¿Cómo influye la innovación en la calidad de vida de los pacientes?

El avance de los métodos y la medicina, así como los nuevos fármacos, han aumentado la media de vida, pero también su mejora en multitud de casos.


La investigación médica propicia que las cifras en torno a pacientes, tratamientos y calidad de vida sean cada vez más esperanzadoras. Hablar de números en el caso de la medicina es vital de cara a poner en valor la importancia de la inversión y el desarrollo de nuevas terapias. 

Este tipo de medicamentos no solo ayudan a aumentar la esperanza de vida; además, mejoran en mucho la calidad del día a día de las personas diagnosticadas, evitan ingresos hospitalarios o reducen su duración y ayudan a la normalización de muchas enfermedades, que pasan de condicionar las vidas a ser totalmente llevaderas.

Pero ¿cómo son y como evolucionan aquellos que reciben tratamientos innovadores? ¿Cómo influye el cambio de terapia en las vidas de los enfermos? ¿Qué percepción tienen de su dolencia?

Es importante poner en valor los tratamientos, algo que se hace más fácil mediante datos. Son muchos los organismos públicos y privados que recopilan estas cifras, algunas curiosas y otras útiles, dirigidas a trazar un mapa detallado de la situación a nivel español y mundial. Estos son algunos datos interesantes. 

Cada cuatro segundos, la esperanza de vida aumenta en un segundo

Es un dato muy revelador, pero no es el único. Son muchos los datos que muestran que los medicamentos mejoran la esperanza de vida de los pacientes. Es una afirmación algo obvia, pero a la vez se apoya en multitud de datos. Los más claros son los que señalan de manera directa la relación entre la esperanza de vida y el consumo de nuevos fármacos. 

Uno de los ejemplos claros es el de los países desarrollados, que entre 2000 y 2009 ganaron 1,74 años de esperanza de vida. Casi tres cuartos de esa cifra (el 73%) puede atribuirse a los nuevos medicamentos, según el informe El valor del medicamento desde una perspectiva social, firmado por la Fundación Weber con el apoyo de Farmaindustria.

Quizá hay algo más importante que alargar la esperanza de vida: mejorar la calidad de la misma. El mismo informe, a fecha de 2018, pone en relieve casos concretos que muestran esa parte, y que se resumen a continuación.

VIH / SIDA

Los antiretrovirales han logrado convertir esta enfermedad, históricamente fatal, en una patología crónica, lo que se tradujo en 13 millones de muertes evitadas en todo el mundo durante los años 2010 a 2015.

Cáncer

Los avances en diagnóstico y tratamiento han permitido que la enfermedad no se traduzca en una sentencia de muerte. Desde los noventa, la tasa de supervivencia no ha dejado de crecer gracias a los nuevos medicamentos

Hepatitis C

Los nuevos tratamientos han propiciado una tasa de curación de prácticamente el cien por cien en una enfermedad que, hasta hace poco, era crónica y estaba asociada a una mortalidad y morbilidad muy altas.

Altas por habitante: La morbilidad hospitalaria de España

Los últimos datos del INE al respecto, a fecha de 2016, recogen un total de 4.844.832 altas hospitalarias, lo que supuso un 2,1% más que el periodo anterior y el cuarto incremento consecutivo tras nueve años de bajada.

A pesar de esa cifra, propiciada en gran parte por el envejecimiento de la población, hay que tener en cuenta que la mayoría de altas fueron debidas a la curación o mejoría del paciente (91,7%), frente al 3,7% correspondiente a fallecimientos.

En 2016 se produjeron 10.430 altas por cada 100.000 habitantes; en concreto, el gráfico quedaría de esta manera:

  • Altas por cada 100.000 habitantes

Percepción de gravedad

La percepción de gravedad de una enfermedad es subjetiva, pero hay ciertas dolencias que destacan dentro de las estadísticas, aunque no están relacionadas necesariamente con la mortalidad.

En concreto, según datos de Farmaindustria, el estado subjetivo “grave” se da en el caso del cáncer (74,4% de los pacientes lo consideran como tal), Alzheimer o demencia senil (74,1%) y depresión o ansiedad (44,3%). En la cola se colocan las enfermedades ginecológicas (7,1%), las alergias (13,9%) o el colesterol (14,8%).

El estado de percepción grave, por otro lado, tampoco está del todo relacionado con la necesidad de medicación. Aunque el Alzheimer y el cáncer se medican en un 92,6 y un 81,4% de los casos, respectivamente, están por encima enfermedades como la diabetes (92,1%) o la hipertensión arterial (90,8%).

Las patologías y su ahorro

Cada vez es mayor la cantidad de pacientes que pueden evitar la hospitalización gracias a los fármacos innovadores.

De ejemplo sirven dos casos especialmente reveladores: la depresión y las enfermedades cardiovasculares. En ambos, tal y como refleja el estudio de Farmaindustria antes mencionado, se ahorra una cantidad sustancial en hospitalizaciones: 1,7 y 3,7 veces más, respectivamente, en comparación a la cantidad invertida en esos grupos de fármacos alternativos.

Son dos casos, pero hay muchos más; cáncer, VIH, enfermedades raras o vacunas han mejorado sus expectativas gracias a los nuevos tratamientos, lo que mejora con mucho la calidad de vida del cliente.