hecho, el ambiente en el electorado valenciano se podía resumir con el sentir de una ciudadana que, tras depositar su voto, ha confesado que lo importante no eran los resultados de este domingo sino que el equipo de Marcelino ganó ayer al Barcelona y se alzó con la tan ansiada victoria. Y ello pese a que los candidatos a la alcaldía han hecho un claro llamamiento a acudir a las urnas, conscientes probablemente, de que el ambiente festivo y el día de playa que luce hoy en la Comunidad no ayudarían a animar a los valencianos a cumplir con la cita electoral. La candidata popular y exalcaldesa de Torrent, María José Catalá, incluso ha dicho tras depositar su voto en el Instituto Jordi Sant Jordi que su formación salía "con humildad pero mucha garra", en claro símil con la actitud del equipo ‘che’ este sábado. 

La era post-Rita

Aunque el cambio de actores en la política local valenciana ya se produjo hace ahora cuatro años con la irrupción en el ayuntamiento de Joan Ribó, éstas son las primeras municipales sin uno de los bastiones más representativos del PP en Valencia, la fallecida Rita Barberá. Para el recuerdo queda la muy ajustada victoria que consiguió su partido en los comicios de 2015 en los que no pudo ocultar su sorpresa tras pasar de 20 concejales a 10 dejando la puerta abierta a un consistorio de izquierdas. "¡Qué hostia!", expresó la entonces alcaldesa, consciente de que esa victoria en minoría suponía el final de su mandato.

Así fue como PSPV y Compromís sellaron un estratégico pacto de apoyo mutuo en la comunidad y la alcaldía que, en lo respecta a esta última, supuso el fin a 24 años de hegemonía absoluta del PP. Cuatro años después, los lazos entre ambas formaciones no parecen tan fuertes como los iniciales y, prueba de ello, es la intención que tenía la candidata socialista Sandra Gómez de aprovechar los buenos resultados de su partido a nivel autonómico y nacional, y dar el 'sorpasso' a un Ribó que, por el contrario, busca a todas luces reeditar el ya famoso 'Pacto de la Nao' entre las dos formaciones y Unidas Podemos.

Los retos de la ciudad

Y ello no solo con el fin de mantener el bastión local sino también de cara a poder avanzar en las negociaciones de formación de Gobierno en la Comunidad Valenciana. Aunque Ximo Puig decidió adelantar los comicios del Consell haciéndolos coincidir con las generales del pasado 28 de abril, el reparto del futuro gobierno, que volverá a liderar el exalcalde de Morella, sigue en punto muerto. Por eso, la victoria de Ribó en este 26-M va a ser doblemente significativa de cara a una posible reedición del 'Pacto del Botánico' en el que la hasta ahora vicepresidenta de la Generalitat, Mónica Oltra, volverá a jugar un papel clave.

Ya en materia local, el futuro alcalde de Valencia se enfrenta a la concreción de importantes desafíos, algunos de los cuáles se han convertido en todo un lastre para los representantes políticos del lugar; es el caso del soterramiento de las vías del Parque Central (que permitirá la entrada por un túnel subterráneo de los trenes a la ciudad y la conexión de los barrios colindantes) o la renovación del barrio del Cabanyal. Terminado el conflicto social que provocó la propuesta de partición del barrio por la mitad para prolongar la salida al mar de una de las principales avenidas de la ciudad, el reto ahora reside en seguir apostando por la rehabilitación y modernización de uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad en el que los vecinos siguen enfrentándose a serios problemas de convivencia.

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