“En Accenture la diversidad no es una moda, es un imperativo de negocio”

Tienen un 41% de mujeres y buscan consolidar un sistema en el que la mujer se sienta con ganas de crecer sin que su vida personal sea un obstáculo. María José Sanz, la responsable de Diversidad e inclusión, nos explica su fórmula secreta.


MUJER, PODER Y EMPRESA

María José Sanz se convirtió en 2001 en la primera socia en Financial Services de Accenture y la más joven en España en ese momento. Entonces, detalla que algunos de sus clientes rechazaban tácitamente que sus finanzas las llevara una mujer. Aunque su empresa era totalmente inclusiva, ella notaba el rechazo y el recelo cuando salía de su despacho. Esta mujer que hoy nos recibe en la sede corporativa de su empresa en Madrid, emplazada en la 31 planta de Torre Picasso, es Managing Director de Accenture y responsable a nivel nacional de Diversidad e Inclusión. Tal vez por eso hablar del colectivo mujer no es un tema ajeno a su andadura profesional. Las políticas de Accenture son pioneras. De hecho, esta compañía lidera en el índice Bloomberg Gender-Equality con el que se busca reconocer a aquellas compañías que hayan asumido un compromiso con la igualdad de género. Mencionado índice analiza 230 compañías de 36 países y 10 sectores, con una capitalización de 9 billones de dólares y más de 15 millones de empleados alrededor del mundo, de los que siete millones son mujeres.

María José Sanz tiene un tono de voz pausado, pero tajante. “En Accenture apostamos no solo por las mujeres, sino por todas las minorías”, sentencia. Sanz explica que ahora mismo en la compañía son un 41% de mujeres y que siguen con el objetivo de 50/50. Matiza: “Pero llegar a la equidad no es para apuntarte el tanto de empresa paritaria. Se trata de que esas mujeres se mantengan y al año siguiente no tengamos decrecimientos”, explica esta mujer a la que le gusta apostar por las soluciones de largo recorrido, que se implementan intrínsecamente en la cultura de la empresa.

"Buscamos que haya mujeres en la cúpula. La idea no es tener una gran masa de trabajadoras, sino mujeres excelentes en puestos directivos, que sirvan para que las que estén en categorías inferiores tengan dónde mirarse"

Para eso Sanz tiene un abanico de estrategias. La primera, es que las mujeres en la empresa ocupen cargos en la dirección. “La mujer debe poder mirar hacia arriba y ver a mujeres en la cúpula. Se convierten en su objetivo para crecer. Hay que buscar un equilibrio. Si esto no existe, no funciona la paridad, por muchas mujeres que tenga una empresa. Es muy importante que existan socias y managing director con mujeres valiosas. Nada de cupos impostados”.

ENTREVISTA

¿Cómo se acomete la diversidad en Accenture?

Se hace de manera global. Las mujeres son un colectivo más de los que trabajamos en Diversidad. Todos los tratamos en detalle con las características propias de su grupo, porque un trabajador feliz es mucho más productivo y todo ese talento revierte en la empresa. El primer colectivo, por darle un orden aleatorio, son los trabajadores LGBT. Tenemos comprobado que un entorno inclusivo hace que los empleados den lo mejor de sí mismos. Otro grupo de trabajo dentro de Diversidad es el de Generación, ya que en Accenture conviven cuatro generaciones: desde los que rondan los 60 años a menores de 30 años. Los que tienen FP dual a los que tiene doctorado y master. Esas personas con una formación tan dispar necesitan entender la cultura de Accenture y algunas cosas tan comunes en nuestra empresa como que pueden tener jefes más jóvenes que ellos. Otro colectivo es el de Discapacidad. Aquí incidimos en trabajar sus fortalezas para que puedan sentirse integrados y valorados. Religión, ya que buscamos que cualquier credo esté agusto en la compañía. Incluso, el católico. Y como novedad, tenemos Salud Mental. A nivel mundial nos estamos dando cuenta que personas necesitan ayudan en determinados momentos. Todo es confidencial y voluntario. Por eso hay un servicio médico en la oficina. Hemos detectado que hay situaciones complejas para hombres y mujeres.

Me decía usted que también apoyan a los hombres en situaciones familiares complejas…

Aquí no hacemos discriminación positiva hacia la mujer frente a ningún colectivo. Apoyamos, por ejemplo, también a los hombres cuando están peleando por la custodia compartida y les damos más flexibilidad. Abordamos las problemáticas de nuestros trabajadores y buscamos soluciones.

¿Cómo cree usted que estos modelos inclusivos pueden saltar de la multinacional a las pymes?

Hay que tener un plan y soporte de alta dirección. Lo principal es tener voluntad y, sobre todo, métricas. Hasta hace unos años nosotros mismos no teníamos métricas, si no las implementas no sabes dónde estás y cómo premiar si se consiguen. Por debajo, siempre tiene que haber incentivos. Y todo esto se consigue con métricas que permiten detectar problemas y crear un entorno más inclusivo para las mujeres y el resto de colectivos que apoyamos.

¿Ustedes han mejorados sus resultados económicos desde que aplican estas políticas?

Por supuesto. La diversidad es un imperativo de negocio. No apostamos por las mujeres o el colectivo LGTB porque esté de moda. Cada colectivo aporta a nuestro negocio algo diferencial y lo que aporta en creatividad e innovación es brutal. Estas políticas inclusivas nos convierten en líderes. Te pongo un ejemplo. Cuando un hombre se mete en un avión tal vez lo más importante para él es tener unos asientos cómodos. Una mujer a lo mejor prefiere que le lleven la maleta. Tener todo tipo de colectivos no ayuda a tener todos los criterios de compra.

"Aplicar políticas inclusivas nos convierte en líderes. Manejamos todos los punto de vista. Es muy rentable para la empresa trabajar con un amplio abanico de ópticas"

Comentaba usted que tiene una herramienta para detectar cuando una trabajadora tiene problemas

Se llama el radar. Lo revisamos dos veces al año y sirve para ver dónde estamos, si estamos empezando a caer o si nos estrellamos. Si una trabajadora tiene un bajón después de, por ejemplo, una reincorporación después de una baja, lo detectamos antes de que caiga y ponemos soluciones para que llegue a su ‘aeropuerto’.

¿Está usted a favor de las cuotas?

Cuando empecé estaba a favor de la meritocracia, pero ahora soy una firme convencida. Hay que forzar la paridad de alguna forma. Pero, ojo, las cuotas no es meter gente no preparada, porque mujeres altamente cualificadas las hay. Yo estoy muy a favor de forzar medidas para conseguir paridad. Cuanto más ayudamos a los hombres a conciliar más favorecemos la corresponsabilidad y a las mujeres a seguir creciendo laboralmente.

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Texto: Ana Sánchez Juárez @AnaSJuarez
Fotografía: José González

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