El tetris
de Calviño


Facebook
Twitter
LinkedIn

CRISTINA ALONSO


NEREA DE BILBAO (diseño y gráficos)

La vicepresidencia es una posición de equilibrio. El segundo lugar en la cadena de mando de un Gobierno está especialmente diseñado para reforzar áreas que necesitan impulso en un momento determinado. Por eso cuando Pedro Sánchez nombró vicepresidenta económica a Nadia Calviño saltaron algunas alarmas. No quedan tan lejos los tiempos en los que José Luis Rodríguez Zapatero tuvo que reestructurar su gabinete para hacer frente a la crisis y ascendió a Elena Salgado a ese puesto. Corría el año 2010 y lo peor todavía estaba por llegar.


Una década después se habla de recuperación y recaída casi al mismo tiempo. Los analistas han pasado de lanzar las previsiones más agoreras a ver el vaso medio lleno y parece alejarse cualquier escenario de crisis severa. Pero las señales que llegan de los indicadores macroeconómicos son mixtas y a Calviño le han encargado la ardua tarea de hacer que encajen unas con otras para configurar una armoniosa foto fija. Es el ‘tetris’ con el que se quiere ganar la confianza de los inversores, con quienes mantiene una interlocución directa, y la de Bruselas, donde su pasado como directora general de Presupuestos de la Comisión Europea es en sí mismo un aval a la hora de negociar. La partida está en marcha y hay mucho en juego.

Actividad y empleo


Siempre confió en el ‘milagro económico’. A pesar del pesimismo que inundó la mayoría de las casas de análisis, Calviño no varió su postura sobre el crecimiento de la economía española. El INE confirmó su pálpito: el PIB creció un 2% en 2019. Poco antes el servicio de estudios de BBVA se había desmarcado de los pronósticos más agoreros al apostar por el fin de la desaceleración. Según sus cálculos el avance del PIB pasará del 1,6% en 2020 al 1,9% en 2021. “Los factores que explican la estabilización del crecimiento son el impacto limitado de la incertidumbre en el consumo privado y la inversión, la aceleración de ventas al exterior y la política fiscal expansiva (con el coste futuro de retrasar excesivamente la consolidación)”, comenta a La Información el responsable de Análisis Económico de BBVA Research, Rafael Doménech.


La vicepresidenta también le ha restado importancia a la pérdida de fuelle que ha venido sufriendo el mercado laboral. La tasa de paro cerró 2019 por debajo del 14% y los analistas esperan que siga cayendo tanto este año como el próximo. El problema es que cada vez se crea menos empleo y cuesta más reducir el paro. Por eso el economista Javier Santacruz advierte de que la tasa de desempleo es un indicador atrasado y el PIB está “cada vez más cerca del cambio de ciclo”, por lo que los efectos del deterioro de la situación económica se dejarán sentir más adelante en el mercado laboral.




Números rojos


El sector público sigue siendo el farolillo rojo. El déficit y sobre todo la reducción de la deuda de las administraciones son el gran quebradero de cabeza de Calviño. La vicepresidenta ha defendido desde el minuto uno que los objetivos fiscales fijados por el anterior Gobierno del PP no son realistas ni factibles para la situación actual. Por eso, la emisaria española ya le ha pedido más margen a Bruselas. Las autoridades comunitarias han tomado nota y están a la espera de recibir el proyecto presupuestario de 2020 para dar su visto bueno a una nueva senda de estabilidad hasta 2024, aún por concretar.


España ya ha salido del temido brazo correctivo de Bruselas por lo que ahora lo que se exige es un esfuerzo estructural en la reducción del déficit. Los criterios de la UE son complejos pero la que fuera directora general de Presupuestos de la Comisión los controla bien. A la hora de negociar, la estrategia de Calviño pasa por cuestionar el propio Pacto de Estabilidad y Crecimiento porque, a su juicio, no se corresponde con la realidad económica española. En cualquier caso, el Ejecutivo reitera una y otra vez su compromiso con la disciplina fiscal y con el marco normativo vigente a nivel comunitario.




Presupuestos


La tramitación de los Presupuestos Generales del Estado ya está en marcha. Sobre el contenido, se conoce que seguirán la línea del fallido proyecto presupuestario de 2019, con mayor carga fiscal para las grandes empresas y las rentas más altas y nuevos impuestos como las tasas Google y Tobin para determinados servicios digitales y transacciones financieras. En cualquier caso, los plazos para sacar adelante las cuentas de este año son ajustados. Validarlas es una prioridad absoluta del Gobierno pero el calendario va a depender mucho de la situación en Cataluña, pues necesitan el apoyo de ERC.


Todo depende, una vez más, del pulso catalán. El Ejecutivo central quiere evitar riesgos innecesarios, por eso esperarán a que el presidente de la Generalitat convoque las elecciones autonómicas para hacer su propia planificación. El calendario político, en definitiva, vuelve a condicionar el calendario presupuestario. Y si ERC vuelve a hacer que todo estalle por los aires, incluida la legislatura, como ya hizo en 2019, las últimas cuentas elaboradas por Cristóbal Montoro acabarán estando vigentes tres años seguidos (2018, 2019 y 2020). Todo un récord.



“Debe ser una prioridad evaluar las reformas implementadas y conservar los aspectos más positivos de ellas”


Reformas


“Es muy importante que las políticas económicas ayuden a mantener un clima que fomente el crecimiento de la inversión, la innovación y la creación de empleo”. Esta recomendación, pronunciada por Doménech, coincide con el consenso de analistas. Existe una gran preocupación entre los economistas sobre lo que pueda ocurrir con una reforma concreta, la laboral. “Debe ser una prioridad evaluar las reformas implementadas y conservar los aspectos más positivos de ellas”, comenta el experto de BBVA Research. El Gobierno ya ha avisado de que derogará los elementos “más lesivos”, pero la propia Calviño ha defendido la legislación vigente y ha rechazado destruirla por completo porque sería perjudicial para el empleo.


Pero la reforma laboral no es la única sobre la mesa en esta legislatura. En el documento conocido como la ‘Agenda del Cambio’ que impulsó Calviño durante su anterior etapa como ministra de Economía se recogen más de sesenta medidas para consolidar el crecimiento a largo plazo. Entre ellas, algunas tan polémicas como la denominada ‘mochila autriaca’ para las pensiones. El problema es que aquel documento no se consensuó con los actuales socios de Unidas Podemos y, por tanto, cada modificación volverá a estar sujeta a discusión ya no solo en el Congreso de los Diputados, sino dentro del propio Gobierno de coalición.

Actividad y empleo


Siempre confió en el ‘milagro económico’. A pesar del pesimismo que inundó la mayoría de las casas de análisis, Calviño no varió su postura sobre el crecimiento de la economía española. El INE confirmó su pálpito: el PIB creció un 2% en 2019. Poco antes el servicio de estudios de BBVA se había desmarcado de los pronósticos más agoreros al apostar por el fin de la desaceleración. Según sus cálculos el avance del PIB pasará del 1,6% en 2020 al 1,9% en 2021. “Los factores que explican la estabilización del crecimiento son el impacto limitado de la incertidumbre en el consumo privado y la inversión, la aceleración de ventas al exterior y la política fiscal expansiva (con el coste futuro de retrasar excesivamente la consolidación)”, comenta a La Información el responsable de Análisis Económico de BBVA Research, Rafael Doménech.


La vicepresidenta también le ha restado importancia a la pérdida de fuelle que ha venido sufriendo el mercado laboral. La tasa de paro cerró 2019 por debajo del 14% y los analistas esperan que siga cayendo tanto este año como el próximo. El problema es que cada vez se crea menos empleo y cuesta más reducir el paro. Por eso el economista Javier Santacruz advierte de que la tasa de desempleo es un indicador atrasado y el PIB está “cada vez más cerca del cambio de ciclo”, por lo que los efectos del deterioro de la situación económica se dejarán sentir más adelante en el mercado laboral.




Números rojos


El sector público sigue siendo el farolillo rojo. El déficit y sobre todo la reducción de la deuda de las administraciones son el gran quebradero de cabeza de Calviño. La vicepresidenta ha defendido desde el minuto uno que los objetivos fiscales fijados por el anterior Gobierno del PP no son realistas ni factibles para la situación actual. Por eso, la emisaria española ya le ha pedido más margen a Bruselas. Las autoridades comunitarias han tomado nota y están a la espera de recibir el proyecto presupuestario de 2020 para dar su visto bueno a una nueva senda de estabilidad hasta 2024, aún por concretar.


España ya ha salido del temido brazo correctivo de Bruselas por lo que ahora lo que se exige es un esfuerzo estructural en la reducción del déficit. Los criterios de la UE son complejos pero la que fuera directora general de Presupuestos de la Comisión los controla bien. A la hora de negociar, la estrategia de Calviño pasa por cuestionar el propio Pacto de Estabilidad y Crecimiento porque, a su juicio, no se corresponde con la realidad económica española. En cualquier caso, el Ejecutivo reitera una y otra vez su compromiso con la disciplina fiscal y con el marco normativo vigente a nivel comunitario.




Presupuestos


La tramitación de los Presupuestos Generales del Estado ya está en marcha. Sobre el contenido, se conoce que seguirán la línea del fallido proyecto presupuestario de 2019, con mayor carga fiscal para las grandes empresas y las rentas más altas y nuevos impuestos como las tasas Google y Tobin para determinados servicios digitales y transacciones financieras. En cualquier caso, los plazos para sacar adelante las cuentas de este año son ajustados. Validarlas es una prioridad absoluta del Gobierno pero el calendario va a depender mucho de la situación en Cataluña, pues necesitan el apoyo de ERC.


Todo depende, una vez más, del pulso catalán. El Ejecutivo central quiere evitar riesgos innecesarios, por eso esperarán a que el presidente de la Generalitat convoque las elecciones autonómicas para hacer su propia planificación. El calendario político, en definitiva, vuelve a condicionar el calendario presupuestario. Y si ERC vuelve a hacer que todo estalle por los aires, incluida la legislatura, como ya hizo en 2019, las últimas cuentas elaboradas por Cristóbal Montoro acabarán estando vigentes tres años seguidos (2018, 2019 y 2020). Todo un récord.



“Debe ser una prioridad evaluar las reformas implementadas y conservar los aspectos más positivos de ellas”


Reformas


“Es muy importante que las políticas económicas ayuden a mantener un clima que fomente el crecimiento de la inversión, la innovación y la creación de empleo”. Esta recomendación, pronunciada por Doménech, coincide con el consenso de analistas. Existe una gran preocupación entre los economistas sobre lo que pueda ocurrir con una reforma concreta, la laboral. “Debe ser una prioridad evaluar las reformas implementadas y conservar los aspectos más positivos de ellas”, comenta el experto de BBVA Research. El Gobierno ya ha avisado de que derogará los elementos “más lesivos”, pero la propia Calviño ha defendido la legislación vigente y ha rechazado destruirla por completo porque sería perjudicial para el empleo.


Pero la reforma laboral no es la única sobre la mesa en esta legislatura. En el documento conocido como la ‘Agenda del Cambio’ que impulsó Calviño durante su anterior etapa como ministra de Economía se recogen más de sesenta medidas para consolidar el crecimiento a largo plazo. Entre ellas, algunas tan polémicas como la denominada ‘mochila autriaca’ para las pensiones. El problema es que aquel documento no se consensuó con los actuales socios de Unidas Podemos y, por tanto, cada modificación volverá a estar sujeta a discusión ya no solo en el Congreso de los Diputados, sino dentro del propio Gobierno de coalición.

Facebook
Twitter
LinkedIn

VER MÁS...

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial