“Si yo fuera ministra de Economía velaría porque la igualdad de oportunidades se respetase”

María Dolores Dancausa, consejera delegada de Bankinter, está a favor de que las mujeres que ocupan puestos de responsabilidad lo hagan por méritos propios y cree que el techo de cristal no existe en las grandes empresas. Pasen y lean.


MUJER, PODER Y EMPRESA

Es uno de los grandes nombres de la banca española. María Dolores Dancausa nació en Burgos, está casada y tiene tres hijos. Ocupa desde octubre de 2010 el puesto de Consejera Delegada de Bankinter. Cuando se crea Línea Directa Aseguradora es nombrada Secretaria General y del Consejo hasta en 2008 convertirse en la primera ejecutiva de la entidad. Tras acceder al cargo, continua en el Consejo de Administración de Línea Directa. Licenciada en Derecho, esta directiva tiene una opinión muy firme sobre las cuotas y siempre se ha mostrado favorable a la racionalización de horarios. “No por estar más tiempo en el puesto de trabajo se es más productivo. Yo apuesto más por una estrategia de consecución de objetivos que por cumplimiento estricto del horario o por la dilatación de las jornadas”, explica esta mujer que ha manifestado públicamente varias veces que las mujeres están preparadas para ocupar cualquier puesto de responsabilidad en igualdad de condiciones que los hombres, incluido el de presidente del Gobierno.

ENTREVISTA

María Dolores Dancausa, consejera delegada de Bankinter

Desde su propia experiencia, ¿cree usted que los incentivos fiscales ayudarán a que la mujer esté más presente en las cúpulas empresariales?

No cabe duda de que este tipo de ‘incentivos’ pueden llegar a conseguir los objetivos que persiguen, pero también es verdad que suelen tener un alcance muy a corto plazo. Dado su carácter artificial, a largo plazo acaban mostrando su debilidad y falta de consistencia. Es por ello que yo prefiero los mecanismos naturales, que pueden parecer más lentos y más injustos, pero llegan muchísimo más lejos y suelen ser más sostenibles. Siempre he pensado que las mujeres estamos igualmente capacitadas que los hombres para alcanzar los mismos objetivos. Y precisamente por méritos propios creo que hay multitud de mujeres que están perfectamente capacitadas para formar parte de los equipos directivos o los consejos de administración de las empresas. Eso es lo que ocurre en Bankinter.

¿Qué haría usted si fuera ministra de Economía?

Entiendo que me pregunta por el ámbito de la igualdad. Creo que tanto desde la Administración, como desde las empresas como desde cualquier otra instancia pública o privada, la iniciativa más eficaz que se puede impulsar es velar porque la igualdad de oportunidades se respete y se cumpla a todos los niveles, ya sea la igualdad de acceso a la educación, que considero prioritaria, la igualdad de acceso a determinados puestos, iguales responsabilidades, etc.

"Hay multitud de mujeres que están perfectamente capacitadas para formar parte de los equipos directivos o los consejos de administración de las empresas"

El 51 por ciento de la plantilla de Bankinter y el 50 por ciento de la alta dirección está integrada por mujeres. Pero usted sabe que no es lo habitual. ¿Siente que su empresa es una privilegiada?

Efectivamente, me siento muy afortunada y orgullosa de trabajar en Bankinter. Y todos los que formamos parte de él vemos esta distribución de forma natural y normal. Y me enorgullece especialmente porque todas las mujeres que están en puestos de responsabilidad, alta o media, sea cual sea, lo están por méritos propios.

¿Por qué cree que a día de hoy sólo hay un 17% de consejeras en el Ibex?

Creo que los datos son algo más elevados y rondan el 24%, según algún informe reciente. No obstante, el porcentaje indica que queda aún camino por recorrer y sin duda, se va a recorrer. Es cuestión de tiempo que esos cambios acaben calando desde la base de la pirámide de una empresa hasta su cúpula directiva. Estoy convencida de que cada vez veremos a más mujeres en puestos de relevancia, porque desde hace años la igualdad en la formación y en la capacitación es un hecho.

¿Ve usted la necesidad de declararse feminista públicamente como lo hizo Ana Botín?

Creo que son decisiones personales totalmente respetables, y no tengo nada que decir al respecto, entre otras cosas, porque el término ‘feminista’ cada día que transcurre cobra muy distintos matices.

Los directivos empresariales, como es mi caso, debemos responder, sobre todo, por los resultados de nuestra gestión, y por si esta se ha llevado a cabo de forma íntegra, responsable y siendo reflejo de la diversidad de la sociedad en la que actuamos. En mi caso, me enorgullezco como directiva de los éxitos que hemos alcanzado en el banco con una plantilla equilibrada y diversa como la que tenemos.

¿Tiene usted referentes a la hora de dirigir?

Cuando yo me formé no había tantas mujeres que fueran referencia en el mundo empresarial. En mi caso, lo que más me ha enriquecido es el día a día con mis equipos, tanto hombres, como mujeres, sin distinción. Tengo como colaboradores a profesionales de altísima cualificación, lo que me lleva a elevar mi autoexigencia de forma constante. Y eso es positivo.

¿Cree que la revolución digital puede ayudar a la igualdad?

Soy una firme convencida de que la tecnología nos ayudará a mejorar en varios ámbitos de la vida, y también en el camino hacia la igualdad, específicamente en el ámbito laboral. En las empresas debemos y tenemos que facilitar la conciliación familiar y personal; es nuestra responsabilidad. Para ello, podemos aprovechar las ventajas que ofrecen las herramientas tecnológicas y utilizarlas con racionalidad. La revolución digital puede resultar de gran ayuda para ese cometido.

¿Está igualmente repartida la corresponsabilidad por conciliación?

Creo que las jóvenes que aún no han afrontado la vida familiar por no haber llegado aún a esa etapa tendrán la situación algo más fácil de lo que lo hemos tenido las mujeres en general en las últimas décadas. Precisamente la conciliación es uno de los aspectos donde existe más recorrido de mejora a través de un mejor reparto de responsabilidades y tareas en el hogar y en la vida familiar.

"Me atrevería a decir que el techo de cristal no existe en la mayoría de las grandes empresas"

¿Existe un techo de cristal para las mujeres en el mundo de la empresa?

Si nos referimos a ‘techo de cristal’ como un obstáculo poco visible y a la vez insalvable que impide el desarrollo profesional de las mujeres, me atrevería a decir que este no existe en la mayor parte de las grandes empresas. Pero sería poco realista negar que, por supuesto, existen limitaciones de muy diverso tipo para la mujer, en el ámbito de la empresa y en muchos otros.

¿Empresas y sociedad avanzan al mismo ritmo?

Una es parte de la otra, y la otra es parte de la una. Por ello, creo que aunque no vayan totalmente al unísono, sí van en la misma dirección y con las mismas tendencias.

Texto: Ana Sánchez Juárez @AnaSJuarez
Fotografía: Bankinter

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