España, puerta de entrada de la transición energética de Europa

La búsqueda de un sistema de energía más respetuoso con el medio ambiente pasa por el territorio nacional, que se posiciona como el principal acceso del gas natural al Viejo Continente y al resto del mundo


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La búsqueda de un nuevo modelo de producción industrial y energética que proteja el medio ambiente ha marcado la agenda mundial estos últimos años y estos pasados días en la COP25 de 2019. En la actualidad, los países buscan respuestas a estos nuevos retos para luchar contra el cambio climático y, en especial, para renovar la industria energética. La incipiente y progresiva descarbonización es una realidad, marcada como horizonte político y como demanda social.

Dentro de esta búsqueda de un nuevo modelo energético basado en las energías verdes, el gas se erige como una de las mejores soluciones energéticas para mitigar el cambio climático, limpiar la calidad del aire y mejorar la vida de los ciudadanos sin desabastecer la demanda. El sistema gasista es la llave a la transición energética y la respuesta para las necesidades de hoy y de mañana. Así lo señala el informe anual El gas en España, en Europa y en el mundo en 2018, realizado por Sedigas, la Asociación Española del Gas.

“El gas va a desempeñar un papel clave en la transición hacia la neutralidad climática, acompañando a las energías renovables”, señalaba la eurocomisaria de Energía, Kradi Simson, a principios de octubre en su intervención en el Parlamento Europeo.

España no se mantiene alejada de esta nueva transición energética, sino todo lo contrario. Su compromiso con la lucha contra el cambio climático también pasa por la apuesta segura del gas. Una mayor penetración del gas natural en el mix energético mejoraría además de la calidad del aire y la atmósfera, también la penetración de las renovables, la competitividad del sector industrial, y garantizaría la seguridad del suministro energético, un elemento fundamental en la política energética de cualquier país, añade el informe El papel del gas natural en una economía española baja en emisiones, elaborado por KPMG en colaboración con Sedigas.

La transición energética pasa por España

En la actualidad, el gas natural ocupa el segundo lugar como energía primaria, con una tendencia al alza, tal y como refleja Sedigas. De hecho, la demanda convencional de esta fuente de energía en España creció un 4,5% en 2018 con respecto al año anterior, alcanzando la cifra histórica en el mercado de 287.316GWh.

Rusia sigue siendo el principal suministrador de gas de Europa, con un 40% total de las importaciones en el cuarto trimestre de 2018, de acuerdo con un informe de la Comisión Europea. Esta situación, además de incrementar la dependencia energética del Viejo Continente, supone un elevado coste para Europa: 90.000 millones de euros el año pasado, 15.000 millones más que en 2017.

Este coste podría rebajarse si España se convirtiera en la puerta de entrada del gas natural a Europa. De acuerdo con Sedigas, el país cuenta con una importante infraestructura gasista, además de una amplia diversificación de fuentes de abastecimiento de gas natural, dos condiciones necesarias para garantizar la seguridad del suministro energético.

En concreto, en 2018 un total de 14 países importaron gas natural al territorio nacional, dos más que el año anterior. En este periodo se incrementó el gas procedente de Portugal y Trinidad y Tobago, mientras que descendió por parte de Angola, Estados Unidos y Perú. Por otra parte, Rusia, Repúblico Dominicana y Camerún se sumaron a la cartera de suministradores, y Bélgica volvió a abastecer a Barcelona tras un parón de cuatro años.

Además, España también es líder mundial en el conocimiento y el uso de la tecnología del gas natural licuado (GNL), una ventaja que pueda situar al país como exportador de productos y servicios.

La clara apuesta por el gas natural y el crecimiento futuro que se prevé para el GNL, podrían convertir a España no solo en la puerta de acceso a Europa de la transición energética, sino hacia otras partes del mundo, debido a su estratégica situación geográfica. Un futuro que podría convertirse en realidad y para el que el territorio está preparado, gracias a sus 25 tanques de almacenamiento y capacidad para recibir buques metaneros de hasta 270.000 m3.

Megdaz, llave de la seguridad del suministro

España recibe la mayor parte de gas por Argelia (representa un 48% del total), que viaja por los gaseoductos que conectan la Península Ibérica con el continente africano, entre los que destaca Megdaz.

Considerada como una de las infraestructuras energéticas en el suministro de gas natural de la Península, Megdaz es responsable del diseño, construcción y operación del gasoducto de aguas profundas que conecta Argelia a Europa a través de España.

En octubre, Naturgy y la argelina Sonatrach llegaron a un acuerdo con Mubadala para la adquisición del 42,09% de su participación en Medgaz. Tras el cierre de la operación, Medgaz pasará a ser propiedad exclusiva de Sonatrach (con una participación del 51%) y Naturgy (con el 49% restante) a través de un acuerdo de accionistas que les otorga el control conjunto del gasoducto, hecho que refuerza la seguridad del suministro de gas en España en el futuro.

La seguridad de suministro es uno de los tres principios de la política energética de la Unión Europea y debe entenderse como un bien esencial, dado que un corte de suministro puede impactar de forma grave en la economía de un país. Esta lógica justifica la intervención de los poderes públicos para proveer el grado óptimo de seguridad jurídica para acometer inversiones que avancen hacia la transición ecológica, ya que los grandes inversores seleccionan sus países objetivo en función de la estabilidad regulatoria y las señales económicas adecuadas.

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