Jueves, 18.04.2019 - 16:58 h
Trabaja con pacientes en "estado vulnerable"

El perro que reduce la ansiedad y el dolor de los niños del Hospital 12 de Octubre

Zenit es el primer perro que entra en una UCI pediátrica en España y lo ha hecho gracias al proyecto piloto pionero Huellas de colores.

Fotografía de Zenit, el perro del proyecto Huellas de Colores.
Zenit, el perro del proyecto Huellas de Colores. / URJC.

La puerta más "mimada" del Hospital 12 de Octubre, la de la UCI Pediátrica, se ha abierto en 2019 para Zenit, un "golden retriever" de seis años que ha contribuido a que disminuya la ansiedad y el miedo de los niños ingresados, así como a que se reduzca en tres puntos su escala del dolor.

Zenit es el primer perro que entra en una UCI pediátrica en España y lo ha hecho gracias al proyecto piloto pionero Huellas de colores, que consiste en llevar a cabo intervenciones semanales asistidas con pacientes pediátricos con el objetivo de humanizar el ambiente hospitalario y enriquecer la vida emocional de los enfermos y sus familias. 

En marcha durante enero y febrero, Huellas de colores es un programa de apoyo con perros para pacientes "en estado vulnerable", que ha contribuido a disminuir el miedo, la ansiedad e incluso en tres puntos la escala del dolor de los menores ingresados en el hospital madrileño, ha indicado este martes el responsable de la UCI pediátrica, Nacho Sánchez.

La tarde de los miércoles de las primeras semanas del año, Zenit ha acudido a esta unidad de cuidados intensivos para jugar e interactuar con los niños, en los que se ha apreciado una "llamativa mejoría" en sus niveles de ansiedad.

Pero no sólo ha hecho más llevadero el ingreso de los pacientes, también ha aportado bienestar a familias y personal sanitario: "El ambiente de trabajo cambiaba en la unidad. Tanto los médicos como los padres deseábamos que llegara porque nos relajaba a todos", ha asegurado Sánchez.

El responsable de la UCI pediátrica ha destacado que el contacto con el perro permite "'hogarizar' el hospital" y "romper con la rutina", hacer que sea un lugar menos hostil.  

En busca de financiación

Este proyecto se enmarca en el objetivo del centro de lograr que la UCI no sea un entorno cerrado -en la actualidad, las visitas de familiares pueden hacerse las 24 horas de los 365 días del año.

"Con los años, los médicos nos hemos dado cuenta de que hay actitudes que cuidan tanto o más que la medicina clásica", ha sostenido Sánchez, quien está convencido de la utilidad de "enriquecer la vida emocional" de los pacientes más vulnerables, los niños con enfermedades graves o crónicas. Un respiro terapéutico para sobrellevar la hospitalización.

Huellas de colores, una iniciativa conjunta del Hospital 12 de Octubre, la Cátedra Animales y Sociedad de la Universidad Rey Juan Carlos y la Asociación Psicoanimal, ha estado en marcha durante enero y febrero y volverá a estarlo a partir de abril durante tres meses más, pero busca financiación para ser una terapia estable.

"El 12 de Octubre nos ha abierto la puerta más mimada de un hospital, la de su UCI pediátrica (...) Espero que podamos continuar. Todo esto tiene un coste, pero el objetivo es demostrar que lleva un trabajo detrás muy riguroso a nivel humano y profesional" y que da sus frutos, ha subrayado la responsable de la Cátedra Animal y Sociedad, Nuria Máximo.

Durante enero y febrero, Zenit ha realizado 23 intervenciones con 15 pacientes de entre 3 y 18 años con distintos cuadros médicos, oncológicos, de cirugía cardíaca, con parálisis cerebral.

Médicos, psicólogos y psicoterapeutas animales trabajan de manera conjunta en esta iniciativa. Sin embargo, el papel destacado es el de los perros.

Hasta ahora, sólo Zenit ha acudido al hospital, pero también está entrenada y lista para intervenir Senna, una perra mestiza. Son animales rescatados y adoptados que "viven una segunda oportunidad" y tienen habilidades de acercamiento social.

Para la presentación de los resultados del programa, Zenit ha vuelto como estrella invitada este martes a la UCI pediátrica del 12 de Octubre. Delante de tanta cámara y tras semanas sin acudir, sólo quería reencontrarse con sus jóvenes amigos. En abril, volverá al trabajo y al juego con los niños, ya sin flashes. Su función es propia de un superhéroe: frenar el miedo, la ansiedad y el dolor. 

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